2009 XXXVIII Ruta de Bentejuí

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Libreto XXXVIII Ruta de Bentejuí

 

XXXVIII  RUTA  DE  BENTEJUÍ

9 – 10 de Mayo.  2009

IN  MEMORIAM

A José Antonio Ramos

en el recuerdo, con orgullo y tristeza.

            En las décadas de los ochenta y noventa, a orillas del Guiniguada, pasaban por los locales de Solidaridad Canaria en el Toril (C/ Juan de Quesada, 21 de Las Palmas) un gran número de personas interesantes dadas a tareas reivindicativas.  Así tuvimos el placer de tener con nosotros a entrañables como Carlos Puebla y Los Tradicionales, Caco Senante, al Dr. Emilio Valle Ramos, Tomás Chávez o a nuestro compañero Nanino Días Cutillas y otros muchos.

            Allí se arropaban los ensayos de un nutrido grupo de jóvenes amantes del teatro, la música y de todo lo nuestro.  Éxodo, La Charanga, Tamonante, Acorón o Trío Timple fueron algunos de los que por allí pasaron.

J. Antonio Ramos            Como parte de Trío Timple, conocimos a José Antonio Ramos.  De su padre, hombre de los nuestros, heredó su afabilidad y arraigo, con Totoyo Millares comenzó lo que luego se convertiría en una maravillosa forma de sacarle trinos al timple, sonidos del alma de nuestra tierra.

            Su partida ha sido doble pérdida, por un lado la persona, compañero y amigo muy querido y por otro lado el puntal de inconmensurable potencial futuro para el musical nombre del Archipiélago.

            José Antonio, mostró a propios y extraños las grandes posibilidades de ese fisco de instrumento, enorme transmisor de alegrías y sentimientos, al tiempo de dejó patente su pasear internacional y exitosamente nuestro pabellón.

            En la Ruta recordaremos sus punteados entreverados con el trino del canario del monte, alzado siempre sobre los riscos.

Solidaridad  Canaria

23 de Abril de 2009

Yaneva Santana Lorenzo 2

HOMENAJE  A  LOS  LUCHADORES

CONTRA  EL  COLONIALISMO

            La Organización de Naciones Unidas –ONU- ha declarado el 2.010 año límite para el proceso de descolonización de los pueblos sometidos al colonialismo… a los colonizados…

            La idea de respaldar las luchas de liberación de los pueblos, como tal idea, es digna de apoyo sin reservas.

            Los organismos internacionales cuyo objetivo es la paz y las relaciones de igualdad entre los pueblos, no podrán conseguir sus objetivos si no actúan en este sentido.

            La violencia actual en el mundo, de todos es sabido, tienen su origen en las profundas situaciones de injusticia y desigualdad social, económica y política entre el primer mundo y los que aspiran a serlo, y en el seno mismo de los grandes bloques de países de muy diversa condición y riqueza.

            Pero nos surgen muchas dudas.  La primera, sobre la solvencia moral y ética de este organismo. Dudas, también sobre los mecanismos de decisión con los que funciona.  Dudas sobre su capacidad y eficacia para salvaguardar, dirigir y culminar los procesos de liberación de los pueblos.  Un ejemplo de esto lo tenemos muy cerca de nuestro Archipiélago.  Y, finalmente, dudas sobre el empeño en fijar “fechas de caducidad” para el ejercicio de los derechos humanos.  ¿Después del 2.010 se suspende la aplicación de la Carta de los Derechos Humanos individuales y colectivos?

            Las circunstancias políticas internacionales no se congelan en el tiempo, por más que algunas potencias quisieran.  Los procesos sociales están vivos y sufren mutaciones perversas o silencios interesados en distintos momento históricos.

            ¿Se atrevería alguien a dar fecha de caducidad para los derechos del niño, de las mujeres sometidas a maltrato, o de las minorías étnicas y de los pueblos con sus derechos conculcados?  Dudamos de la buena fe de estos plazos para el ejercicio de los derechos fundamentales.  De las personas o… de los pueblos.

            Sabemos que los procesos de concienciación de los pueblos tienen ritmos diversos y cambiantes.  Sucedió, p. ej. en la Independencia de Argelia pese a la sangrienta represión del ejército francés sobre el pueblo argelino, sucedió en la India liderada por Ghandi, en la neo-colonia racista de la Sudáfrica de Mandela o en el tortuoso proceso de liberación de Timor Oriental.

            Nadie nos puede quitar el derecho inalienable a alcanzar nuestra propia conciencia como pueblo, y por consiguiente a ejercer nuestro derecho a decidir nuestro futuro.  Ni tampoco a ponerle fecha de caducidad a este derecho inalienable.

            Fue un político español, aunque catalán de nacimiento el que dijo:

“No se adquiere la propiedad de los pueblos conquistados, ni aún con la prescripción de los siglos” (Pi y Margall 1824 – 1921).

            Si la dijese hoy sería tildado de… terrorista (¿)

            Todas las luchas de liberación y contra el colonialismo, a lo largo de la historia, han tenido un punto y momento de partida.

            Una situación límite, la aparición de un prócer que lidera un movimiento larvado que parecía estaba a su espera, una coyuntura geo-política que propicia y desencadena lo que ya era inevitable…

            Todos han tenido un punto y momento de partida.  La nuestra también.  Su primer acto tuvo lugar incluso antes de la finalización de la conquista, el día que Bentejuí, el hijo del Guanarteme Bentagoyhe, realiza su ruta, muestra magnifica de amor, entrega y respeto a su gente y a su tierra.  Fue de tal grandeza y trascendencia su gesto que, pasados varios siglos, por muchos ocultamientos, tergiversaciones históricas, represiones sin cuento, dictaduras o monarquías…, por muchos crímenes que se hayan podido cometer, no han podido borrarla de la memoria de nuestro pueblo.

            Él fue el primero de una larga lista de luchadores que entregaron lo más importante para no caer del invasor cautivos.

            La cruz y la espada del s. XV son ahora: la crisis económica y social provocada por la banca extranjera –más fuerte aquí que en ningún otro sitio-, el deterioro del medio, la explotación de nuestros recursos naturales sin control ni beneficio –pesca desaparecida, agricultura con plagas invasoras por negligencia en el control fitosanitario en nuestros puertos y aeropuertos, recursos energéticos en manos foráneas… -la utilización de nuestra tierra como base de agresión a los pueblos vecinos –maniobras de la OTAN, acuartelamientos diversos, radar del Hierro, militares en nuestra cumbre… – así hasta llegar a la imposición (con su correspondiente perjuicio sobre nuestro medio y a los ciudadanos de las Islas) de la regasificadora en Arinaga, la macrocárcel en el sureste, el puerto de Granadilla sobre sebadales protegidos, la tercera pista del aeropuerto, etc…

            El proceso, nuestro proceso de descolonización, tiene su propio tempo.  Los canarios y canarias lo sabemos.  Es algo de lo poco que nos queda e identifica.

            Nuestro proceso de toma de conciencia ha sufrido períodos de euforia y ralentización, iniciativas ilusionantes y grandes decepciones, grandes traidores y mártires silenciados…

            Traicionaríamos la memoria y el sacrifico de todos ellos, nuestros luchadores contra el colonialismo, si no los honramos y rescatamos del olvido que nos pretenden imponer.

            Contra los colonialismos de hoy nos ponemos en marcha cada año siguiendo el ejemplo de lucha de Bentejuí nos dejó, porque hoy como ayer Canarias está viva, mirémosla desde nuestras cumbres, conozcamos su belleza, su paisaje, …pero ante todo conozcamos nuestra historia, para poder amarla y defenderla… como hizo Bentejuí.

                                                                  Solidaridad  Canaria

Archipiélago  Canario,

29 de Abril de 2009-2959

Nublo, Bentayga y Teide

BENTEJUÍ

EL  ÚLTIMO  GUANARTEME

            La aculturización, que en el siglo XIII comenzó a ser impuesta en El Archipiélago Canario con los inicios de las incursiones mercenarias que terminaron por dominar a los indígenas Alzados, fue estrangulando a través de los siglos la transmisión oral con que el aborigen trasladaba a las nuevas generaciones, la memoria histórica de su pueblo.

            Las imposiciones de nombres, lengua, repartimientos de tierras, aguas y de la nueva sociedad dominante, genera de forma eficaz, la desmemorización forzada de una gran parte del patrimonio de identidad del pueblo canario. Sus héroes y sus gestas son autosilenciadas, amoldándose las últimas 16 generaciones a los nuevos tiempos para sobrevivir.

            Tal ha sido esto así, que tanto las investigaciones iniciadas antaño por eruditos foráneos y aún las más recientes de especialistas actuales, no llegan al pueblo que, inexcusablemente carente de vías para acceder a su patrimonio cultural, sólo percibe una tenue y folclorizada versión de parte de su silenciado y tergiversado legado.

            Entre las muchas fórmulas que obstaculizan un cambio,  se encuentra el síndrome del colonizado, recuerdo de la destrucción y reconstrucción forzada impuesta, que subyacente perdura malogrando el devenir espontáneo, acompasado, libre y ecológico, con virtudes que acomplejan y desvalorizan lo propio en favor de lo ajeno, lo foráneo.

            Los canarios hemos podido acceder a la información sobre la Batalla de Calatañazor o las falseadas gestas de Rodrigo Díaz de Vivar, los afluentes del Miño o el Pico de Aneto, Viriato y Numancia…, pero si tanto precisamos saber sobre nuestros microclimas las distancias al Puerto de La Estaca, el continente al que pertenecemos, nuestras aguas jurisdiccionales o las gestas de nuestros mayores sobre Drake o Vanderdoes, cuánto no tendríamos que reclamar sobre el conocimiento sustraído durante las últimas veinte generaciones, de los héroes canarios que con brazos, banotes y piedras ejercieron con suma dignidad la defensa de su tierra.

            Un pueblo que no conoce su auténtica identidad (cultura, historia…), no puede ser constructivo y por tanto sobrevivir como tal.  Los canarios necesitamos recuperar nuestra historia, los dignos ejemplos de nuestros héroes para copiarlos, y los indignos para que no se repitan.

            Sabemos que en los últimos años de la conquista de esta “Isla de Canaria”, había dos Guanartemes, uno en Agaldar y el otro en Telde.  Si del primero sabemos poco, sobre el de Telde también poco hemos indagado y hora es ya que hagamos que llegue a nuestro pueblo la información verídica de tanto por recuperar sobre lo entonces acontecido.

            Tengamos en cuenta lo dicho: La defensa de la Isla fue heroica, la guerrea desigual.  Un ejército mercenario bien pertrechado de barcos, armas de fuego, caballería, espadas, yelmos, ballestas, emponzoñadores… contra pastores convertidos por necesidad de la defensa y libertad de los suyos, en guerreros de a pie.

            La Bahía de Gando, buen abrigo para el fondeo y con magnífica playa, hoy desconocida por militarizada, fue puerta de entrada y los habitantes de Telde, con héroes como Tarira o Doramas, tuvieron que iniciar una épica defensa, que si bien duró más de cien años y a menos de veinte generaciones de nosotros, la información no nos ha llegado con la amplitud y rigor que merecemos.

            Era Telde capital del Guanartemato del Sur y suponía más de la mitad de la Isla, abarcando, según descripción de Abreu y estudio de D. Juan Álvarez Delgado:

“Empezando por la zona de Las Palmas y marchando de Norte a Sur y de Este a Poniente, esa divisoria entre ambos reinos empezaba en la desembocadura del barranco de Tenoya y subía por él hasta Las Lagunetas y el Roque Nublo, quedando para… el reino de Telde: Tamaraceite y San Mateo o Utiaca.  Esa línea continuaba al Este de Tejeda, que es cantón de Gáldar, y desde el Roque Nublo pasa por el Monte de Pajonales, bajando por el mar al oeste de la Isla, bien por el barranco de Tasarte, bien por el de Mogán…”, por lo que Arguineguín, Tirajana o Tunte y Agüimes eran cantones también de Telde, quedando Gáldar a poco más de un tercio de la Isla.

            Bentagoyhe ostentó la jefatura de Telde hasta su muerte en enero de 1476, por lo que sus hijos Bentejuí (Wen Tghuyit “el del grito”) y su única hermana, niña aún, pasaron a la custodia de Egonaiga, Guanarteme de Gáldar y hermano o primo hermano de Bentagoyhe y que fallece tres años después.  Se debía buscar respuesta, a si ambas muertes, acaecidas en tan corto y crítico espacio, se debieron a razones naturales o tuvieron relación con el posterior sometimiento de Tenesor Semidán como Fernando Guanarteme.

            Y fue entonces cómo aquel joven teldense junto a su consejero el viejo Faycán de Telde, se convierte en la figura que avala la defensa de La Isla, frente a la entregada de su pariente, Fernando Guanarteme, antes Tenesor Semidán.

            La contribución del converso Fernando, facilita el acoso que finaliza con la gesta ejemplar del que por ley indígena y realidad cierta, ostentó hasta su último momento la jefatura y defensa de la Isla.

            Bentejuí prefirió morir desriscándose, antes que doblegar su Guanartemazgo al enemigo.  Su comportamiento ejemplar en defensa de los suyos, mereció que en 1894 la calificara el General teldense Don Pedro Bravo de Laguna en carta al también ilustre hijo de Telde Dr. Don Gregorio Chil y Naranjo: diciendo “… que tan heroicamente prefirió la muerte a la ignominia de su patria pisoteada y escarnecida por déspotas conquistadores”.

            El Guanarteme Bentejuí nos legó una trayectoria de honor a ser tenida muy en cuenta como ejemplo y gloria de la historia del Archipiélago Canario.

Solidaridad  Canaria

LA  RUTA  DE  BENTEJUÍ

Una parte importante de nuestra historia

            El asesinato de Juan García Suárez “El Corredera” el 19 de Octubre de 1959, como parte del terrorismo de estado con el que se perpetuaba el sometimiento colonialista en el Archipiélago, fue un aldabonazo que despertó conciencias.  Tres años más carde caía el movimiento “Canarias Libre”, mientras semiclandestinamente se celebra los actos de “Ansite” en los que participaban diversos intelectuales canarios homenajeando a los héroes indígenas.  La Guardia Civil los espiaba con prismáticos desde lejos.

Imagen 086            La historia nos relata como el alzado Guanarteme Bentejuí guió a los suyos, ancianos y niños incluidos, desde la sitiada Fortaleza del Bentayga por las Cumbres de Gran Canaria en busca de lugares más propicios para mantener la defensa de la Isla.  Con esa idea reivindicativa, los días 28 y 29 de Abril de 1967 y a iniciativa de algunos miembros del Grupo Montañero de Gran Canaria se celebró por primera vez “La Ruta de Bentejuí”.  Tres miembros del Gran Canaria salieron del Bentayga, reuniéndose en el Refugio de la Cañada del Escobón con trece más, para continuar al siguiente día hasta la Fortaleza.

            La localización científica real de Ansite no ha sido desvelada aún, por lo que la celebración en La Fortaleza del amaño del “Gánigo de la Paz”, no dejaba descaradamente de ser la tergiversación de la verdad histórica, servida para que algunos “canariólogos” españolistas mendigaran medallitas y prebendas como la expoliar impunemente los yacimientos arqueológicos de la zona y aprovechar, hereditariamente hasta hoy, en penosas condiciones de conservación, parte importante del patrimonio del Pueblo Canario como reclamo turístico de un privado negocio hostelero en Tirajana.

            Tras un lapsus de seis años, en 1973 con la dictadura militar en vigor, y por tanto en momentos en que hablar de la auténtica Historia de Canarias y de las gestas heroicas de nuestros antepasados entrañaba riesgo, el “Grupo Montañero de Gran Canaria” retoma la Ruta de Bentejuí.

            Entre el 73 y el 78, miembros de “El Gran Canaria” que militaban en Solidaridad Canaria, colaboraban y ampliaban la participación en La Ruta por lo que en el 79, la directiva del Grupo Montañero cedió el testigo a Solidaridad Canaria, pasando ésta de actividad exclusivamente de montañeros, a reivindicación popular llegando a reunir hasta trescientos participantes y dando la oportunidad de participación a una gran cantidad de menores de 14 años, varones y hembras, que han continuado manteniendo abierto, durante estos cuarenta y dos años, el camino de la Ruta.

Lucana Pérez Alemán 3

BENTEJUÍ  Y  TENESOR

Hoy  como  ayer

            Bentejuí y Tenesor, dos figuras históricas de decisiva trascendencia en la historia de Canarias, compartieron tiempos, familia y patria.  Sin embargo, el papel jugado por cada uno de ellos ante los conquistadores europeos, fue radicalmente opuesto.

            La figura de Bentejuí no solo sigue oculta hoy por una densa bruma de olvido, sino que su figura y papel en la historia de este Archipiélago permanece excluida de toda reflexión, su ejemplo no conviene, molesta.  La conquista de la Isla de los canarios, al igual que las del resto del país, se caracteriza por un pactismo entre algunos sectores de la nobleza indígena y los invasores.  La clase dominante nativa buscaba así garantizar su posición y privilegios en la nueva sociedad colonial.  En Gran Canaria el bautizo del Guanarteme de Gáldar Tenesor Semidán, supuso la evidencia del pacto definitivo entre la mayoría de la nobleza insular y el Reino de Castilla.  En este contexto salta a la historia un joven pariente del rendido Guanarteme.  Natural de Telde e hijo de Bentagoyhe, fue promocionado por el influyente Faycan de Telde para sustituir a Tenesor, o mejor dicho, a Fernando.  La resistencia canaria contaba con un líder legítimo hasta las últimas consecuencias.  Bentejuí renunció a su propia vida prefiriendo la muerta a someterse a los extranjeros.  Un ejemplo innegable y perpetuo de dignidad y rebeldía, que aún suena en el eco de aquel mítico “¡Atis Tirma!” gritado en Ansite.  Así lo entendemos hoy y así lo entendieron ayer lo antiguos, aplicándole según Marín de Cubas el sobrenombre de Tazarte (Tadsart, “rebeldía”, “dignidad”).

            Tenesor Semidán es un personaje de nuestro pasado que sin duda ha recibido trato más considerado por el poder en las Islas.  Monumentos, calles, elogios y privilegios ha merecido por vender a su pueblo.  No fue un “bárbaro alzado”, sino un Rey que comprendió la “superioridad de la civilización” castellana, contra la cual era inútil resistirse y además le permitía conservar sus privilegios personales.  Tenesor mostró su predisposición al pacto desde las primeras incursiones europeas que tuvo que enfrentar.  En Mayo de 1481 es supuestamente capturado por los conquistadores y enviado a España, donde recibe el bautismo cristiano bajo el nombre de Fernando Guanarteme, en honor al Rey católico Fernando de Aragón.  En dicho país, es presentado ante los Reyes Católicos donde les rinde de rodillas pleitesía.  Acuerdan además, el poco conocido “Pacto de Calatayud” donde Tenesor vende la soberanía a cambio de una serie de privilegios a la clase aristocrática indígena.  En 1482 regresa a la Isla con tropas castellanas dedicándose por completo a persuadir a los isleños que resistían para que abandonaran la lucha y renunciaran a su legítima libertad ancestral.  Por si fuera poco, participó en la posterior conquista de Achinech (Tenerife) donde recibía tierras por su leal servicio prestado a los europeos.  Un episodio de la conquista de la Isla refleja claramente la postura de Tenesor y la resistencia liderada por Bentejuí.  En la célebre batalla de Ajódar, -última victoria canaria- el Guanarteme galdense intervino para evitar una mayor matanza de españoles por los nativos.  Ante estos hechos el Faycán teldense le espetó indignado a Tenesor: “Guadnarteme, mira quién eres y quien han sido tus pasados, que eres rey de Gran Canaria, favorécenos” Ante su negativa le insisten los canarios: “Salte afuera Guayedra que vises el día, que hemos de quedar dueños de nuestra tierra, que estos perros traidores, que mataron a su dios, nos la quieren quitar, y tú por un vestido que te dio el de España, te has dexado engañar, y ahora podemos darte otra vez la tierra salte fuera del peligro no te mate alguna piedra destas”. Sobran comentarios, Así, su servil actuación, le hizo ganarse el apelativo por parte de los españoles de “El Bueno”.

            El pleno celebrado el 30 de Enero del 2008 por el Ayuntamiento de Gáldar, aprobó, con la unanimidad de todos los grupos políticos, el expediente de declaración de Fernando Guanarteme como hijo predilecto de la Ciudad.  Una auténtica humillación, equiparable a celebrar la derrota de nuestro pueblo paseando el Pendón de la Conquista que tanto sacrificio nos ha costado ir erradicando de nuestra geografía.  Desde luego, homenajear a un personaje que siempre antepuso su propio interés a los de su pueblo, constituye una auténtica declaración de principios por parte de la clase política isleña.  Aunque mucho ha llovido desde entonces, hoy como ayer, Fernando Guanarteme es un símbolo portador de una serie de valores.  Los valores de una clase política canaria que vive de la sumisión a la Castilla de ayer o la España de hoy.  Que se lucra de la destrucción y especulación del territorio, la caña de azúcar de ayer o el cemento de hoy.  Que se encuentra cómoda a pesar de un nivel de vida de nuestra gente siempre por debajo de la media española.  Que acusa e incluso apoya la asimilación y erradicación de nuestra identidad, la cultura indígena ayer, la canaria hoy.

            La importancia de homenajear a Bentejuí o Fernando se explica por lo que cada uno representó y sigue representando.  Valores que en pleno siglo XXI encontramos en la sociedad canaria, dos bandos con principios totalmente enfrentados.  Los pactistas defensores del colonialismo, y los que dignamente defendieron unos valores de dignidad y libertad de Canarias.  Efectivamente, el “tenesorismo” que sigue dominando en el poder político y cultural de las Islas ya que es intrínseco al régimen colonial, a la dependencia de España.  Pero gracias al trabajo y lucha de los imprescindibles, los valores de Bentejuí siguen vivos, son los de los que cada año conmemoramos su heroica resistencia, siguiendo sus pasos, siguiendo su Ruta.

Organización  Juvenil AZARUG

LOS  NOMBRES  DE  DIOS

            Como es fácil suponer, si hay un territorio de la antigua cultura insular que las crónicas coloniales reflejan de un modo muy confuso, ése no puede ser otro que la religión.  La ideología religiosa siempre se ha utilizado como una poderosa amalgama institucional por los diversos expansionismos que, a lo largo de la historia, han perseguido la integración de diferentes identidades culturales en un mismo proyecto político.  En este sentido, conviene recordar que las misiones franciscanas ya actuaban en el Archipiélago desde mediado el siglo XIV.  Pero, con todo, al margen de cualquier escrúpulo de racionalidad, a menudo las creencias, que operan a través de las emociones, temores y esperanzas del sujeto, ofrecen también una imagen muy interesante de las estrategias de subsistencia social y cultural de las comunidades humanas.

            Sin embargo, quizás no sea irrelevante matizar la formulación uniformizadora  que, también en esta materia, se adjudica a las sociedades del pasado.  Es posible que las disensiones fueran escasamente determinantes en la definición colectiva, como sugiere un conocido informe de Zurara, cronista del rey Alfonso V de Portugal: “Y estos caballeros saben su creencia, de la cual los otros (el pueblo) no saben nada sino dicen que creen en aquello que creen sus caballeros” (Zurara – 1451 / 1986: 297).  Pero algún margen de discrepancia también debió tomar el suficiente arraigo, pues “En esta Isla de Thenerife unos afirmaban que no hauia en los Cuerpos Alma racional, o que en mueriendo el Cuerpo se acababa; otros confesaban haver un Dios universal” (Marín de Cubas – 1694: 82 / 1986: 278).

Ingredientes  cosmológicos

            Las comunidades isleñas aportan un compendio muy representativo del imaginario religioso amazighe, donde vivían los antiguos principios ancestrales y naturalistas de la ancestral tradición norteafricana (o camita) con la más tardía humanización de las figuras divinas.  Las primeras noticias que se recogen al respecto observan  “(…) que en Canaria y otras Islas adyacentes, llamadas Islas Afortunadas, hay personas de uno y otro sexo que no tienen leyes ni siguen secta alguna, sino que sólo adoran al Sol y la Luna (…)” (Urbano V (Bula de 2-IX-1369), en Álvarez Delgado 1945: 12).  Un informe que el historiador Ibn Jaldún matiza a partir de los escasos datos que circulaban entonces “(…) su única práctica de devoción consistía en prosternarse ante el sol en el momento de su aparición.  No conocían ninguna religión, y jamás misionero alguno les llevó alguna doctrina” (Ibn Jaldún (1374-1382) 1977: 169).  Informaciones que otros autores también secundan, añadiendo algún detalle controvertido pero muy interesante.  Es el caso del comerciante veneciano Alvise Ca da Mosto (1455), quien señala: “No tienen fe, pero adoran algunos al Sol, otros a la Luna y otros planetas, y tienen nueve fantasías de idolatría (…)” (en Álvarez Delgado 1945: 75, nota 3). O bien el de Diogo Gomes de Sintra ((ca. 1480-1485) 1947: 543), almojarife o ministro recaudador de las rentas del rey de Portugal, que insiste: “En las otras dos Islas, esto es, Tenerife y (La )Palma, sus habitantes son un pueblo de aquella tierra, que se llaman canarios, que es un gran pueblo.  Adoran al Sol como a Dios”

Dios  humanizado

            El aspecto más humano de la divinidad aparece también muy pronto en las crónicas, aunque carecemos de restos arqueológicos que validen suficientemente esta concepción.

            “Encontraron además un oratorio o templo, en el cuan no había en absoluto ninguna pintura ni otro adorno, excepto una solo estatua esculpida en piedra, que tiene la imagen de un hombre que sostiene una bola desnuda en la mano y con la vergüenzas cubiertas, según su costumbre, por una calzas de palma” (Recco (1341), en Boccaccio ca. 1342: 123v.).

            Sin embargo, el material lingüístico sí que apoya esa representación de la divinidad canaria, aunque debamos trasladarnos hasta Tenerife para encontrar los enunciados correspondientes.  Porque este “hombre que sostiene una bola desnuda (pilam nudam) en la mano” recuerda de inmediato a ese dios “hacedor y sustentador del mundo” (Espinosa 1594: 17v.), el “Señor que governaba el mundo, y la cosas sublunares” (Marín 1694: 82r.), reiteradamente citado como principal deidad tinerfeña.  Una descripción, no obstante que parece algo teñida por el enfoque cristiano, pues la formulación insular hace referencia explícita a un carácter más sutil de esa figura: (…) y adoraban a Dios, a quien llamaban Guaraxiraxi, y a Santa María después que les apareció la llamaban Chaxiraxi.  Y es de notar, que Guayaxiraxi, quiere decir, el que tiene el mundo” (Abreu (1590, III, 13) d. 1676: 90r).  Y es que este guayaxiraxi (wayya_ahgher_agh) habla en concreto del “espíritu” o, aún de forma más literal, del “origen” o la “causa” (wayya) que “sostiene”, “carga” o “acoge” (agh) el “firmamento” (ahgher) y, por extensión, el “mundo”.

Los  caracteres  divinos

            Ninguna tradición teológica reconocería en esta expresión verdadero nombre de dios (teónimo), incognoscible para los mortales no iniciados en los cultos mistéricos.  Aquí, como en el resto de los términos que se aplicaban a la divinidad masculina en canarias, se daba cuenta sólo de los atributos de esa deidad suprema.  O esto es al menos lo que parecen revelar las diversas denominaciones insulares, que repasaremos ahora de modo suscinto a través de fuentes más antiguas.

            Abora, en La Palma.  La lectura más prudente aconseja ver en esa voz el adjetivo aburar (“enorme, muy grande”), pero resulta imposible pasar por alto el substantivo abora (“sorgo de granos gruesos”), imagen perfecta de la similla primordial que, en la antigua tradición norteafricana, engendraría todo lo creado.

            Achaman, en Tenerife.  A pesar de las diferentes conjeturas que plantean una eventual relación con el Amon egipcio, la realidad es que este a.ssam-an remite a “relámpagos, rayos” como evocación del “cielo”.  Dicha interpretación queda aún más clara en otra locución aplicada al dios guanche: Atguaychafanataman o at_wayya_tafat_n_assaman, es decir, “he aquí la esencia luminosa de los relámpagos” o en una traducción un tanto más libre, “el espíritu de la justicia del cielo”, que recuerda al Zeus griego.

            Achuhucanac, en Tenerife.  Un elemento tan indispensable para la vida como el agua también tuvo su vinculación divina a través de esta designación, un asu_hu_kanak “que está en la lluvia”.

            Acorán, en Canaria y Tenerife.  Formado sobre la noción de “firmamento, bóveda celeste”, este aqqoran (a-hghur-an “el Celestial) brinda seguro el vocablo mejor documentado y más popular.

            Eraorahan, en El Hierro, o Achuhuran, en Tenerife.  Este compuesto (era_uragh_an), que celebra a “quién es o está en lo ardiente o brillante”.

            Idafe, el La Palma, aunque el vocablo también se documenta como nombre de lugar (Idaf chonom) en la comarca de Anaga (Tenerife).  Sin embargo, carece de significación toponímica como valor propio: “esta vu roque, o peñasco muy delgado, y de altura de mas de cien brasas donde veneraban a Ydafe, por cuya contemplacíon al presente se llama el roque de Ydafe” (Abreu (1590, III, 4) d. 1676: 79).  La relación de deidades benignas con las rocas o peñascos, materialización de un principio vegetativo de la esencia celestial, menudea por toda la cultura amazighe, y habrá ocasión de volver sobre ese aspecto, pero el alcance semántico de id’af identifica, en primera istancia, sólo al ser que “sujeta” o “guarda”.  Bien es verdad que este sentido obliga a tomar en consideración su posible distinción como axis mundi (o “eje del mundo”; algo así como un Atlas cósmico), pero las pruebas disponibles no parecen suficientes para sentar un criterio definitivo al respecto.

En  la  tradición

            Hasta aquí las referencias antiguas que de forma explícita son citadas como divinidad masculina por las fuentes escritas.  Otras algo más tardías introducen algún elemento muy sugerente, pero no terminan de esclarecer un campo del pensamiento religioso que todavía tenemos borroso.  Veamos un par de ejemplos de interés:

            Jucancha, en Tenerife.  Cómo no establecer un vínculo entre este “Dios universal” que recoge Marín de Cubas (1697: 82) y la voz utilizada para el “perro”, cancha, cuando el propio médico teldense dice que: “(…) en sus sacrificios se les aparecia el Demonio en varias apariencias, y lo ordinario en la de perro grande, y lleno de lana, llamaban cancha, y Gucancha” (Marín 1694: 82) y Bethencourt Alfonso ((1911) 1994: 268), doscientos años más tarde, anota “Jucancha, (deidad protectora) del perro”.  Desde el punto de vista morfosemántico nada impide apreciar aquí la raíz (X – N – S) del verbo “gruñir”.  Rendir culto tanto a las fuerzas benefactoras como a las maléficas no resulta tampoco fuera de lugar, aunque denota cierta contradicción que la misma figura reúna ambas cualidades.  Pero es inevitable conjeturar también acerca de esta hipotética relación con Sirio, la más brillante de las estrellas fijas en la constelación del Can Mayor, guía tanto en la vida material (pastoralismo nómada) como en la organización calendárica, junto a Canopo, en todo el ámbito afroasiático.

            Achuguayo, en Tenerife.  Esta alusión a “’El Ser supremo’ (Es la voz conservada entre el vulgo)”, según apunta otro de nuestro médicos historiadores, Juan Bethencourt Alfonso ((1911)  1994: 260, 268).  Por completa afinidad formal, lo lógico sería invocar en este caso el término guayo (wayyaw), pero su sentido, “súbdito, vasallo”, muy bien documentado por Viana (1604, III: 43r.), no parece el más apropiado para un teónimo.  Es evidente que estamos ante el nombre verbal wayya, “espíritu, esencia, causa, origen”, que podemos situar como una de las nociones cosmogónicas más importantes de la cultura ínsuloamazighe.

Ignacio  Reyes  García

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LOS  TUAREG  EN  LUCHA

         Los reajustes y repartos en la vieja y continua expoliación del Continente Africano, tiene una de sus manifestaciones más importantes en el corredor de fuego que se viene creando aceleradamente en la franja que va desde el Archipiélago Canario a Egipto y del Mediterráneo hasta la altura del Río Níger.

            La súper base de los EEUU de América en Tan Tan, a sólo 300 kilómetros de Lanzarote y junto al Sáhara Occidental, la militarización soterrada de nuestro archipiélago, con ampliaciones injustificadas de puertos y aeropuertos, regasificadora junto al nuevo puerto de Arinaga, la macro cárcel, el puerto de Granadilla, la refinería de Fuerteventura, los campos de tiro, y la maniobras de la OTAN, las prospecciones petrolíferas en nuestras aguas jurisdiccionales y un etc. muy largo, unido a las actividades del AFRICON en Malí y Níger, están motivadas claramente por las riquezas en petróleo, gas, uranio, hierro, oro, arena, y yacimientos de agua subterráneas (el petróleo del siglo XXI) y una extensa lista de riquezas mineras de la zona.

            La tierra desde tiempos inmemoriales de los Tuaregs, ha sido dividida y explotada con fronteras contra natura, trazadas por las potencias europeas que ahora les cierran las suyas, cuando las guerras y hambrunas, con su avaricia creadas, obligan a los hijos de África a buscar dónde sobrevivir.

            Los gobiernos títeres de la zona, vendidos a las poderosas multinacionales que, mediante altas tecnologías, escudriñan y explotan las riquezas del Continente, acaparan para sí las limosnas producto de su entrega a los grandes trust financieros, mientras obligan a los legítimos dueños de la tierra, a empuñar las armas para defenderse de las masacres que les originan a ganados y gentes.

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         Con esta típica táctica, se busca la justificación para intervenir y masacrar militarmente en cualquier momento, al igual que en Irak y en tantos otros sitios.

            La lucha de los Tuaregs es también nuestra lucha, pues el enemigo común  cuenta con la mansedumbre y entrega colaboradora de nuestros políticos y la infraestructura del Archipiélago Canario como portaviones de agresión al Continente.

Es necesario que se unan los esfuerzos de quienes en el Archipiélago Canarios y fuera de él, están luchando contra toda esa infraestructura que soterradamente nos está convirtiendo en zona de agresión al Continente Africano, a sus gentes y sus riquezas.

Solidaridad  Canaria