1979 VIII Ruta de Bentejuí

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Cartel (1979)

VIII  RUTA  DE  BENTEJUÍ

28 – 29 de Abril.  1979

El 29 de Abril de 1979, se celebrará oficialmente el 496 Aniversario de la Incorporación de Gran Canaria a la corona de Castilla en Las Palmas y Ansite.  A la vista de ello, hacemos las siguientes puntualizaciones:

       I.            Con respecto a la fecha del 29 de Abril no hay certeza.  Por el contrario, todo parece indicar que el sanguinario Pedro de Vera hizo coincidir la “Incorporación” con su onomástica personal, San Pedro Mártir, que además es el patrón de la Inquisición.

II.            No es el 496 Aniversario sino el 494, debido a que las últimas investigaciones sitúan la Incorporación en 1485, coincidiendo con un eclipse de sol.

III.            No es una “Incorporación” sino, evidentemente, una conquista militar.

IV.            Por desgracia, la ubicación exacta de Ansite  no se sabrá nunca, probablemente.  Pero desde hace pocos años se celebra la Conquista en un roque del Municipio de Santa Lucía de Tirajana que siempre se ha conocido por la  “Fortaleza  Grande” o simplemente “La Fortaleza”.  Anticipamos que, oficialmente, se pretende declarar este Roque “Monumento Histórico-Artístico, con el nombre de Ansite, lo cual es una falsificación histórica. Ignoramos lo que se pretende con ello.  No obstante, se destaca que, en cualquier caso, la “Fortaleza  Grande” fue con toda certeza un baluarte militar guanche y existen probabilidades de que sea Ansite, Titana, Fataga, Ajodar o cualquier otra Fortaleza histórica.

V.            Con esta “Ruta  de  Bentejuí” no se pretende, ni mucho menos, concretar un itinerario histórico,  del que tan poco se sabe, aunque si recordar aquella epopeya, y a la vez, realizar una travesía de montaña muy dura y de especial belleza.

VI.            Por último subrayamos que ningún pueblo del Mundo tiene el masoquismo de conmemorar su propia Conquista, por lo que nosotros, al contrario, con este Acto rendimos encendido homenaje a los héroes de las siete Islas, personificamos a Bentejuí, el Faycan, y aquel puñado de hombres y mujeres valerosos.

LA  RUTA

BENTEJUÍ

          Esta salida se confió a Alonso de Lugo con una parte de las tropas que estaban a sus órdenes.  Penetraron todos en el escondido valle de Tejeda y se detuvieron al pie del Roque, fortaleza inexpugnable, donde estaban refugiados algunos restos de aquella indómita raza.

          Vistiose el Guanarteme con ricas galas que los reyes le habían regalado, se adelantó solo al encuentro de su antiguos compañeros y vasallos, dejándole éstos trepar a lo más alto del cerro.  Detúvose allí y les exhortó con frases conmovedoras a que dejasen las armas y se rindiesen al poder castellano, asegurándoles que vivirían tranquilos con sus familias y ganados, tratándoseles con bondad.

          Algunos se conmovieron con esta ardiente plática, pero Bentejuí y el Faycán rompieron la conferencia mandándole bajar, diciéndole el Faycán con desprecio: “Anda, mal aconsejado Guanarteme, vuelve con esos hombres que tantas veces nos han engañado, y déjanos morir con honra.”  Quiso replicar Thenesor, insistiendo en la desigualdad de sus fuerzas, pero interrumpiéndole de nuevo el guerrero y señalándole las cimas de aquellos cerros, exclamó: “CANARIAS EXISTE, MÍRALA EN PIE SOBRE ESOS ROQUES”.

            Bajó avergonzado el Guanarteme la cabeza y se alijó de aquellos sitios, dando cuenta a Lugo de la inutilidad de sus súplicas.

(Agustín Millares Torres: “Historia General de las Islas Canarias”)

LA  RUTA

“Estuvieron allí algunos pocos días; (en) que por auerseles entrado todos los “Canarios” que avian quedado en Ajodar y (de) los vesinos riscos, era mayor el gasto; con que se vieron precisados a dexar este sitio (BENTAYGA) y passarse a otro peñón inexpugnable, que está a la parte de Tiraxana, que llaman Anzit.  Lo que executaron la noche del día viente y dos de Abril.”

(Pedro Agustín del Castillo: “Descripción Histórica y Geográfica de las Islas Canarias”)

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RENDICIÓN  DE  GRAN  CANARIA

            Tomadas aquellas importantes posiciones, creyó Vera llegado el momento de reunir todas sus fuerzas alrededor de Ansite, como último baluarte de la independencia isleña y refugio de sus principales jefes.

            Afligido el Guanarteme con la triste suerte que esperaba a sus vasallos si continuaban en su obstinada negativa, obtuvo permiso del Gobernador para presentarse en Ansite y convencer a los canarios de la inutilidad de su resistencia.

            Salió Thenesor del campamento el 29 de Abril y subió solo y profundamente conmovido a lo alto de la fortaleza, sin que los canarios que lo habían reconocido le estorbasen en el paso.  En medio de ellos fue vitoreado con entusiasmo por aquellos que nunca habían dejado de serle fieles, a pesar de su vergonzosa defección.

            Thenesor contestó a todos con afabilidad y luego que les vio atentos y dispuestos a escucharle, les manifestó que su misión no tenía otro objeto que salvarles, a ellos y a sus hijos, de una muerte irremediable y cercana; hízoles ver las ventajas de una vida sosegada y pacífica bajo la protección de las leyes españolas.

            Estos y otros razonamientos fueron interrumpidos bruscamente por Bentejuí y el Faycan, que pretendían despedirle y alejarle de aquel sitio; pero la multitud que comprendía lo apurado de la situación, acosada por el hambre y la sed, prorrumpió en atronadores gritos pidiendo la Paz y queriendo entregarse inmediatamente al caudillo español.  Fue tan irresistible este movimiento, que Bentejuí sólo pudo obtener que se firmara una capitulación en la que se consignara ciertas condiciones para garantizar la posición social de la princesa Arminda y la de sus Guayres y pueblo.

Mientras la capitulación se extendía y se preparaba Vera a recibir cariñosamente a los canarios, tomando el Faycan por el brazo a Bentejuí le condujo al borde del precipicio y lanzando el grito patriótico y religioso de “Atis Tirma” se unieron en estrechos abrazo y se precipitaron por aquellos espantosos desfiladeros.

            Concedió Vera un plazo a los isleños para su presentación. En la mañana del 26 de Julio de 1483, día de Santa Ana, se descubrió una lúcida comitiva que descendía por los cerros que limitan por el Sur el valle del Guiniguada.

          Venían los Guayres y Faycanes de más fama, agrupados alrededor de Arminda, a la que veneraban como reina, formándole vistoso cortejo, adornados de sus mejores galas, sin armas y con el cabello suelto por la espalda en señal de nobleza.

          El general recibió a la reina con atenta deferencia, bajando del caballo se acercó a las andas y saludó a la infanta con mucho agasajo y cortesía.

         Así concluyó una conquista que había durado cinco años, consumió grandes cantidades de dinero y costó la vida a centenares de españoles.

         No es fácil calcular el número de personas que poblaban el país en los días de la conquista; pero si se computa en 3.000 hombres los hombres que se hallaban en estado de llevar las armas, podrá asegurarse que la población total no excedía de 12.000 almas, que vivían principalmente en Gáldar, Cendro y Arguineguín, alimentándose de harina de cebada, higos, frutos silvestres, mariscos, pescado, leche, carne de cochino, de cabra y de ovejas.

 (Agustín Millares Torres: “Historia General de las Islas Canarias”)

 

En esta octava celebración de la Ruta de Bentejuí,10'echamos de menos a un amigo  que nos acompañó en todas las ediciones anteriores.

            Mr. John A. Dolly, era un entusiasta octogenario, amante de la montaña y defensor de nuestra tierra, que acudía, por última vez, a la cita que todos los canarios tenemos en nuestras Cumbres, unos meses antes de morir.  Sirvan  estas líneas de homenaje póstumo a un hombre, que sin ser canario, supo asumir nuestra lucha por una Identidad.

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