2008 XXXVII Ruta de Bentejuí

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Libreto XXXVII Ruta de Bentejuí

 

XXXVII  RUTA  DE  BENTEJUÍ

26 – 27 de Abril.  2008

IN  MEMORIAM

       El 12 de diciembre de 2007 se cumplieron 30 años del asesinato de Javier Fernández Quesada, a las puertas de la Universidad de La Laguna.

            Treinta años esperando la aclaración de un crimen que sigue impune.  Como los de Bartolomé García Lorenzo (22/09/76), Antonio González Ramos (30/10/75), y otros compatriotas que nos vienen a la memoria en estas fechas.

            Treinta años esperando la actuación del llamado estado de derecho.  Son muchos años. Años de olvido, de silencio cómplice, de agravios.  Treinta años que se suman a siglos de vejaciones en el más puro estilo colonialista.

Javier F. Quesada

          En países donde se han dado este tipo de acciones a manos de las “fuerzas del orden”, con la inhibición o complicidad del aparato político-judicial se le aplica el calificativo internacional de terrorismo de estado.

 

            Y… “vivimos en un estado de derecho”… dicen, desde el Borbón hasta el último “gorila”.

            Si osáramos rechazar la lucha de liberación de los pueblos, ¿qué habríamos de hacer con los responsables que desde los estados establecen impunemente, el terror en los pueblos que de ellos se defienden?

            ¿Qué es de justicia primero, el huevo… o los mal paridos?

ESTADO  DE  DERECHO

(Mallela V. Pérez Palomino)

            “Vivimos en un estado de derecho”: este es el estribillo de aquellos que se sienten convenientemente apoyados por el sistema, los que creen en el mismo, los ilusos que aún no han perdido la fe, los obcecados que insisten en seguir batallando pues no les queda otra, y también aquellos que por ser quienes son, el sistema les trata bien.  Yo diría más bien, que los ciudadanos comunes que sobrevivimos en un estado de derecho.  El derecho es aquello que por antonomasia nos merecemos.  También lo que lleva rumbo recto, íntegro, virtuoso, estricto… derecho.  Y deriva de allí su nombre.

Extraído  de  Panamá  profundo  (9/04/2008)

                                                                            boletín@panamaprofundo.org

Pilar López

BREVE  SEMBLANZA  DE  UNA  LUCHADORA  COMPROMETIDA

A Pilar López Sánchez-Caballero con todo nuestro afecto.

         La colonización del Archipiélago estuvo, desde el mismo comienzo,  preñada de tergiversaciones, ocultamientos y falsedades. Algunas de esas mentiras, muchas, han llegado hasta nuestro días.  Escribir y trasmitir  la verdad no interesa a los dominadores.  Los pone al descubierto y es peligroso porque puede despertar a los pueblos, hasta ese momento engañados.  La verdad, y su contrario, la mentira no tienen patria.  Es, y basta.

            Para quienes no tenemos nada que ocultar y sí mucho por desenmascarar, aplicando la verdad histórica a Nuestro Archipiélago, hay personas que están por la verdad, y son consecuentes con ella, a cualquier precio, y otras que se alinean con la cobardía y la traición… por cualquier precio.

            En todo territorio objeto de conquista y codicia se han empleado mecanismos de manipulación, represión y muerte con tal de seguir detentando el dominio.  Y Nuestro Archipiélago no es una excepción.

            Personas de una valía y de la otra catadura tenemos, entre propios y foráneos.  Por ello nos produce indignación y menosprecio los intentos de descalificación hacia los que creemos en un futuro de libertad y legítima autoestima para Nuestra Tierra.  Para esos intentos se nos adjudican insultos como xenófobos, racistas, insolidarios, etc, etc…

            Intentan ocultar sus propias vergüenzas quienes así hablan y escriben.  No hay mayor xenófobo y racista que aquel quien por afán de conquista y enriquecimiento, invade, esquilma, viola, esclaviza, mata… en territorios ajenos.

            Arruina culturas y borra identidades para imponer las suyas.  Muchas veces con la complicidad de aquellos que por serviles reniegan y traicionan a los suyos.

            No valen argumentos históricos.  Los crímenes del fascismo y sus aláteres son hoy abominables, y lo serán dentro de siglos.  Los del colonialismo, también.

            Este año, reconocemos a quien ha hecho de la solidaridad consecuente, ideario de vida, algo que hacemos por encima de orígenes, de lugar de nacimiento, de xenofobias… Valoramos las personas por lo que hacen y continúan haciendo.  Sin deseos de protagonismo, de figurar, de imponer.  Solidaridad de verdad.

            Sabemos que le incomoda este pequeño gesto por nuestra parte, ella se ve recompensada con su sola participación, con estar allí, echando una mano.

            Desde mediados de la década de los ochenta está con nosotros en la Ruta de Bentejuí, de la que consideramos un puntal.  A su alrededor en los campamentos se han congregado siempre un número de chinijos a los que organiza los entuyos y acomodo, pero además sobrándole tiempo y energías para preparar el buche de café, la tacita de caldo o un algo a la parrilla pa’ los ya entayaos, al tiempo que ha estado siempre dispuesta para arrimar el hombro donde haga falta.

            Son muchos años contando con su presencia eficaz, comprometida.  Solidaria.

            ¡Ajolá usté, tuviésemos muchas más compañeras y compañeros –de aquí y no de aquí- tan comprometidos con la libertad de Nuestra Tierra como ella!

¡Pilar, gracias por tu ejemplo y tu compaña!

                                                                                       Solidaridad Canaria

ruta

LA  XXXVII  RUTA  DE  BENTEJUÍ

O DEL

ÚLTIMO  GUANARTEME

            Los días 26 y 27 de este mes se celebrará, una vez más, la RUTA DE BENTEJUÍ.  Treinta y siete años de homenaje popular a la memoria del último Guanarteme tiene una importancia especial en esta tierra donde las gestas heroicas de sus gentes no sólo se ocultan, se silencian y tergiversan.

            Los canarios conocemos, y no en mucha profundidad, a un supuesto Guanarteme que por intereses de conquista de los reyes católicos, permitió le quitaran su nombre indígena y le pusieran el de Fernando, y de apellido Guanarteme.

            La realidad es que mientras el vendido favorecía a los extranjeros en la conquista de su tierra, en las cumbres de Canaria, el legítimo Guanarteme, un joven de Telde, hijo del Guanarteme Bentagoyhe, hacía frente en desigual y heroica lucha al ejército mercenario que masacraba y convertía a su gente en mercancía para ser vendida como esclavos.

            El por qué los canarios no conocemos a nuestro heroicos antepasados, de los que nos separan sólo quince o veinte generaciones, tiene su irracional razón de ser en el síndrome que el colonialismo impone.  Con él se impide que conozcamos nuestra propia identidad, con ello se nos perpetúa como mercancía mangoneable.  Con ello se acompleja y/o se compra a quienes tienen la obligación de respetar y dar a conocer en profundidad, desde el parvulario, nuestra historia real, no la descafeinada y folclorizada, de inserción turística y colonial, tan alejada de la verdad histórica.

            Durante treinta y siete años hemos estado acercando a las Cumbres de Gran Canaria a miles de canarios, machos y hembras, grandes y chicos, venidos de todo el Archipiélago, acercándolos a nuestra flora y fauna, a nuestro maltratado patrimonio arqueológico, para que conociéndolo pueda quererlo, respetarlo y defenderlo.  Parte importante del Pueblo Canario esta, con deseos de recorrer los caminos por los que el Guanarteme Bentejuí, combatió al enemigo extranjero.  Indígenas como él, ávidos de conocer los lugares donde se refugiaron sus antepasados, las fuentes donde saciaron su sed los hombres, mujeres y niños a los que el Último Guanarteme, defendía de los enemigos de afuera y del canario vendido que los guiaba.

            Podemos decir con orgullo que lo que en la Ruta aprendemos año tras año por la defensa y amor a Nuestra Tierra, nos queda grabado para siempre.

            En ese tiempo hemos tenido ayudas y no menos pegas oficiales.  Por ello, recordamos épocas en las que desde el Cabildo Insular, con mediación de Pedro Lezcano o Carmelo Ramírez, dispusimos de guaguas, perras para los carteles y libreto.  Tampoco olvidamos a los Ayuntamientos de Sta. Lucía y de Agüimes que han destacado con su colaboración frente al desprecio con que la “administración” pepera de Soria ha respondido año tras año, negando nuestras legítimas solicitudes de colaboración económica a un ente público supuestamente de todos.

            Este año estamos también contando con la colaboración del Ayuntamiento de Telde, compromiso que valoramos, al tiempo que animamos a que reivindique la figura de ese hijo de Telde cuya heroicidad mayor posiblemente sea la de “preferir morir que ser del invasor cautivo”.

Solidaridad  Canaria

LA  NACIÓN

            La Nación tiene los límites de salitre y un fuerte olor a lava petrificada por todo su cuerpo.

            En ella han anidado guirres, cernícalos, aguilillas y en un tiempo se sintieron cómodos, integrados, fundidos con ella.

            Siempre se han levantado columnas de humo de los fogales de las gentes que la pueblan como respiraderos de vida hacia lo alto.

            Cuando el último fogal se haya apagado, con él se apagará la Nación y los últimos rescoldos anidarán en el último corazón de los humanos hasta que el frío del norte haga destellos acerados y se acabe todo.

           La vida tiene su ritmo y su pausa.  Los hombres, las mujeres, las criaturas, las cabras y los cochinos se mueven armoniosamente por su espacio en una espiral sin fin.

          La Nación se mueve y viaja junto a los corazones que parten buscando aventura, sustento, cambios.  Es como si se desgranara en mil partículas huérfanas de calor del fogal.

           La pena viaja sobre la marea y se instala en el destino en espera del regreso.

          Los clanes de la nación discuten sus linderos, debaten sus problemas, luchan a muerte en las disputas, dan su vida por una cabra a punto de desriscarse.

            Hombres y mujeres sufren en ella, aman en ella, piensan en ella, sueñan en ella, caminan sobre ella.

            Las palabras reducen al lenguaje de los humanos la realidad que nos envuelve y éstas se hacen insuficientes, limitadas.  Quizás encontremos respuesta en el brillo de unos ojos, en una caída de sol o en el temblor de un cuerpo emocionado.  Todo ello es Nación y nunca sabremos por qué.  Todo lo que nos rodea es respuesta, el olor a las támaras, la maresía, el sabor de la leche recién ordeñada, las gentes que humildemente quieran entender a la tierra que los parió y que un día los recibirá con mano tendida, frágil y acogedora para iniciar el viaje al Este.

            Todo sigue y alrededor una Nación, la Nación, mi Nación.

                                                                                11 de Julio de 2001

                                                                                     Valentín Benítez Hernández

Miembro de Solidaridad Canaria

Dibujo 1

TRES  TENIQUES

     ¿Tienen alma los guirres, los cernícalos, el agua, los riscos, el lagarto, el viñátigo, el drago, el viento, la marea?

  ¿Hablan los bosques, las cañadas polvorientas, los eres?

    Érase una vez gente que metió en sus tazufras tres teniques, cargó a cuestas sus pertenencias y se fueron a la orilla, allí donde las ilusiones vuelan y brillan sobre las crestas de las olas miles de partículas de agua salada.

     Sintieron la llamada de los nómadas y se echaron al camino sobre la marea.  Llegaron a los estos peñascos, descargaron sus tazufras e hincaron los tres teniques en el suelo.      Encendieron fuego en el centro de ello y miles de años se hicieron presentes.

     El semen cayó en tierra fértil y la vida de los humanos lo inundó todo.

            Los canarios somos hijos de una cultura oral.  Toda nuestra historia se ha contado junto a los fogales.  Los viejos cuentan y los niños miran y escuchan atentos las historias del Clan.

            Cuando en las Islas hace tiempo africano, el tiempo que nos viene del África, del desierto del norte, nos llegan rumores, sonrisas, aire cálido, arena…

            La tierra del desierto viaja sobre nubes de algodón.

            Nos trae aromas de mujeres africanas, de pieles curtidas, de cueros sonoros tensados sobre aros.

            El tiempo africano nos trajo a nuestros abuelos, a nosotros mismos.  Nos envió el cigarrón como una plaga para no olvidar, y sobre todo, el tiempo africano nos trajo la arena, el polvo del desierto.

            El polvo se cuela por todos los rincones, por todas las rendijas.  No hay forma humana de pararlo.  Lo inunda todo, llega a nuestros pulmones y nos despierta sentimientos adormecidos en el tiempo, en los rincones de nuestra alma y nos descubrimos con piel de color africano.

            La piel y la garganta se resecan, la gente protesta y refunfuña en la calle, en las ventas, en los mentideros, corren a los bernegales en busca de agua fresca.  Es como cuando en los pulmones de un recién nacido entra por primera vez el aire, quema, duele, pero ese aire africano es imprescindible, necesario para vivir.

            Nuestros recuerdos nos sumergen en nuestras raíces, nuestro origen.  Queremos decir que no, que no somos de allí de donde él viene y a cambio nos envía rostros de bondad y de experiencia.

            Y así, un día tras otro y el polvo siempre en el aire.  Rezamos y nos conjuramos para que nos deje y vuelva a su desierto, a su vientre seco como esparto.

            El polvo forma una capa que nos cubre y nos incomoda, nos agobia y nos impide respirar, es como si nos faltara el aire.  Estoy obligado a vivir con él, y a aprender de su sabiduría de viejo de muchas vidas.

            Hoy hace tiempo africano, tiempo del África, tiempo que no tiene prisa, nunca tiene prisa.  Es como un viejo que acaba sus días y no tiene prisa.

            Cuando llegue la hora de partir, llevaré conmigo mi equipaje de arrugas, de marcas, de miradas, de suspiros, de amor profundo y atravesaré la puerta del Este.  La puerta del Este la forman tres grandes riscos que se pierden en la neblina.  Son fuertes majestuosos, firmes, inamovibles.

            Dicen los viejos, que hasta nuestro padre El Sol, se llega a través de ella y que una vez la hayas traspasado, todo lo que no es puro, se quedará atrás y la felicidad será infinita.

            … Y allí, al otro lado, nos encontraremos con todos los nuestros y nuestros ganados y nos reconoceremos… y al fin, veremos los grandes pastos y la luz eterna.

                                                                                          Valentín Benítez Hernández

Miembro de Solidaridad Canaria

PERVIVENCIA  DE  LOS  ANTIGUOS  CANARIOS:

Extincionismo vs Ciencia

Introducción

          “La historia es, pues, necesaria; pero no es “inocente”.  Por eso los pueblos se ven a veces obligados a recuperar su memoria colectiva que les había sido arrebatada, ocultada o falsificada. (…) Porque cuando se trata de aherrojar a un pueblo, lo primero que se hace es falsificarle o arrebatarle la imprescindible experiencia que significa su historia.  Por eso la historia rigurosamente científica, pero que es cosa de todos, tarea en la que todos pueden y deben colaborar, es vital para una colectividad que quiera ser libre de sus destinos”

M.  Tuñón  de  Lara

            Este texto del historiador Tuñón de Lara puede trasladarse perfectamente a la realidad isleña.  La historia la escriben los vencedores, y en Canarias no ha sido una excepción.  Los hechos históricos han sufrido tergiversaciones y ocultaciones de ciertos datos, realidad que persiste hasta el presente.  Las motivaciones han sido, y son, políticas.  Todo ello sin olvidarnos de la documentación que ha desaparecido para siempre y la que aún no se ha encontrado.  La recuperación de la memoria histórica del pueblo canaria, es un derecho que aún levanta temores en algunos sectores, que ven este hecho como un detonante crítico que cuestiones la “sacrosanta” españolidad política del Archipiélago.  Este fenómeno de negación y autonegación en el seno de la sociedad isleña no es nuevo. “El pueblo canario  -nos aclara Manuel Alemán-  no conoce la historia de su colectividad y al carecer de conciencia histórica ha sufrido una pérdida de vivencia vinculativa con su pasado que le fue demolido y bloqueada su capacidad de evocarlo con la memoria y el recuerdo, al hacernos creer que nuestro pasado indígena era primitivo, salvaje, bárbaro, detestable y vergonzante.  De ahí la sensación de pisar en el vacío, de pisar en el subsuelo movedizo, de faltarnos la cimentación primera de nuestra identidad”  Hoy sigue resultando patente, por ejemplo, en un sistema educativo que apenas se encuentra contextualizado en la realidad de las Islas, así como una historia que aún presenta no solo deficiencias en su estudio riguroso, sino en la difusión del mismo.

            Uno de los aspectos específicos más silenciados y distorsionados hasta la saciedad, por motivos políticos, lo constituye la pervivencia antropológica y cultural de los antiguos canarios.  Por ejemplo Antonio Pérez Voituriez en su obra explica acertadamente que hace varias décadas “Se insistía en defender la bondad del conquistador indicando la pervivencia de los aborígenes.  A veces hoy, son autores de la misma tendencia de antaño, los que postulan ahora la eliminación de todos los aborígenes. ¡Es como un juego paralelo a la geografía! Interesa o no, por razones políticas, la afirmación o no de supervivencia de los aborígenes”.  Si bien es cierto que casi todos los aspectos de la realidad isleña no disfrutan de la divulgación ideal, este asunto en concreto, es quizás en la actualidad uno de los que permanece en franco desconocimiento en buena parte de la sociedad canaria.  Estas pervivencias, de las que hablaremos, explican la existencia –aun habiendo transcurrido más de cinco siglos- de un amplio legado cultural precolonial, que abarca desde más de un millar de vocablos, pasando por costumbres agroganaderas, tradiciones, folklore, sincretismos religiosos, hasta fiestas, deportes, gastronomía, etc.  Por motivos evidentes, este legado ha puesto de siempre en entredicho las teorías extincionistas tan difundidas durante tiempos pretéritos, llegando su influencia hasta nuestros días.  Todo esto ha creado una imagen de nuestro pasado donde las referencias científicas se mezclan con leyendas e investigaciones del siglo XIX promoviendo un imaginario colectivo muy confuso y contradictorio.

¿Prehistoria?  ¿Aborigen?

            Proponemos desterrar cierto vocabulario que la rigurosidad histórica que merece el tratamiento de nuestra historia, revela obsoleto.  Hablamos de “Prehistoria” y “Aborigen”.  El primero porque que atribuir a la conquista castellana del país como el “comienzo de la historia”, cuando esta se llevó a cabo a lo largo del siglo XV, y sobre una sociedad que no se puede calificar de “prehistórica”, constituye poco menos que un desacierto con innegables connotaciones eurocéntricas.  Por fortuna cada vez más historiadores desechan esta terminología.  La denominación “prehispánico” también es puesta en tela de juicio por José Farrujia de la Rosa.  Creemos que constituyen denominaciones más acertadas “Historia o periodo precolonial”, “Historia antigua” o incluso “protohistoria”.  La denominación Aborigen hace referencia –a diferencia de indígena- al primitivo habitante del país en contraposición a los pobladores posteriores. Es decir, aunque la mayoría no seamos conscientes de ello, denominar a nuestros antepasados “aborígenes” es expresar que la población actual canaria no guarda ninguna relación con la anterior a la conquista, es decir, está en contraposición a la anterior.  José Farrujia además añade que “Aborigen es una palabra compuesta por ab, que equivale a “sin”, y origo (“el origen”), por lo que significa sin origen”.  “Por ello, al referirnos a los primitivos habitantes de Canarias debemos utilizar el término “indígena” (inde genito) que hace referencia a poblaciones engendradas en un lugar, que son originarias del país”.  Incluso, al contrario que se suele sugerir, resulta más correcto la denominación guanche, que aunque originaria de la isla picuda, se ha generalizado para todas las Islas como lo recoge el Diccionario de la Real Academia de la Lengua.  Sin embargo emplearé preferentemente denominaciones como antiguos canarios o indígenas que considero más adecuadas.

Orígenes

            Los primeros europeos en llegar al Archipiélago ya se preguntaban cuáles eran los orígenes de la población autóctona.  Siempre existieron diversidad de opiniones, aunque al parecer los mismos antiguos isleños tenían conciencia de sus orígenes.  Además desde el siglo XVI ya autores como Espinosa y Abreu Galindo lo tenían claro.

“Destas opiniones puede seguir el lector la que le pareciere y más le cuadrare; que la mía es que ellos son africanos y de allá traen su descendencia, así por la vecindad de las tierras, como por lo mucho que frisan en costumbres y lengua, tanto que el contar es el mismo de unos que de otros.  Allégase a esto también que los manjares son los mismos, como es el gofio, leche, manteca… etc. Sean los que se quisieren, desde que hay gentes en estas Islas hay memoria de más de mil y quinientos y tantos años”.

Espinosa.  Siglo  XVI

 

            Entre otras cosas, se suele suponer que los indígenas canarios desconocían su procedencia y hechos históricos, primando una imagen de una población “primitiva”, “salvaje” y muy mitificada.

“… y en corrido sabían de memoria la historia de sus antepasados, que entre ellos se quedaban; contaban consejas de los montes claros de Atlante en África”

Marín i Cubas

 

            Además el portugués Gaspar Fructuoso recoge en su obra “Saudades da terra” un testimonio directo de un propio indígena natural de Gran Canaria ya bautizado llamado Antón Delgado.  Este individuo, que ya conocía la vecina costa de Berbería, aseguraba que el origen  de los “naturales de aquellas Islas” era de “… esta Berbería que está allí tan cerca”.  En su testimonio aclara que llegaron a las Islas antes de “la secta de Mahoma, que ahora siguen los moros”.  Y por último señalaba los paralelismos culturales y lingüísticos entre los canarios y los bereberes o amazighes.

            Desde el pasado siglo XX, a la luz de las innumerables evidencias culturales, lingüísticas, antropológicas, arqueológicas, etc. Queda claro el origen africano y concretamente bereber –o amazigh- de los antiguos canarios.  Si bien aún está por concretar zonas de procedencia del África Septentrional.

“La más destacada característica de los aborígenes canarios es la proporción extraordinariamente alta del grupo sanguíneo O.  Proporciones tan altas no se conocen en poblaciones europeas vivas.  Sin embargo se acercan mucho a los primitivos canarios las tribus bereberes del Alto Atlas (Allison, 1952; Mourant, 1958), en los cuales el grupo sanguíneo O llega hasta 78 y en algunos casos hasta el 80%.  Las relaciones entre los primitivos canarios y los bereberes también quedan confirmadas en el aspecto serológico.

Schwidetzky.  1963

 

            Esta vinculación es tal que hasta el día de hoy constatan paralelismos culturales y antropológicos entre los canarios y Amazighes continentales que sorprendentemente han pervivido a cinco largos siglos de colonialismo español.

            Las contundentes pruebas científicas, estudios antropológicos, culturales, etc. entran continuamente en contradicción con el viejo discurso oficial y la creencia generalizada.  El obsoleto –aunque muy vigente aún- discurso españolista ha intentado justificar la negación de la identidad nacional de Canarias hasta desde puntos de vista racistas.  Sin embargo los estudios antropológicos, y genéticos en la actualidad, llevan revelando desde hace más de cincuenta años una pervivencia muy importante de sangre indígena en la población actual.

            Las pervivencias precoloniales poseen amplia variedad: Antropológicas, Psicológicas, Lingüísticas (toponimia, palabras y expresiones), Costumbres agroganaderas, Sincretismos religiosos y festivos, Folklore, Deportes, Gastronomía e incluso Hábitat…

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Antropología

            Por un lado la lectura correcta de las crónicas nos adelantan las dificultades del establecimiento de colonos europeos y la importante pervivencia de los antiguos canarios, que progresivamente se les fue despojando de su cultura ancestral: la lengua, religión y modos de vida fueron sustituidos a la fuerza por las instituciones coloniales.

      “(…) después de sosegada la Isla –de Tenerife, la última en conquistar– los más de los soldados se volvieron a Castilla a sus casas”.

                                                 Abreu Galindo

“A los peones i pagados se les dieron asimismo tierras y aguas según su seuicio, i estos las vendieron i se fueron, el que tenía con que irse no se quedaba porque había guerras siuiles en Granada”.

Escudero

“Solos los pobres hidalgos aventureros stremeños, biscaínos, castellanos, que sirueron sin premio teniendo el maior riego i el cuerpo a el enemigo, les taparon la voca con unos riscos pelados, serca de la cumbre, en Telde, Agüimes, Tirajana, i Guía, y los más como no podían augmentar, los vendían por nada”

Escudero

            Estos testimonios nos describen aspectos claves sobre el destino de los conquistadores tras la conquista de las Islas.  Hemos de recordar que eran soldados pagados por la corona de Castilla y no conquistadores-colonizadores, que aunque muchos recibieron tierras acabaron vendiéndolas, volviéndose a Granada a luchar contra el último reducto musulmán de la Península Ibérica o aventurándose a la conquista de América mucho más rica.  Por otra parte un importante porcentaje de nativos recibieron tierras por su colaboración con los conquistadores europeos.

“Por cuanto Pedro Manynydra, canario de la Gran Canaria, por servir a sus Altezas en definición de nuestra santa fe católica (…)”.

“Juana Sánchez, también canaria (…) lo cual vos do porque trabajó vuestro marido en la conquista y vos quedastes viuda (…)”.

“Pedro Camacho (…) natural de Gran Canaria y conquistador que fuiste destas dos islas (…)”.

“Antonio Díaz, canario como a conquistador (…)”.

“Pedro Vizcaíno (…) canario (…) por los muchos servicios que habéis fecho a Sus Altezas en especial porque fuestes conquistador destas dos islas de Tenerife e San Miguel de La Palma.

            Sin duda la mejor calidad de aguas, ganados y tierras quedarán en manos de la oligarquía acumuladora mayoritariamente europea.  Pero es lógico que se les tuviera contento a los indígenas más notables con su parte del pastel, de esta manera se certificaba y se legitimaba institucionalmente el colonialismo económico, social y cultural del Archipiélago por parte de los Reyes Católicos.  Otra cuestión es quienes trabajarían esas tierras en su gran mayoría.  En 1455, ya en tiempos de Diego de Herrera, visitó las Islas Cadamosto, que declara:

“Y tanto en las islas de señorío como en las realengas, se conoce por los cronistas que se celebraron tratados de paz con los conquistadores, que los naturales nobles recibieron repartimientos y todos se equipararon a la Europa (…)

            Por otro lado cabe destacar que la gran mayoría de los indígenas vendidos como esclavos en los mercados de Sevilla y Valencia (conocidos como “lotes blancos”) acabaron regresando a su tierra natal con los años:

“Este retorno (de esclavos canarios desde España) más o menos consentido llegó a alarmar a los propios conquistadores, que elevaron sus quejas a los soberanos de Castilla, ante el infundado temor de un levantamiento general”.

Rumeu de Armas.  Siglo XX.

            Otra vez Gaspar Fructuoso nos brinda una interesante descripción de la rápida adaptación –obligada- de la mayoría indígena al modo de vida cristiano.

“Los que quedaron de ellos –antiguos canarios- y las mujeres cambiaron después su disposición, tanto que los hombres son ahora tan esforzados, valientes y ligeros, que ceden a los de las demás Islas; y las mujeres de fieras, bravas y guerreras se tornaron mansas ovejas, afables y conversadoras; son muy hermosas, blancas y discretas, cortesas y bien educadas, algunas están casadas con portugueses, otras con castellanos, aunque los mestizos son pocos.  Son de cuerpo gentil y en proporción, graciosas en el hablar, cantar y danzar según su costumbre (…) No tienen por amigo a quien no quiere comer y beber con ellos; cuando van a la ciudad van tan bien trajeados y limpios como los más pulidos castellanos.  Ellas son tan galantes y visten con tanto costo, que parecen tener grandes rentas, y lo sostienen todo con los quesos que hacen”.

            Incluso la característica denominación de cristiano al paisano en los campos canarios parecen tener sus antecedentes en las mismas crónicas:

“(…) Y así ellos –los indígenas- y sus descendientes son muy católicos y cristianos, desde que se convirtieron, sin haberse hallado en tropiezo; y es tal esta gente de Canaria, que no se tienen por cristianos nuevos, sino por muy católicos y de gran devoción como se dirá adelante”.

Sedeño  (s. XV)

            Tradicionalmente también se ha generalizado el tópico de los apellidos, pero resulta evidente que Canarias no es Euskadi o Cataluña, sino un territorio de ultramar que sufrió un proceso semejante de conquista y colonización al de Sudamérica.  Al cristianizarse un indígena recibía el nombre y apellidos de sus padrinos.  Tan solo existen unas contadas excepciones donde se permitieron apellidos en Amazighes, como el caso de los apellidos Oramas, Chinea, Mosegue, Bencomo, Guanche, Baute…

            A lo largo del siglo XX se han llevado a cabo los estudios más reveladores, científicos y en profundidad sobre la población canaria, los cuales siguen siendo avalados por los avances en los estudios antropológicos.  Veamos pequeños ejemplos de ello:

“Al cotejar los principales rasgos tipológicos de la población actual vinculados al esqueleto con los de la prehistórica, es de considerable interés por cuánto se ha afirmado repetidas veces de manera tendenciosa la desaparición, poco menos que completa, de la población aborigen.  Por lo demás esta persistencia de los elementos de la antigua población nada tiene de particular, si se considera el acusado aislamiento de los núcleos rurales que determinan la existencia en ellos de un elevado grado de endogamia, y había sido ya mencionada en los trabajos más antiguos de Verneau (1887), Fischer (1931) y Wölfel (1931) para todo el archipiélago, y en la más reciente de Schwidetzky en 1957 para la Isla de Tenerife.

            Una nota común a ambas poblaciones, prehistórica y actual, es la acusada hetereogeneidad en cuanto a su textura racial se refiere, ya advertida desde los primeros tiempos de la conquista y que aparece reflejada así mismo en anteriores trabajos sobre la antropología insular.  Entre los diversos elementos que la constituyen merece citarse, en primer lugar, el tipo cromañoide presente en todas las Islas, aunque con importantes diferencias en lo que se refiere a su frecuencia numérica.

            Por tanto, después de las observaciones de la mayor parte de los autores que han investigado en las Islas, ha podido establecerse la persistencia hasta nuestros días de los elementos que constituían el complejo racial de las poblaciones prehistóricas aborígenes.  Y esto no de forma esporádica, sino todo lo contrario, formando auténticos núcleos de población.

Fusté  de  Ara  (1958)

            Aunque los estudios genéticos aún no nos permiten ser muy categóricos con respecto al porcentaje de población indígena concretos, aparte de que existen grandes diferencias entre Islas y zonas, si nos revela una población mestiza pero que mantiene importantes porcentajes de pervivencia genética autóctona que en ocasiones resultan ser mayoritarios.  Las Islas de realengo –Gran Canaria, Tenerife y La Palma- tuvieron un mayor asentamiento europeo, por ejemplo, Lanzarote y Fuerteventura tuvieron un destacado poblamiento morisco.  Las zonas dentro de las Islas también tendrían diferencias; las zonas más costeras o cercanas a las ciudades tendrían en el siglo XVI mayor proporción de población foránea que las zonas del interior más abruptas, donde hasta no hace mucho la endogamia era una realidad.

Pervivencias  culturales

            Tras haber indagado en la cuestión antropológica nos resulta más fácil comprender como tras cinco siglos de aculturación haya podido llegar hasta nosotros al día de hoy, un amplio legado de origen indígena.  La magna obra de Manuel Alemán “Psicología del hombre canario”, fundamentalmente para comprender la idiosincrasia de la población canaria, propone como premisa básica de influencia en nuestra psicología colectiva la raza guanche y el acontecer de nuestro devenir histórico.  La infravaloración sobre sí mismo, sobre lo canario frente a lo de fuera –psicología del colonizado- son sólo algunos aspectos psicológicos heredados de una experiencia histórica traumática de conquista e imposiciones.  El prestigio de lo español frente a lo canario y del colono frente al colonizado, que son los patrones ideológicos de la sociedad colonial.  No solo el indígena era el isleño colonizado, sino otros grupos humanos africanos y europeos que poblaron nuestra tierra a partir del siglo XVI.

            El legado toponímico conserva más de 1.500 vocablos beréberes fosilizados por todos los rincones del Archipiélago.  Éstos difícilmente hubieran pervivido si no fuera por una población indígena que siguiera usando dichas denominaciones.  Lo mismo podemos decir de las cientos de palabras conservadas en nuestra habla actual, como por ejemplo: gofio, tenique, tajaraste, sirinoque, Tajinaste, gánigo, chola, jaira, beletén, guanil, teberite y un largo etcétera.  El folklore canario, uno de los más ricos del mundo debido a las diversas influencias, también conserva variedades de raíces prehispánicas sobre todo en el denominado “folklore del tambor”, destacando irremediablemente debido a su denominación amazigh el Tajaraste y Sirinoque palmero.  Costumbres agroganaderas como la marca en las orejas del ganado como distintivo identificador denominado teberite o chivirito dependiendo de la Isla.  La existencia de una cultura pastoril en Canarias de tradición indígena como expone Manuel J. Lorenzo Perera en su obra “Qué fue de los guanches alzados”.  Oficios como la loza tradicional canaria de claro origen amazigh insular.  Sincretismos como la peregrinación a Candelaria, la fiesta del Charco en La Aldea, deportes como la Lucha del Garrote, Juego del Palo y la Lucha Canaria.  También prácticas tradicionales como el Salto del Pastor, el Silbo –que no solo existe en La Gomera- e incluso cabe destacar que siglo tras siglo el gofio siga constituyendo la base tradicional de la dieta canaria.  Por si fuera poco aún pervive entre muchos canarios el poblamiento troglodita, donde es mayoría en algunos municipios de Canarias como Artenara.  También resulta interesante el hecho de que existan paralelismos en las regiones habitadas por los Amazighes menos arabizadas, como el teberite, el gofio y la lucha del garrote, entre otras.  El Doctor en filología española Ahmed Sabir en su genial obra “Las Canarias preeuropeas y el norte de África”, a pesar de ser eminentemente lingüística, comparando su dialecto del Souss marroquí – tacelhit- con las hablas Amazighes insulares, nos expone desde una visión diferente, paralelismos culturales que aún existen a ambas orillas del atlántico, en algunas zonas poco arabizadas de las montañas del Atlas y que apenas queda memoria en nuestro país, y otras que aún perviven en pueblos montañeses de Canarias y que ya se encuentran casi perdidas en el continente por la profunda arabización.

Necesidad  de  definir  el  mestizaje  isleño

            Efectivamente, como hemos visto el pueblo canario es mestizo, pero debemos definir este mestizaje y comprender lo que dicho fenómeno supuso –y supone- en nuestra tierra.  Los canarios aparte de un importante contingente demográfico europeo fundamentalmente ibérico –en buena medida portugués- recibimos destacables aportes moriscos (Amazighes más o menos arabizados de la costa vecina) e incluso subsaharianos.  Este hecho fue debido a la necesidad de mano de obra esclava en la explotación agrícola de la caña de azúcar, y a la dificultad de control de la población indígena:

“Trájose de Guinea negros para el servicio de los ingenios y viñas, que después sus dueños dejándoles libres por voluntad de sus Altezas tienen un pueblo donde habitan todos negros, en Tirajana (…)”.” Trájose de Guinea las patatas, el maíz, raíces de plátanos, ñames y otras semillas”.

Marín i Cubas

            Estas poblaciones se integraron más rápidamente con los indígenas debido a que pertenecían a una misma clase social, incluso llegando a unirse a los célebres alzados, es decir aquellos indígenas que siempre se negaron a aceptar el colonialismo y se replegaron a las zonas montañosas más aisladas:

“…muchos esclavos guanches e negros e moriscos de los vecinos e moradores de la dicha isla se an ausentado e huyen de cada día e se han andado e andan por las sierras e montañas un año e dos e cuatro e cinco e más tiempo…”

Escribanías  del  Cabildo  de  Tenerife

            Tampoco debemos olvidar que la población de las Islas antes de la conquista también presentaba un mestizaje.  Aunque los indígenas eran étnicamente Amazighes, debemos precisar que el amazigh no es una raza homogénea, sino unas poblaciones heterogéneas autóctonas del norte de África con una milenaria cultura y lengua comúnUn amazigh no es árabe, estos son originarios de la península arábiga.  Sin embargo hoy subsiste entre los Amazighes continentales un fenómeno también paralelo al canario, muchos se siguen considerando descendientes de árabes, debido a la alineación ideológica promovida por los estados arabistas del norte del continente africano, que han optado por lo árabe y musulmán como elemento de prestigio y de homogeneización de los habitantes de dichos países. Los Amazighes originariamente eran de raza mediterránea, aunque hoy el mestizaje predomina en amplias zonas, siendo hoy una etnia de gran diversidad antropológica.  En nuestra opinión, el poder establecido esgrime un discurso acorde al estatus actual de las Islas y sus intereses económicos.  Se reconoce un mestizaje muy particular donde, por supuesto, el aporte abrumador es el europeo, sobre todo el español –como no-.  Un mestizaje al ideal cosmopolita interesado e irreal (al menos a nivel histórico) de las Islas.  Opinamos que se busca con este discurso legitimar la ausencia de identidad nacional propia, e incluso de la existencia de un pueblo canario propiamente dicho.  La cuestión objetivamente es contradictoria, ya que el mestizaje que divulgan lleva implícito un carácter de despersonalización de la identidad isleña.  Somos mestizos.  Precisamente este mestizaje ha conformado la identidad nacional canaria y no al revés.  Por lo tanto entender esta sin su maltratada e ignorada raíz amazigh es simplemente proseguir negando lo que somos. Ser más o menos mestizos no va en detrimento de la existencia de pueblos y naciones, porque si así fuera ninguna existiría en la actualidad.

Conclusiones

            La conclusión, a la luz de las pruebas científicas, no puede ser otra que en la población canaria actual, a pesar de los aportes demográficos posteriores a la conquista, sigue siendo importantísimo el componente indígena.  Este hecho es clave para comprender como tras este dilatado periodo temporal desde la conquista hasta hoy, perviva –aunque en franco retroceso- un legado cultural tan importante.  Por un lado debemos felicitarnos por el aumento de investigaciones y la difusión –muy reducidas a nuestro juicio- creciente.  Pero por otro debemos lamentar que tras más de veinte años de autonomía y en pleno siglo XXI no sólo se prosiga denegando el derecho a una adecuada divulgación de la realidad histórica y cultural del Archipiélago, sino la exclusión y reducción de la identidad isleña a un carácter meramente folklórico y turístico.

BIBLIOGRAFÍA

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  • ÁLVAREZ RIXO, José Agustín. 1991. “Lenguaje de los antiguos isleños” CCPC.
  • AMASIK, Áfrico. 1985. “El árbol de la nación canaria” La Laguna. Tenerife. Edit. Benchomo.
  • CONCEPCIÓN, José Luis. “Los guanches que sobrevivieron y su descendencia” CCPC.
  • FARRUJIA DE LA ROSA, José.  2007. “Arqueología y franquismo en Canarias”. Política, poblamiento e identidad (1939 – 1969).
  • GARCÍA-TALAVERA, Francisco.  “Comunicación presentada en la Universidad de verano en Agadir “Historia de los Imazighes” VII – 2000”
  • HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ, Pedro. 1997, “Natura y cultura de las Islas Canarias” La Laguna. Tenerife. Tafor publicaciones, S.L.
  • LORENZO PERERA, Manuel J. 1983 “¿Qué fue de los alzados guanches?” Madrid. Secretariado de publicaciones de la Universidad de La Laguna.
  • PÉREZ VOITURIEZ, Antonio. 1989.  “Los aborígenes canarios y los derechos humanos”. Gobierno de Canarias. CCPC.
  • REYES GARCÍA, Ignacio. 2003 “El habla prehispánica de La Palma. Estudio histórico-etimológico” Islas Canarias. Foro de investigaciones Sociales.
  • SABIR, Ahmed. 2001. “Las Canarias preeuropeas y el norte de África. El ejemplo de Marruecos. Paralelismos lingüísticos y culturales”.

Rumen  Sosa  Martín

2007 XXXVI Ruta de Bentejuí

1 Portada

Libreto XXXVI Ruta de Bentejuí

 

XXXVI  RUTA  DE  BENTEJUÍ

21 – 22 de Abril.  2007

Homenaje  a  Juan  Cabrera  Santana

            Nacido a comienzos del segundo cuarto del siglo XX, ha vivido los cuatro regímenes que han gobernado España durante el mismo y por supuesto, sin que en esos periodos el Archipiélago Canario haya perdido su cotidiana situación de colonizado, prevaleciente esta grave circunstancia desde ser conquistado por España, nación colonizadora, hasta hoy.

            De alguna manera, ha vivido, por tanto, una larga etapa de coloniaje español, si bien con atisbos de memoria de su niñez.  En su primera vivencia, la monarquía Alfonsina, y dentro de ella, las dictaduras de Primo de Rivera y Berenguer; luego, la II República, el Franquismo y lo que se ha dado en llamar la Transición democrática.

            Hasta sus cuatro años de edad los primeros recuerdos le son muy vagos; no obstante, un hecho queda grabado en su subconsciente y se va concretando a través de su vida para ir tomando cuerpo a tono con los dramáticos sucesos que procederán.  Siendo su casa una balconada excelente para la perspectiva del grupo escolar “Carlos Navarro Ruiz”, en brazos de la hermana mayor ve como esta llora ante los arriado e izado, respectivamente, de las banderas monárquica y republicana.  Llanto, como más tarde puede apreciar, sin significación de sentimiento ideológico y si por la costumbre de política ambiental que, hasta ese momento, había reinado.

            Los siguientes años van desde los momentos de su niñez a la adolescencia: República, sedición militar que trae como consecuencia la Guerra Civil.  Sobre todo, los finales de la República y el comienzo de la conflagración fascista van ocupando su memoria de forma que, al menos, los hechos canarios le son vividos y recordados con sorprendente nitidez: la noticia traída a su casa por Antoñito, el lechero teldense, de la muerte de Joseíto, el levantamiento fascista, la movilización del hermano de dieciocho años, llorando en el cuarto de baño de la casa ante la madre que esconde su congoja con falso ánimo de aliento cuando al hijo lo llevan a la guerra, el cambio rotundo de una vida social aherrojada por el temor, himnos nacionales a mano alzada con saludo romano a la entrada y salida del grupo escolar citado, idénticas maneras en los descansos de los cines, en la hora de la oración –ocho de la tarde- en posición de firmes en plena calle con idéntico saludo, la clandestina escucha de los partes por la radio en casa de vecina…

            Todo ello va engendrando en su pensamiento un acercamiento a los hechos sin que por eso le haga definir todavía su tacto político; no obstante, su vocación literaria y la curiosidad por la historia y su estudio le ayudan a comprender todos estos sucesos, la formalización de sus ideas vence a la nebulosidad y va concretando los cotidianos acaeceres de tal manera que le permiten aflorar, aunque sea en atisbos momentáneos, el significado de la libertad.  Con el triunfo de la rebelión fascista fenece el candil republicano venido a iluminar, aunque modestamente, la cultura española y, por ende, la de la colonia canaria.  Cultura esta ultrajada por los facciosos con criminal alevosía.

            Ese bien intencionado candil, pues, es apagado incruentamente por una rebelión totalitaria que invade de temor y muerte, y el Archipiélago Canario no se evada de esa circunstancia, es más, arraiga su síndrome de país colonizado.  El estudio y la apreciación de los hechos le hacen comprender a nuestro personaje la necesidad de asumir para su tierra una auténtica conciencia nacional.  El único camino posible, la independencia.

            Es una vocación reflexiva señalada por una curiosa cronología atemperada que se introduce en su ideal humanista y, en tal sentido, se aparta un instante –un momento no es largo; un instante es todavía más corto- de la impresión marxista de evitar la explotación del hombre por el hombre, principio y fin de toda coyuntura social necesaria, y su pensamiento no admite duda sobre la necesidad de cierre de un periplo histórico: en el Archipiélago Canario dio comienzo la colonización española; todos los eslabones de esa cadena colonial, los países colonizados de América Latina, son independientes, solo falta uno que, a su modo de ver, no necesita ser citado.

            Interesado por la emancipación canaria del coloniaje español, su sueño sobre la perentoriedad de una sociedad justa –equitativa- para las Islas y de la fórmulas a aplicar a tal fin, tras profundas reflexiones se ampara en la teoría de nacionalidad federalista de Francisco Pi y Margall, sin menoscabo a la conciencia nacional univoca del pueblo canario, aplicación solidaria con profundo y sereno estudio de los compartimientos administrativos que correspondan a cada Isla en particular y al Archipiélago en general dentro de los conceptos más universales.  Piensa que ello es posible.  Antes de lo intuido por el majorero Manuel Velázquez, lo pensó José Franchy y Roca; pero nuestro biografiado, más cerca del pensamiento de éste, sin embargo establece una diferencia sustancial: el político grancanario asocia la idea sin daño a la prosecución del coloniaje español; Cabrera, a la independencia.

            Tal vez donde más destaca Cabrera es en su modo de estimar la defensa del deporte canario, con circunscripciones en la vela latina canaria, la Lucha canaria y el fútbol de la provincia de Las Palmas enloso casos federativos de fraudes electorales: propias federaciones de Lucha Canaria y de fútbol de Las Palmas, Tercera División, Colegios Canarios de Árbitros y Entrenadores.  Además, por largo tiempo, en “La Provincia” y después en “Diario de Las Palmas”, cubre la columna “El transistor de papel”, volcando en ella temas políticos, sociológicos y, sobre todo lo relacionado con la historia de las Islas.

            Aficionado desde niño a los botes, primero contemplándolos desde la atalaya de la azotea de su casa y después por todo el litoral de Las Palmas de Gran Canaria, en 1961, en la reaparición de estos entrañables barquillos, que habían ido a dormir un poco desde 1946, toma participación activa.  En unión de los compañeros Vicente Domínguez Mena y Juan Jiménez, construyen por medio del constructor Juan Suárez un nuevo “Poeta Tomás Morales”, convirtiéndose más tarde en cronista de este deporte en un largo periodo, sobre todo mediante los periódicos “Diario de Las Palmas” y “La Provincia” y, además, investigador de sus lances en toda su historia.  De todo ello, recuerda con cariño su página semanal “Al paso de las Regatas” por su intento de dar un alto contenido social a la interpretación de los aficionados a través de la ribera capitalina.  Toma parte en la confección del primer estatuto de la Federación de Vela Latina Canaria.

            Existe la fecha trascendental de 30 de Junio de 1976 en la cual la casualidad se aúna para la liberación del fútbol de la provincia de Las Palmas y de la Lucha Canaria en todo el Archipiélago.  El primero, del control totalitario de los componentes de la Unión Deportiva Las Palmas, con la anuencia de las federaciones española y provincial; la segunda, del control de la Federación Española de Luchas.  En ambos problemas, nuestro biografiado toma parte muy activa.

            La conseguida liberación del fútbol provincial representa un hito histórico de gran influencia en lo que vivimos actualmente en el deporte canario.  Ante el propósito de la Unión Deportiva Las Palmas de absorber al equipo campeón del momento, hacerlo desaparecer y nominarlo Canarias bajo su control exclusivo, en todo momento, contrariamente a los demás clubes, el Sporting San José se rebela contundentemente; su gente no comprende que el premio a un campeón fuera su desaparición, y mucho menos contando con su historia de este club.  Ante semejante abusiva pretensión de dominio, el club Joselito encomienda la defensa a Cabrera, a la sazón su vicepresidencia; la lucha establecida es desigual, pues el modesto equipo del barrio de San José se enfrenta al club amarillo y a las federaciones aludidas.  Se ocasionan momentos muy tensos.  El representante Joselito, al no permitírsele la defensa de su tesis en asamblea, al tanto que a los demás clubes sí, abandona la sala; el Comité Jurisdiccional de la federación provincial, presidido por Manuel Miranda Nieves, con honesta decisión anula la pretensión federativa y da la razón al Sporting San José, pero dimite al ver que la federación nacional atiende el recurso elevado por un club testaferro y desaprueba el acuerdo de la jurisdiccional.  Todo, pura connivencia.

            En aquellos momentos, la situación del fútbol de la provincia de Las Palmas es única en toda la administración deportiva española en lo que se refiere a participar en competiciones fuera de las Islas, excepto la Unión Deportiva Las Palmas, y en esa desigualdad de trato se basa el club demandante para perseverar en su lucha por la libertad.  Lo consigue su insistencia y por claudicación del fuerte grupo antagonista.  Los jugadores canarios de la provincia logran su liberación y la Tercera División de clubes se plasma con igual derecho a los de las demás provincias españolas.  Por eso existen participando en competiciones de alto nivel los clubes de Vecindario, Universidad, Castillo, Lanzarote, Orientación Marítima y los de Fuerteventura, ya que el Sporting San José también defiende a ultranza, en asamblea, la participación de los clubes majoreros en el concierto regional cuando no pasaban de ser meros clubes adheridos.

            Nuestro personaje toma parte en la defensa honesta de la primera Federación de Lucha Canaria, admitida su formación en el Congreso de los Diputados por solicitud de proposición de ley como Federación Nacional de Lucha Canaria y omitido el carácter de nacional por los propios congresistas canarios.  El resultado de la primera elección a la presidencia de la nueva Federación de Lucha Canaria, según la soberana mesa electoras es ganado por Juan Sebastián Henríquez González, de Las Palmas de Gran Canaria, pero es defraudado por la Viceconsejería de Deporte del Gobierno de Jerónimo Saavedra, la cual desatiende a la plancha ganadora y da al gobierno a la plancha perdedora, de Plácido Megías, de Santa Cruz de Tenerife.  Elevado el problema electoral a la Audiencia Territorial de Las Palmas, esta dicta una de las más bellas sentencias habidas: da como ganadora a la candidatura usurpada y concede a la usurpadora su derecho a elevar contencioso administrativo.  No obstante, el poder socialista no abandona su presa y obliga al hecho insólito de que la candidatura ganadora, en dos facetas consecutivas –mesa electoras y tribunales, tenga que recurrir al Tribunal Supremo, el cual resuelve también a su favor de la sentencia territorial.  No obstante, actitudes leguleyas bien trabajadas, ayudadas por la precariedad para gastos del vencedor ante otro recurso de amparo ante elevada magistratura, hacen que las superiores sentencias no se cumplan.  Ha de destacarse la participación parcial de la Televisión Española en Canarias, mediante su programa “La Luchada”, en la defensa del fraude.

            Juan Cabrera Santana es entrenador de fútbol con el número uno de su promoción, y con absoluto conocimiento de causa y profusa documentación prepara sendas publicaciones de estos casos deportivos expuestos.

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CANARIAS  Y  EL  DERECHO  DEL  MAR

“El consenso con Marruecos o la enajenación de un derecho natural”1

“El problema de una colonia es el de un territorio en que la subordinación económica acarrea la incapacidad política. (…) los movimientos progresistas entre los pueblos coloniales tienden a asumir un carácter nacionalista y de liberación.  Son de liberación porque el despertar de su conciencia política considera las ligaduras constitucionales establecidas con la metrópoli como emblema de dominación extranjera”.

Derechos  de  los  Pueblos  no  autónomos2

                                                   Leonard  J.  Barnes

            Si dejamos a un lado los Tratados de Alcacobas y Tordesillas, las Islas Canarias nunca se han visto en situación tan preeminente como ahora en cuanto se ha dado la más que posible realidad de que en su mar territorial y zona contigua del Archipiélago Chinijo e Islas de Lanzarote y Fuerteventura existan yacimientos de hidrocarburos y, esencialmente, petróleo.  Los informes de una de las compañías petroleras concesionarias –Repsol YPF- dan un resultado de las prospecciones más que positivo, y ha de advertirse, por obvias razones de minimizar por su parte la gigantesca operación que se avecina, que dicho resultado este dado a la baja.  Todo ello, ínterin de que alrededor de las demás Islas se descubran nuevos yacimientos.

            A través de su historia, en el orden internacional el Archipiélago Canario se ha visto envuelto por serias vicisitudes político-administrativas.  Los Tratados con Portugal, antes mencionados, lo conllevaron a cierta larga estabilidad de su situación de coloniaje; no obstante, su devenir lo rodeo de curiosas e importantes apetencias que han ido dentro de un proyecto de venta por parte española y el ojo hostigador de Marruecos hasta intentos de invasión en la guerra con los Estados Unidos y en las dos Grandes Guerras europeas.  Dado que a España siempre le ha resultado incómodo evadirlas de su coloniaje, las Islas padecen actualmente la impertinencia de una denominación de ultra periféricas que las igualan con la formula francesa aplicada a las colonias, disfrazadas de departamento de ultramar.  En este sentido, tenemos idéntico concepto y pertenecemos al mismo grupo que la Isla de Reunión, situada en el océano Indico.

            Con el descubrimiento reciente de yacimientos de petróleo, el acoso a las Islas toma un nombre que considero dentro de la suciedad y falta de transparencia que ha caracterizado este negocio en su devenir histórico, y en el que, tal es el concepto de archipiélago de Estado de las mismas, ni siquiera toma parte dada su marginación.  Ello, a quienes conozcamos, aunque sea un poco, la historia de las andanzas financieras petrolíferas y sintamos sentimiento de patria, es cuestión de que nos cause honda preocupación.  Jean-Claude Triche, ex-gobernador del Banco de Francia y actual presidente del Banco Central Europeo, recuerda lo que todos los políticos y financieros saben, o aquellos deben saber: “Debemos realizar progresos para conseguir mayor transparencia en los mercados del petróleo, ya que no funcionan bien y, además, son demasiado oscuros en todas sus circunscripciones: productores y consumidores… Estoy a favor de una mayor transparencia para contribuir a reducir la vulnerabilidad general.  Hay que avanzar mucho en este aspecto”.3  La solvencia del conocimiento de Triche avala y confirma lo que se ha dicho sobre esta materia4, a la que el venezolano Juan Pablo Pérez Alfonzo llamó, “excremento del diablo”.

            Teniendo, como realmente tiene, trascendental importancia de presente y futuro para el Archipiélago el hallazgo de petróleo –ese envoltorio maloliente y viscoso, tan necesario como nefasto, según se use, a la humanidad-, más obligados estamos los canarios a una verificación exhaustiva, extensiva en lo general y en estado de imposición en todo momento, en el buen cuidado de que el petróleo canario no se vea sobrecogido por turbulentas ambiciones, imperios económicos totalitarios e intrigas políticas, máxime cuando se palpan tales citados vicios.  Ahora mismo, el acoso proviene de REPSOL YPF, España, Marruecos y de los propios políticos canarios, embarcados estos en oscuras maniobras de consenso con los alauitas, que deben de clarificarlas.  En caso dado por las Salvajes, hasta Portugal figura en el acoso.

            Por supuesto que el análisis del acoso de Repsol admite rápidamente su simplificación.  De la compañía petrolera, o de otras de su género que se cuelen en el negocio, podemos decir, sin temor a equivocarnos, su deseo de que todo se desarrolle astuta y sagazmente, como perro que saca por el rastro la caza; de Marruecos, su consuetudinaria urdimbre de astucia solapada hasta llevar a fructificar en algún momento –ese es su anhelo- sus apetencias sobre las Islas: paciente intemporalidad de ratón que sopla antes de morder.

            Ante el proyecto espurio de consenso que se pretende, las posturas españolas y marroquíes son gemelas que buscan convergencia por caminos opuestos.  Dada su condición de ser Islas de Archipiélago de Estado y no Islas de Estado archipielágico5, la convergencia figurada se funde en que a España le interesa que sigamos siendo Archipiélago de Estado –su archipiélago- y a Marruecos, que no seamos Estado archipielágico. Esta curiosa circunstancia tiene su explicación.

            Siendo las Islas de archipiélago de Estado, con arreglo a la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar –la conocida Convención de Bahía Montego, aprobada y ratificada por España según Instrumento plenipotenciario de 4 de Diciembre de 1984- seguirían bajo el coloniaje español y reducirían su territorio tan solo al derecho de cada Isla sobre su mar territorial y zona contigua6 -24 millas marinas- dentro de una configuración para cada una de ellas de espacio individualizado, no de conjunto, a manera de burbujas excluyentes entre sí.  Las líneas de base rectas serían de trazo insular.  Situadas en la plataforma continental de Marruecos, el tan cacareado derecho de paso inocente entre ellas, dado que están enclavadas en mar de este país conllevaría que su control fuera del mismo, quedando para España solamente la fiscalización de ese paso inocente por el mar territorial y zona contigua insulares citados, bien entendido que, a los efectos del Derecho Internacional Marítimo, incluso sería mar español y no canario.  Y no digamos nada del espacio aéreo.

            Siendo las Islas correspondientes a Estado archipielágico, el caso daría un cambio de rotunda radicalidad de interpretación, muy perjudicial para Marruecos.  La Independencia del Archipiélago Canario, es decir convertido en nación, de inmediato tendría el apoyo jurídico internacional para desbancar a Marruecos de lo que hoy es su plataforma continental, ya que pasaría a ser plataforma continental canaria, y las líneas medianas o equidistantes territorial y las líneas marinas se impondría por añadidura de la disposición del Convenio de Jamaica, modelo en el que obligadamente tendría que entrar también Portugal, dado el expolio de las Salvajes.  Así, tan sencillamente, la Nación Canaria tendría derecho a su zona económica exclusiva -200 millas marinas a partir de sus líneas de base recta archipielágicas- y lo que la misma conlleva en tierra, mar y aire.  Claro está que por la complejidad de sus aguas marinas dentro de su zona económica exclusiva y la relación de ellas con las de otros Estados incluyentes, tendría la necesidad de delimitar espacio con Marruecos, Portugal y el Sahara Occidental, resuelto este su litigio.  Este imperativo jurídico geográfico de dilucidación de aguas marinas lo ha tenido España con Francia y Portugal, resuelto con Italia y pendiente de solución con Argelia y Marruecos.  Para que observemos claramente la remoralización de España en asunto tan importante, en el Instrumento plenipotenciario antes aludido solo se ocupa del tratado de Utrecht. (Gibraltar es lo primero).  España es muy larga en kilometraje ribereño, pero muy escasa en recursos vivientes.  Y en resolver con diligencia.

            A cambio de esta fácil solución, la terquedad de dos naciones, España y Marruecos, que nos afecta en varios sentidos, se está imponiendo, y de esa terquedad se está aprovechando el mundillo político canario mediante una connivencia espuria consensuada que significa la hipoteca del futuro de nuestro Archipiélago mediante la enajenación bastarda de su derecho natural.  Los Principios Filosóficos de los Derechos del Hombre están claramente definidos por la Comisión de la UNESCO para las Bases Teóricas de los Derechos del Hombre:

“El grito de los oprimidos es libertad; el de las víctimas de la discriminación, igualdad; fraternidad es el grito de los proscritos; progreso y humanidad son los gritos de aquellos a los que se utiliza como medios en vez de respetarlos como fines”.

            Comparece estos bellos Principios con la actitud sumisa de los políticos canarios ante una diligencia de consenso colonizadora que considera a los pueblos coloniales como agregados de individuos reprimidos y ofendidos por carencias específicas de privilegio y no como naciones incipientes que luchan por conseguir consideración internacional.  Los canarios necesitamos políticos inteligentes que, por serlos, lleven la política con dignidad.  Por la comparación que voy a hacer que me perdonen los chusqueros honestos que saben llevar su quehacer dentro de sus propias limitaciones en el oficio.  No tienen nada que ver con la casquería existente en la política canaria: de campanario, de patio de vecinos.

Juan  Cabrera  Santana

  1.        LA PROVINCIA, sección Firmas, sábado 22 de Octubre de 2005, p. 38. El periódico omite el epígrafe Canarias y el Derecho del Mar.  La página corresponde a fotocopia del trabajo publicado.
  2.       BARNES, Leonardo: Los Derechos del Hombre. Derechos de los pueblos no autónomos. Ediciones de bolsillo. Laia, Barcelona 1976, pp. 367-371. Estudio firmado en Londres en Junio de 1947.
  3.        EL MUNDO. Economía, entrevista de ROMAN, Silvia, 21 de Septiembre de 2005, p. 38.
  4.       En el insertado de LA PROVINCIA, al final del párrafo cuarto del trabajo donde dice esta manera, deber leerse esta materia.
  5.       Conocido el término académico archipielágico, sin embargo el autor usa preferentemente, en cuantas veces se ofrezca, el término archipielágico.
  6.       La zona contigua ha perdido relevancia al admitir el Convenio de Jamaica 12 millas para el mar territorial; ha de estimarse con mucha reserva y no podrá extenderse más de 24 millas a partir de las líneas de base. España no ha legalizado su zona contigua a 24 millas que le permite el Convenio de Jamaica, siendo, respecto a este, suposición incompleta.  Esta deficiencia afecta a las Islas.  El estudioso de la materia José Cervera Pery dice que la ampliación no sería objeto de ningún tipo de protesta, salvo las vinculadas a los problemas de delimitación, lo que podría planteas. Como nuevo espacio. Claro que, dado este recado, el experto se olvida de Marruecos.

 

Dibujo 3

 

LA  CUEVA  PINTADA

GÁLDAR

INTRODUCCIÓN

            Durante los últimos meses del pasado año 2006 miembros de Solidaridad Canaria realizamos varias visitas al recientemente abierto al público, Museo y Parque Arqueológico de la Cueva Pintada de Gáldar, tras veinte años de investigación y obras.

            Huelga poner de manifiesto las expectativas que la apertura del citado recinto había levantado en amplios sectores sociales de Gran Canaria y del Archipiélago.  La valoración de este nuevo equipamiento ha quedado recogida en un Documento de Trabajo en donde se reflejan una serie de primeras conclusiones sobre los diversos aspectos que componen el complejo: HISTÓRICOS, ETNOGRÁFICOS, GEOGRÁFICOS, ARQUEOLÓGICOS, EXPOSITIVOS Y PUBLICITARIOS.

            Además de estos aspectos se han valorado aquellos que hacen referencia a los aspectos ESPACIALES, ARQUITECTÓNICOS Y URBANÍSTICOS de la intervención.

            Parte de esta valoración es la que constituye la base del siguiente artículo.

cueva pintada1VALORACIÓN DE LOS ASPECTOS ESPACIALES Y ARQUITECTÓNICOS

YACIMIENTO

        El recinto del Yacimiento, propiamente dicho, recoge la muestra conocida más importante, quizás, de los poblamientos aborígenes del Archipiélago.

            La importancia de dicho enclave afecta por igual a disciplinas de naturaleza diversa: arqueología, etnografía, historia, proto-urbanismo, medio-ambiente y geografía, etc… De ahí que las expectativas que se plantearon durante el proceso de excavaciones, recuperaciones de material e investigaciones que se derivan, estuvieran más que justificadas.

            Si a ello unimos el secretismo que ha imperado durante su largo desarrollo, la expectación y la curiosidad se ven, lógicamente incrementadas.

            Y decimos secretismo en relación con la manera que, a lo largo de más de cuatro lustros, se ha desarrollado el trabajo: desinformación a la sociedad canaria de la marcha de los trabajos, desvinculación de proceso con organismos e instituciones culturales (Museos, Universidades, ONGs…)

            Esta manera de proceder ha estado presidiendo también el desarrollo de los Proyectos Arquitectónicos y su posterior ejecución.

           Al comienzo de los trabajos de excavación, finales de los setenta, se procedió al levantamiento de una muralla de delimitación y cerramiento del área de los trabajos, visible desde la carretera general del Norte a su paso por el casco de Gáldar.  El material empleado –tosca del lugar en mampuestos de gran dimensión- supuso una solución neutra desde el punto de vista compositivo y respetuosa con los aspectos cromáticos, texturales y ambientales del lugar.

            A la vista de esta primera y urgente intervención muraria, realizada bajo la supervisión directa de un equipo de arquitectos locales, que también elaboraron un riguroso Plan Especial (Plan Especial Cueva Pintada. Gáldar. Año 1991) cabía esperar una propuesta final dotada de la misma sensibilidad y compromiso con los objetivos del nuevo edificio.

            La realidad que se nos presenta 20 años después, extrañamente encargada a técnicos de fuera de las Islas, de Madrid, supone en este sentido una tremenda decepción y deja el regusto de haber perdido una oportunidad proyectual única y sin precedentes en el panorama de la disciplina del Archipiélago.

            Una rápida visión del tratamiento de la gran superficie de cubierta, según nuestros datos alrededor de 4.000 m2, supone un impacto de una dureza y rotundidad fortísimas en el paisaje del tejido urbano del casco de Gáldar.  Esta lectura adquiere escala de gran impacto visual, y por tanto ambiental, desde la visión de la ciudad que se tiene desde la autovía, donde se aprecia con toda su crudeza el contraste del plano a un agua de la gran cubierta con la volumetría pixelada y abigarrada de los edificios del casco donde se inserta.

            Una solución de este tipo arrastra además problemas de límite y articulación con el paisaje urbano donde se inserta –el casco urbano de Gáldar- cuestiones estas que a nuestro entender no han sido debidamente tenidas en cuenta, atendidas y menos aún, resueltas.

            No queremos detenernos en algunos aspectos constructivos como los problemas de recogida de aguas de lluvia de tamaña superficie inclinada o de mantenimiento de sus componentes, que, nos tememos, se podrán constatar en su momento.

            Si la dureza de la solución masiva empleada muestra las debilidades expuestas en cuanto a su presencia exterior y paisajística, una visita al interior del Centro pone de manifiesto que la solución empleada no alcanza una mejor valoración en cuanto a sus aspectos espaciales internos.

            Entendemos que el recinto que protege el yacimiento debería ser un envoltorio claro, pero sutil, al mismo tiempo que respetuoso, casi flotante, sobre los valores etnográficos expuestos.

            Un envoltorio tal que su presencia no solo no se imponga ambientalmente, sino también, y no menos importante, que no “pise” puntos del recinto o, en su caso, lo haga de forma excepcional y muy controlada.

            En este sentido el número de apoyos sobre el yacimiento nos parece excesivo ya que además de los soportes de la propia cubrición, hay que contabilizar los que se apoyan en el terreno (y potencialmente sobre el yacimiento) y que sostienen pasarelas y escaleras por las que se desarrolla el recorrido guiado.

            Se da la circunstancia que, además, los macizos de hormigón de las zapatas de estos últimos suponen por lo general un volumen mucho mayor y más impactante incluso que las estructurales.  No podemos evitar la referencia a otras soluciones recientes en yacimientos del centro de Europa, donde todos los recorridos y conectores, literalmente, cuelgan de la estructura principal del edificio, evitando con ello apoyos y posibles daños sobre el estrato rescatado y mostrado.

            Comentario puntual meritan las soluciones tipológicas empleadas (pilares de sección circular) los planteamientos cromáticos de la estructura estérea (no parece lo más adecuado el azul oscuro), ni los texturales en aquellos tránsitos en contacto con el visitante (pinturas férreas ásperas tipo Oxirón) donde el paso de mano es obligado.

EDIFICIO  ACCESO

            El conjunto museístico desarrolla una pieza de nueva planta que asume la función de recepción general.

            Este edificio se sitúa en el encuentro de varias calles, aunque tenga su dirección en Audiencia, nº 2, en el punto más elevado del complejo.  Valoramos la solución, por otra parte obvia, de rentabilizar la situación en esquina para situar el acceso principal.

            El hall de entrada asume tal geometría angular, aunque resuelve con desigual resultado espacial tal recinto, ya que crea un sector poco tensionado frente a otro, muy saturado y apretado de usos, donde se concentra, en poco espacio, la entrada y salida de los visitantes además de situar en esa zona la información y los expositores de la oferta editorial y artesanal de nueva producción.

            En su inserción en el paisaje urbano la composición de las fachadas, si bien rehúye de pastichismo folklorista, -lamentablemente tan frecuentes en este tipo de contexto urbano histórico-, introduce un orden de huecos y emplea materiales que privan a la pieza de la autonomía formal y el protagonismo en el lugar, que sin duda puede y debe asumir por su carga cultural y su carácter inédito en la conformación del área.

ESPACIO  MUSEÍSTICO

            El espacio museístico propiamente dicho presenta unas dimensiones tan reducidas que, en sentido estricto, no se puede hablar de su existencia.

            En lo referente a zonas de exposición el Museo se encuentra claramente infradotado, el material recuperado y expuesto –que es objeto de comentario específico en otro apartado de este Documento- es una muestra ínfima de los que rumoreaba –otra vez la desinformación- iba apareciendo durante los 20 años de trabajos arqueológicos.

            Desconocemos si el conjunto prevé futuras ampliaciones, cuestión esta crucial para el futuro en equipamientos de este tipo, para irlas mostrando, o si, por el contrario, fueron entregadas a otras instituciones.

            Por último la escena final que da entrada al protagonismo del Yacimiento, persigue más un golpe de efecto cinematográfico, “la evocación a Arminda jugando en yacimiento”, que una inmersión en el tiempo y el espacio de nuestros antepasados, con una puesta en valor más respetuosa con los referentes etnográficos de toda una sociedad.

RECONSTRUCCIÓN

            La reconstrucción, a modo demostrativo, de diversas tipologías de casa dentro del propio yacimiento supone recurrir a una arriesgada mixtificación en el espacio-tiempo de este tipo de exhibiciones carentes de rigor y por tanto de interés científico.

            La presencia de tales recuperaciones dentro del propio yacimiento suponen, a nuestro entender un tratamiento superficial y exhibicionista de estos temas.  Las supuestas referencias escalares y dimensionales (sobre todo en altura) a un hábitat doméstico supone una atrevida recreación más propia de un banal parque temático que de un recinto arqueológico-científico que se precie.

            Las técnicas y los sistemas constructivos empleados en las reconstrucciones desvirtúan el posible entendimiento del proceso y las técnicas constructivas de los pobladores, descontextualizándolas de su momento histórico y social y adulterando, por consiguiente, su valor como referente.

AMBIENTACIÓN  GENERAL.  SECUENCIAS  Y  RECORRIDOS

            En este apartado, y a modo indicativo se plantean los siguientes puntos:

  •      Pese a las lonas que cierran el recinto por su perímetro, el aislamiento visual de las edificaciones vecinas y medianerías no se consigue, vislumbrándose en todo su contorno la muestra variopinta y descompensada del entorno edificado.  Las realidad donde se inserta nuestro legado es esa, y casi es mejor mostrarla con todas sus circunstancias antes que intentar aislar el yacimiento de la realidad –social y urbana- que lo rodea.  Somos los descendientes de nuestros antepasados y sobre ellos y sus huellas hemos ido construyendo nuestro hábitat.  Es entender todo Gáldar, todo el Archipiélago, como un yacimiento vivo y cambiante, que guarda celosamente piezas con las que en un futuro, y con más acierto que ahora, podamos recuperar episodios de nuestra historia, que nos permitan hacerlo con autenticidad.
  •      La cubrición general, ya comentada por su impacto visual externo, no aporta mayor interés visual a la imagen global interna.  Las condiciones de confort, sobre todo las térmicas, son manifiestamente mejorables ya que en día de calor, este se hace casi insoportable durante el recorrido a través del yacimiento.
  •      El recinto de la Cueva Pintada propiamente dicho, auténtico corazón del conjunto, permite su visita y contemplación acudiendo al recurso de colocar al espectador en una urna de cristal suspendida en el aire dentro de la cueva.  Este objetivo tampoco se logra finalmente debido al obstáculo visual que suponen la presencia de los perfiles de unión de los paños acristalados y, lo que es peor, por la burda utilización de un pavimento entarimado que por su opacidad y lo ruidoso que resulta, convierte en vulgar lo que, bien planteado, podría haber supuesto el momento mágico de la experiencia.  El espectador suspendido en una burbuja de cristal –sin solución de continuidad-, contemplando las pinturas aborígenes más importantes encontradas hasta la fecha en el Archipiélago. Nueva decepción.
  •      Sin entrar en el contenido de los videos que se van ofreciendo, ni en la forma en que se presentan, conviene poner de manifiesto el reducido espacio asignado para los puntos de proyección, incapaz de acoger el número de potenciales espectadores.  Si a esto unimos la incomodidad de no poder tomar asiento en los expuestos en las casas reconstruidas vemos que se ponen de manifiesto carencias muy importantes, que en el caso de personas mayores o con discapacidad resultan insoslayables.
  •      La presencia de ascensores para estas últimas se valora adecuadamente, si bien su presencia podría haberse minimizado visualmente con el empleo de otras soluciones de menor impacto.  Aunque fuese con un mayor costo.
  •      La acústica a espacio abierto no responde a las exigencias en este tipo de recintos, debiéndose ajustar para la adecuada recepción por los visitantes.
  •      Se echa en falta más y mayor información en la señalética instalada, lo que da lugar a confusiones sobre el origen de determinados episodios –como en la calzada empedrada- y obliga a la formulación continuada de preguntas y aclaraciones al guía lo que le obliga a un esfuerzo añadido al que ya realiza durante el recorrido.
  •      Desconocemos si se ha realizado alguna publicación a modo de catálogo o listado de los materiales recogidos en el yacimiento.  Tampoco conocemos de la existencia de algún trabajo descriptivo del proyecto –tanto arqueológico, como etnográfico y arquitectónico- más alá de los dípticos y trípticos publicitarios.

COROLARIO

            A modo de resumen podemos manifestar que las expectativas alimentadas durante lustros acerca de la recuperación y puesta en uso social del Yacimiento de la Cueva Pintada de Gáldar y de las dotaciones de apoyo correspondientes, han supuesto, desde nuestra opinión y por todo lo expuesto, no solo una tremenda decepción, sino un fraude social a la ciudadanía de Gran Canaria y del Archipiélago.  Y a su historia.

            Tenemos la seguridad de que se ha malbaratado una oportunidad excepcional y sin precedentes de recuperar en términos de rigor y verosimilitud nuestra tergiversada historia.

            Los recursos empleados, las horas, los día, años… de dedicación de los que desde dentro y desde lejos han colaborado merita un final más digno y verídico donde la historia se escriba con mayúsculas de rigor y verdad, se han visto una vez más defraudados.

Antonio Suárez Linares

SOLIDARIDAD CANARIA

                                                                    

                                                                   

Dibujo 1

Los amazighes de Canarias.

Orígenes, cómo y cuándo llegaron

            Si algo nos demuestra el estudio objetivo de la protohistoria e historia del Archipiélago Canario es la estrecha relación de estas Islas con el continente africano.  Como dijo la profesora austriaca Ilse Schwidetzky: “Hoy no habrá nadie que ponga en duda que la población canaria tiene su origen en el África del noroeste”.  Por lo tanto se nos hace imprescindible conocer la prehistoria e historia antigua del norte africano para contextualizar la realidad histórica insular.

I.- Teorías clásicas

            Ya desde tiempos de la conquista de Canarias por parte de los europeos, emergió el interés por el origen de los habitantes de las Islas.  Gracias a ese interés contamos hoy con limitados pero preciados testimonios acerca de las impresiones de europeos, que conocieron directamente a los antiguos isleños que aún conservaban el legado cultural indígena casi intacto.  Ya desde estos tiempos, los cronistas dejaron patente su opinión sobre el origen de los indígenas isleños, que por lo general le atribuían una procedencia africana.  Por ejemplo, para Espinosa, los canarios provenían de África por similitudes culturales y cercanía geográfica. Abreu Galindo asegura que los canarios procedían de África, concretamente de la provincia romana de Mauritania, explicando que no eran musulmanes porque llegaron a las Islas antes de la islamización del norte del Continente.  El mismo autor explica sus argumentos sobre la denominación “Canaria” y “canarios”, atribuyéndole un origen norteafricano, específicamente de las faldas del Monte Atlas, donde existen unos pueblos llamados de la misma manera.  Por último, desmentía el origen latino del topónimo dado por Plinio.  Por si fuera poco se generalizaron leyendas como la de las “Lenguas cortadas”, en el que se explica la relación del doblamiento de las Islas con un hecho histórico vinculado al Rey Juba II de Mauritania, en el cual grupos de insurrectos “bereberes” habrían sido deportados masivamente a las Islas Canarias tras haberles cortado la lengua.  A pesar de la dudosa credibilidad de la literalidad de lo que nos cuenta el mito, si podemos reconocer que quizás posea algo de veracidad en relación con parte de la arribada de poblaciones a Canarias en la antigüedad.

            Pero ¿qué opinaban al respecto los mismos canarios acerca de su procedencia? Por fortuna conservamos algunos testimonios al respeto, del cual podemos destacar por su singularidad el que nos dejó el portugués Gaspar Fructuoso en su obra “Saudades da terra” donde recoge el testimonio de in indígena grancanario llamado Antón Delgado.  En este supuesto testimonio, el indígena que dice haber estado en el norte de África, asegura la procedencia de los canarios de la cercana Berbería, tanto por similitudes culturales como lingüísticas.  Por otro lado aclara que esta arribada habría sido antes de la llegada del credo mahometano a tierra amazigh.  También debemos señalar los valiosos testimonios del grancanario Marín i Cubas, donde afirma que los antiguos canarios tenían propia conciencia de su procedencia continental, concretamente de los llamados “Montes Claros”, es decir, la cordillera montañosa que hoy conocemos como Atlas en Marruecos.

            Sin embargo, durante los siglos posteriores, se pudieron conocer diversas hipótesis y elucubraciones sobre los orígenes de estas poblaciones.  Al igual que los amazighes continentales, a los canarios se les quiso ver procedencias de las más variopintas. Entre las más destacables, la egipcia o del desaparecido continente de la Atlántida.  Sin embargo nunca faltaron investigadores que reconocieran este origen africano.

II.- Desde dónde, cómo y cuándo llegaron.

            La procedencia de los antiguos canarios es norteafricana, bereber o amazigh, pero esto no concreta el origen en sí, ya que el espacio geográfico norteafricano y la diversidad de culturas de los pueblos amazighes es muy amplia.  Desde Egipto hasta las Islas, y desde Túnez hasta el Sahel meridional, se extendía un conjunto de pueblos autóctonos, de gran riqueza étnica, aunque con grandes vínculos culturales e históricos, conocidos como Bereberes o en su propio idioma como Amazigh.  Por lo tanto esto nos crea más dudas al respecto; ¿Procedían los antiguos canarios de un lugar concreto o de diversas zonas?, ¿vinieron en varias oleadas o en una sola?, ¿de qué área o zona concreta del norte de África vinieron? Estas respuestas siguen a día de hoy sin respuestas seguras. Pero si algo podemos adelantar, es que el poblamiento del Archipiélago no fue en sola oleada, y que la procedencia de estos habitantes no fue única.

            Algunas denominaciones de los antiguos isleños han sido relacionadas con tribus amazighes, entre ellas la de Bimbaches con los “beni-bachir”, tribu del Rif marroquí hoy arabizada, o el indudable paralelismo entre Gomeros y los Ghumara de la región antes citada, y como no, la denominación “canario”, de paralelismo con la tribu del Atlas de los canarii.  Todas estas tribus ubicadas en la antigua provincia romana de Mauritania.  Sin embargo no podemos olvidar la posible procedencia de los alrededores de Cartago, ya señalada desde los primeros cronistas, y que parece confirmar los vestigios de influencia fenicia en los antiguos canarios.  Un ejemplo de esta influencia podemos constatarlo en los ritos funerarios.  El habitual entre las poblaciones indígenas norteafricanas era el enterramiento en posición de cúbito lateral flexionado, cubriéndose el cuerpo de ocre.  Este ritual sería modificado paulatinamente por las poblaciones amazighes que entran en contacto e influencia fenicia, derivando en ritos mestizos donde se combinaban características de ambas culturas.  Por lo general el libio fenicio en su enterramiento se colocaría en posición de cúbito supino con el cuerpo extendido a lo largo de la tumba.  De igual forma ocurría en Canarias, donde son pocos y excepcionales los enterramientos a modo flexionado, solo se conocen estos casos en La Gomera y en algún caso aislado en Tenerife.  Sin embargo encontramos túmulos en Gran Canaria de tipo “bazina” (monumento funerario cilíndrico formado por cámaras levantadas sobre un zócalo de 2, 3 o 4 gradas) muy extendidos desde Túnez hasta el Atlas.

            A pesar de la diversidad de interpretaciones y aunque no sepamos concretamente cómo se produjo la llegada de los antiguos canarios, es indudable que los pasos en la investigación han sido cada vez más significativos.  Para abordar este tema, debemos ser conscientes de las condiciones para las migraciones marinas nada fáciles.  Normalmente los vientos y corrientes marítimas no facilitan la navegación entre la costa noroccidental africana y las Islas, que ni siquiera se puede visualizar desde las costas continentales.  Además, por lo que sabemos la población indígena no practicaba usualmente la navegación entre las Islas, salvo en casos concretos, en embarcaciones frágiles en todo caso.  Sabemos, al contrario de lo que se creyó durante un tiempo, que los canarios no llegaron a las Islas en épocas neolíticas ni prehistóricas.  La mayoría de las dataciones arqueológicas nos dan fechas que rondan los comienzos de nuestra era (siglos III y V a.n.e.), y las más antiguas se remontan al umbral del milenio a.n.e.  Es una época donde los navegantes fenicios poseían el monopolio marítimo del mediterráneo y la costa atlántica marroquí, que posteriormente fueron sustituidos por los romanos tras la derrota de Cartago.  Los conocimientos náuticos de los antiguos amazighes no parecen ser necesarios para una colonización de tal envergadura como la que constituyó la de las siete Islas Canarias.  Un poblamiento que no sólo se formó con varios centenares de personas por cada Isla, sino por una importante cantidad de ganado y semillas traídas desde el Norte de África, algo difícil de llevar a cabo por embarcaciones de fortuna.

            El conocimiento y visita de las Islas por parte de fenicios y romanos en la antigüedad es un hecho conocido.  Por lo tanto, independientemente de la llegada de alguna embarcación de fortuna a las Islas, parece evidente que el poblamiento estuvo relacionado con la expansión marítima de fenicios y romanos en la antigüedad.  Por si fuera poco, la tradición oral recogida sobre los indígenas parece inclinarse en ese sentido.  Según el informe que recoge el cronista real Andrés Bernáldez: “Fue preguntando a los ancianos de Gran Canaria si tenían alguna memoria de su nacimiento, o de quién los dexó allí, y respondieron: Nuestros antepassados nos dixeron, que Dios nos puso e dexó aquí e olvidónos; e dixéronnos, que por la vía de tal parte se nos abriría e mostraría un ojo o luz por donde viésemos”.  Parece trasmitir que la población fue trasladada, y que no llegaron por iniciativa propia.  Pero ¿qué motivos hicieron que se produjera esta colonización? Leyendas como la de las lenguas cortadas nos pueden explicar los motivos de la deportación de algunos amazighes a las Islas, pero sin duda no de todos.  Las vinculaciones con el mundo fenicio y púnico nos pueden facilitar también algunas respuestas sobre esta cuestión.  Las riquezas pesqueras y de materias primas, pudo haber animado a los fenicios a poblar las Islas para facilitar la explotación económica igual que hizo con Islas despobladas y factorías costeras.  Para ello pudo utilizar poblaciones amazighes afines, influenciadas por la cultura fenicia, algo que no debe extrañarnos si tenemos en cuenta el profundo grado de influencia cultural fenicia en poblaciones indígenas norteafricanas de la cual surgieron los libio fenicios.

                                                                                   Rumen  Sosa  Martín

Organización Juvenil AZARUG

 

2006 XXXV Ruta de Bentejuí

01 Portada

Libreto XXXV Ruta de Bentejuí

 

XXXV  RUTA  DE  BENTEJUÍ

6 – 7  de  Mayo.  2006

Homenaje  a  Secundino  Delgado

Secundino  Delgado  Rodríguez,  padre del NACIONALISMO CANARIO

 

“Qué importan los sacrificios

si algún día llega a alumbrar

                                                                                 nuestra Patria el Sol de la libertad”

Breve semblanza de su vida

1867. El cinco de Octubre de este año (*) viene al Mundo en Añaza, en la calle San Lucas, Secundino Delgado Rodríguez, hijo del artesano herrero Secundino Delgado del Castillo, natural de Aguere, y de María Rodríguez Hernández, natural de Adeje.

1886.  Con 19 años, aprovechando el ofrecimiento que hiciese el Gobierno Español de pagar el viaje a Cuba a todo trabajador que permaneciese un año allí, viaja a aquella Isla.  Trabajando en las labores del tabaco, permanece un año, durante el que contactó con los sectores anarquistas, cuya ideología tenía cierta importancia en el sector.

1887.  Viaja en compañía de varios amigos a los Estados Unidos, donde se casa, cuando tenía 20 años de edad, con la norteamericana Mary Trifft, con la que tiene dos hijos, un varón llamado Darwin y una hija llamada Lila.

1895.  Habiéndose establecido en Tampa (Florida), y con el apoyo de los sectores revolucionarios cubanos y de españoles anarquistas, colabora en la fundación del periódico obrero semanal “El Esclavo”, de cariz obrero y anarquista, que saldría a la luz el 21 de Febrero.

            Con el llamado Grito de Baire, el 24 de este mismo mes, fecha en que se inicia la segunda guerra de la independencia de Cuba, y cubierta la etapa de El Esclavo, Secundino Delgado se traslada a Cayo Hueso, y desde allí, regresa a Cuba, dejando en Nueva York a su mujer y a sus dos hijos.

            Establecido en La Habana, toma contacto con los revolucionarios cubanos, dedicándose por entero a actividades conspirativas en contra de la presencia española en la Isla de Cuba.  Durante esta etapa también toma conciencia de la situación colonial del Archipiélago Canario.  Su mujer, con sus hijos, se presenta en La Habana preocupada por la situación política de la Isla y en concreto por la de su esposo.

1896.  A través de la viuda de un coronel, se entera de que la policía española tenía el propósito de prenderle.  La policía llega a su casa cuando ya la había desalojado.  Con documentación falsa, Secundino embarca, junto con su mujer e hijos, en el “Berenguer el Grande”, con rumbo a Canarias, a donde llega el 10 de Mayo.

1897.  Después de una estancia de nueve meses, tiene conocimiento de que por parte del capitán general de Cuba, Valeriano Weyler, se había cursado un telegrama interesando su captura e ingreso en prisión, que evade al embarcarse rumbo a Venezuela.

            Cuando llega allá, toma contacto con el palmero y patriota José Esteban Guerra Zerpa y con A. Brito Lorenzo y fundan la revista quincenal El Guanche, cuyo primer número saldría a la luz en Caracas el 18 de Noviembre de 1897 y de la que se publicarían 8 números y un boletín de cierre de fecha 14 de Abril de 1898 bajo el título “Tregua”, que reflejaría una nueva situación política ante el inminente anuncio de una declaración de guerra de los Estados Unidos con España, como consecuencia del hundimiento, en extrañas circunstancias, del acorazado americano “Maine”, el 15 de Febrero de 1898, cuando se encontraba en la bahía de La Habana.

            La declaración de hostilidades se confirma el 21 de Abril de 1989 por el presidente de Estados Unidos William McKinley y en ella se incluía el preparar una expedición para ocupar las Canarias.

Poema 1           La enérgica y eficaz campaña en pro de la independencia del Archipiélago Canario que desde las columnas de El Guanche se desarrollaba, despertó la hostilidad de la colonia española en Venezuela, tomando carta en el asunto el embajador español Antonio de Castro Casaleiz, quien procuraría la expulsión de Secundino Delgado de Venezuela.

1898.  El 19 de Enero Secundino Delgado es detenido y encarcelado por motivos “de información inexacta” de adversarios suyos pero dirigido, sin duda, a evitar que sus argumentos en pro de la independencia de las Islas sean recogidos en El Guanche, del que era su Director-Redactor.

            Como resultado de las gestiones realizadas por el embajador español ante el presidente de Venezuela, el General Joaquín Crespo, éste cursa la orden de expulsión de Secundino Delgado.  Secundino llega al puerto de La Guaira el 30 de Enero, y viaja seguidamente a la cercana isla de Curaçao, desde donde continúa enviando sus escritos a la revista El Guanche, de la que ya aparece como Director-Fundador.

            En la revista nº 5, del 6 de Febrero, se daba cuenta, en una nota de “Última Hora”, de que por ausencia de Secundino Delgado R. se hacían cargo de la dirección de El Guanche el señor José E. Guerra y de la administración, el señor A. Brito Lorenzo.

1899.  En este año se traslada a los Estados Unidos de donde regresa a una Cuba, ya libre de la presencia española, como consecuencia del tratado de Paz de París del 10 de Diciembre de 1898 entre España y Estados Unidos.  Se establece en Puerto Príncipe (hoy Camagüey) y obtiene la nacionalidad cubana.

1900.  Posiblemente en Abril regresa a Canarias.  Una vez establecido en Tenerife en la villa de Arafo, toma contacto con José G. Cabrera Díaz, promotor de la Asociación Obrera de Canarias, participa en la misma y en su órgano de expresión El Obrero, donde, consciente de lo comprometido que sería abogar por la independencia de Canarias, inicia la campaña por una autonomía de las Islas.  En esta época colabora también con la revista Arte y Letras y en El Diario de Tenerife.

1901.  El 3 de Agosto El Obrero publicaría un artículo titulado “Falta un partido” dando cuenta de la necesidad de contar con un partido de carácter obrero “para la salvación de la patria”.  De sus postulados surgiría a finales de este año el Partido Popular, cuyo fundamento principal era la concienciación social y política de la clase obrera y el reclamar la autonomía para Canarias, aspectos que la oligarquía dependiente de las Islas no estaba dispuesta a consentir.

            Presentado a las elecciones del Partido Popular, en cuya plancha no aparece Secundino Delgado, en Noviembre de este año, sólo obtendría un concejal de 18 puestos a cubrir.  A raíz de este fracaso electoral, Secundino Delgado y el redactor jefe del semanario El Obrero, Manuel Déniz Caballero publican sendos artículos en el número 60 del citado semanario, que lleva la fecha 12 de Diciembre, en los que dan cuenta de su retirada de la redacción del semanario para dedicarse por entero a desarrollar una campaña en pro de la autonomía de las Islas, y anuncian la aparición de un nuevo periódico bajo el nombre de ¡Vacaguaré!

1902.  El 30 de Enero aparece el primer número del semanario ¡Vacaguaré!, que tendrá corta vida, pues tan sólo llegarían a publicarse cuatro números.

            Aparte de Secundino Delgado y Déniz Caballero, contaban con la colaboración de José G. Cabrera Díaz y Tomás Morales.  Por su contenido autonomista, despertó la alarma tanto de las autoridades españolas como de la oligarquía dependiente canaria, de lo que se hicieron eco periódicos madrileños como El Liberal.  Consecuencia de ello, fue que el 2 de Marzo, cuando Secundino Delgado se encontraba en su casa familiar en Arafo, se presentaron un sargento y un cabo de la Guardia Civil con orden de llevarlo arrestado a Santa Cruz de Tenerife, siendo encarcelado, sin una previa justificación de los cargos que se le imputaban.

Poema 2         La orden de su encarcelamiento provenía del Ministerio de la Guerra del que era titular su antiguo perseguidor Valeriano Weyler.  Al tener Secundino Delgado la nacionalidad cubana, puso en conocimiento de estos hechos al cónsul de los Estados Unidos, por ser esta nación la representante de los intereses de Cuba, sin que dieran ningún fruto las gestiones.

            Por la tarde, se presenta en la cárcel un teniente de la Guardia Civil que le hace saber a Secundino Delgado que es reclamado por orden de la Capitanía General de Castilla la Mancha y que se prepare para embarcar con destino a Madrid.  Al día siguiente, es embarcado en el “Millán Carrasco”.  Llega a Cádiz después de trece días de navegación, lo llevan esposado hasta el tren, y en éste, le encadenan un pie al asiento del vagón.

            Ya en Madrid lo conducen a la Capitanía General, y al no hacerse cargo de él allí, es conducido a la Cárcel Modelo, de la que era director José Millán Astray.  Estando en ella se le notifica, por parte de un comandante del Ejército, que estaba encausado por “manejos revolucionarios” en La Habana en 1896.  En la cárcel, conoce al joven anarquista español Pedro Vallina, y recibe la visita del también anarquista Fermín Salvochea.

            El 16 de Octubre Vallina, que ya estaba en libertad, viaja a París, donde entrega una carta de Salvochea a Nicolás Estévanez y Murphy.

            Enterado éste del atropello que se estaba cometiendo con Secundino Delgado, se traslada a Madrid a finales de Noviembre y consigue un permiso para visitar a Secundino Delgado.

            En la entrevista que sostuvo Nicolás Estévanez con Secundino Delgado, según relata Vallina en sus Memorias, quedó constancia del carácter y genio de este otro gran patricio canario.  Como resultado de la misma, y de lo que en ella dijo con actitud y frases amenazadoras Nicolás Estévanez hacia Weyler, para que fuese escuchado por Millán Astray, que se encontraba espiando en la sala tras una cortina, Secundino Delgado fue puesto en libertad en Enero de 1903.

            Por estos años daría a conocer cuatro cuentos: Alegrías y Penas, Clary, Mi Peral y El mejor de los mundos.

1903.   Después de la excarcelación, vuelve a su tierra.  Rompe su silencio en un artículo publicado en Octubre en el periódico El Ideal bajo el título “A mis amigos” y con la narración “Un golfillo canario”, en la revista “Arte y Letras”.

1904.  En Yucatán, entre el 25 de Marzo y el 21 de Abril, escribe su obra autobiográfica ¡Vacaguaré…! (Vía crucis), bajo el seudónimo del poeta palmero Antonio Rodríguez López, publicada en este mismo año, en la ciudad de Mérida.

1905.  Es muy probable que Secundino Delgado ya residiera en Cuba, pues el Gobierno español dio el 14 de Diciembre, una indemnización de doce mil quinientas pesetas (12.500 ptas.), por una reclamación hecha por el Gobierno de la República de Cuba, a petición de Secundino Delgado, por la arbitraria detención, y perjuicios sufridos, de la que fue objeto en 1902, cuando se encontraba en su tierra natal.

            Se desconocen los motivos por los que volvió de nuevo a tierras americanas, probablemente fue por la imposibilidad de expandir sus ideas de liberación por las Islas, dado que las condiciones y el ambiente no eran propicios para ello.

1906 – 1909.  Continúa por tierras americanas.  En 1906 ó 1907 se ve con Nicolás Estévanez en La Habana. En 1908 posiblemente ya residía en Buenos Aires, Argentina.

1910 – 1911.  A principios de Septiembre de 1910, a su regreso a la tierra natal, reside en la Calle Progreso de Santa Cruz de Tenerife donde mueren, posiblemente por contagio de una afección pulmonar, su hijo Darwin de 19 años y su hija de Lila de 17.

1912.  Afectado de tuberculosis, fallece Secundino Delgado Rodríguez el 4 de Mayo, cuando aún no había cumplido los 45 años de edad.

Rafael  Delgado  Perera

    Solidaridad  Canaria

Secundino Delgado

Lucho porque tengo fe

Del triunfo por la verdad

Y aunque despatriado esté

Sueño en patria y libertad.

                                   Caracas. 1878

(*) Nota.-  Es necesario hacer notar la incertidumbre que surge en cuanto a la fecha de su nacimiento, por cuanto en el acta de defunción de Secundino Delgado, se recoge que falleció cuando contaba “…de cuarenta años de edad”, lo que situaría su nacimiento sobre los años 1871 ó 1872, que coincide con lo que él mismo dejó escrito en su autobiografía “¡Vacaguaré…! (Vía crucis)”, “…comenzando por mi salida de Canarias –mi Patria- a los catorce años de edad…”.

          En 1990, Manuel A. de Paz Sánchez en “Nuevos documentos sobre Secundino Delgado”, dio a conocer una certificación de la partida de bautismo emitida en Santa Cruz de Tenerife el 22 de Abril de 1902, que formó parte del expediente militar incoado a Secundino Delgado, en la que dice “En la Ciudad de Santa Cruz Diócesis de Tenerife, Provincia de Canarias, a trece de Octubre de mil ochocientos setenta y siete.  Yo…” “…bauticé solemnemente a un niño que nació a las siete de la noche del día cinco del presente mes y año…”

          Se ha optado por reflejar la segunda opción por ser la más verosímil.

Poema 3

BIBLIOGRAFÍA:

  • Secundino Delgado.  Apuntes para un Biografía del Padre de la Nacionalidad Canaria. Manuel Suárez Rosales –Colección Benchomo- Islas Canarias -1980.
  • Secundino Delgado. Vida y Obra del Padre del Nacionalismo Canario. Manuel Suárez Rosales –Centro de la Cultura Popular Canaria- 1988.
  • Secundino Delgado en Venezuela – El Guanche Inédito. Manuel Hernández González – Centro de la Cultura Popular Canaria – 2000.
  • ¡Vacaguaré…! (Vía Crucis) – Antonio Rodríguez López (Seudónimo de Secundino Delgado) – Editorial Benchomo, Biblioteca de Obras Canarias – Canarias – 1986.
  • Nuevos documentos sobre Secundino Delgado. Manuel de Paz Sánchez – ROA (Revista del Oeste de África), nº 9, 1990.

Dibujo 2

Treinta y cinco Edición de la Ruta de Bentejuí

A treinta y nueve años de su inicio

1967 – 2006

            Desconocemos si en nuestro Archipiélago se celebra alguna actividad de montaña, sin ser una apañá o similar, que acredite la solera de esta ruta cultural, cuyo inicio se remonta al año 67 del pasado siglo.  Ese año, una reducida cuadrilla del Grupo Montañero de Gran Canaria, buscando la posible vía por la cual Bentejuí y su gente, alzados en La Fortaleza del Bentayga, burlaron al mercenario cerco al que habían estado sometidos, redescubrieron el paso por el que, tal vez, cruzaron nuestros antepasados hacia el hasta ahora inencontrado Ansite.

            Había salido los del Gran Canaria del El Bentayga, y por la Degollada del Campanario entraron en el precioso tajo del Cañadón del Jierro, buscando salida.

            En aquella época el monte bajo era la mayor dificultad para encontrar el camino, especialmente en el inicio de la bajada y más tarde al empezar Los Lomos de Vera.  No obstante, la dificultad mayor la encontraron en El Paso de Panatón, en donde la gente del lugar, para salvar un  corte de unos 25 metros, había hecho paso sobre una pared, de la que se conservaba una buena parte en aquel entonces, quedando actualmente sus restos, lo que hace preciso colocar una cuerda de seguridad para los caminantes menos preparados.

            En el 73, tras una pausa de cinco años el GMGC repite esa actividad montañera y la mantiene como tal, tasta que en 1975, se comienza a organizar conjuntamente con Solidaridad Canaria.  Es entonces cuando pega a dejar de ser actividad propia de montañeros para convertirse en Ruta Popular, en la que no sólo participan los montañeros experimentados, sino que se incorpora un gran número de gentes, mayores y chinijos, interesadas en el conocimiento de nuestra flora, fauna, arqueología y especialmente, nuestra verdadera historia.

            Téngase en cuenta que por aquellas épocas, esa historia de nuestra tierra era algo más vedada que actualmente.  Ahora, la democracia nos “deja” decir al menos que en aquel entonces era políticamente peligroso reivindicarla rechazando sus adulteraciones.

            Hoy día esta democracia tiene que rebuscar fórmulas un tanto más sutiles que los acharolados tricornios de entonces para paliar la labor de quienes, como con la Ruta de Bentejuí por ejemplo, reivindican la defensa de nuestra colonizada tierra en todas sus dimensiones.

            Mantener durante casi cuarenta años, esta actividad pedagógica no ha sido fácil.  Al acoso político, le han opuesto dedicación y lucha por el compromiso con nuestra tierra y sus gentes, muchos canarios de a pie.

            Por eso denunciamos las épocas en que organismos oficiales, como los de la actual, le han negado el dinero del pueblo que tan alevosamente nos administran.  Mandos políticos, a lo Fernando Guanarteme,, que nos han dicho NO a la subvención de las cuatro guaguas en que llevar y traer a y desde La Cumbre a los numerosos ciudadanos, no sólo de la Isla, sino a los que desde las otras del Archipiélago y de otros continentes, se desplazan todos los años para participar en este evento reivindicativo de nuestra auténtica identidad.

            Tenemos solicitudes denegadas, curiosamente, desde que los ecologistas se hicieron fuertes en la Casa Palacio.  Las fuerzas sirocas reinantes en el Cabildo han aventado no solamente el merecido reconocimiento y respeto a la labor social de tantos años prestada, sino a los supuestos derechos democráticos de que los dineros públidcos reviertan más que sea “mínimamente” en estas actividades ejemplarmente, se vienen desarrollando, contra viento y marea, pese a quien pese.

            Casualmente, a las últimas reiteradas y consecutivas negativas del Excelentísimo Cabildo Insular de Gran Canaria a colaborar con las guaguas, tal vez le tengamos ahora que acotejar un sutil proteccionismo del Cañadón del Jierro, con el que nos golemos una continuidad de asedio mercenario al estilo de Pedro de Vera, para que la celebración de La Ruta de Bentejuí tenga una verdadera dificultad añadida.

            Parece como si por ser tan popular esa reivindicación de nuestra identidad, los de Coacción Canaria hayan querido calificar oficialmente como Patrimonio Etnográfico, no a La Ruta de Bentejuí por históricamente importante, que sería mucho pedir a mentes tan nacionalizadas, sino a esa pequeña parte de los treinta kilómetros de su recorrido.

21            Nosotros, El Cañadón del Jierro, lo venimos reivindicando con el conjunto como posible Ruta Histórica los últimos treinta y nueve años, que es decir tanto como desde que Él habitaba todavía entre nosotros.

            No obstante, para colaborar en la difusión del dicho nombramiento patrimonial, incluimos aquí parte de la Resolución de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias, publicada en el BOC con fecha 17 de mayo de 2005 con el número 2005/095…

Del punto 5.4.3.3. Patrimonio Etnográfico:

            “Si bien no están incluidos en las Cartas Etnográficas destacan como bien etnográfico el Camino de la Plata y el Cañadón del Jierro.  El primero constituye una de las arterias principales de las comunicaciones insulares tradicionales.  Su localización en el centro de la isla lo convirtió en nudo de conexiones entre las diferentes vertientes.  Su importancia histórica se deriva de su tradición jacobea, en la ruta a Santiago de Tunte.  El segundo es conocido como la Ruta de Bentejuí”.

            Claro queda por qué, según ellos, la importancia deriva en lo jacobeo y en lo canario no tanto.

            El Camino de la Plata para nosotros tiene mucha importancia histórica, pero porque como Camino Precolonial primero, y como Camino de Herradura más tarde, ha sido vía para que nuestras gentes paliaran las necesidades de sus familias, bajando con grandes penurias, a escondidas de la guardia civil las más de las veces, pa’ que no les “requisaran” el carbón y la leña de cocinar, el monte para las camas y comidas de sus animales y un largo etcétera de actividad económica, en la vida cotidiana del personal, beato o no, de la zona o de más lejos.

            Lo de jacobeo es de poco pa’ ca’.  Aquí hemos hablado siempre de las fiestas de Tunte, porque lo del Patrón  Santiago es más gallego que de Gáldar, por otro poner aculturizador.

            Cuando las cosas no son por y para el pueblo, jieden al poco, y se agüeitan enseguida porque al no estar presente cuando se deciden, acuerdan, se imponen… ya no son del pueblo.  De eso adolece la resolución, por no contar con él en las decisiones que le afectan, por descontar a quienes creando méritos tranquilamente, haciendo camino al andar año tras año en, cuando menos, treinta y cinco ediciones acreditadas, se han ganado la experiencia y el derecho para aportar opinión con consolidado, amplio e indiscutible conocimiento de causa.

            A la Plata, se le menciona de raspafilón, y la resolución parece estar destinada para afectar sólo a La Ruta.  Si esto no es un típico ataque frontal a lo canario sin folklorizar, que venga Santiago Matamoros y lo vea, que no a cerrar, una vez más la España ultramarina.

En el artículo 46, se da nueva redacción al apartado d), quedando del siguiente tenor literal:

            “d) El sendero Camino de la Plata será considerado de dificultad media.  El sendero del Cañadón del Jierro se considera de dificultad muy alta y de elevado riesgo.  El descenso del Cañadón del Jierro será bajo la responsabilidad del propio senderista, lo cual deberá quedar señalizado por el órgano gestor”.

            Ahora llaman senderos a nuestros atajos, pasos y Caminos de Herradura, y senderista a quien los transita.  Antes no había que llamarlo de ninguna manera, es más, ellos y ellas iban diendo y viniendo, caminando, en bestia, o con garrote, sin que los ajenos les importaran foráneas nominaciones, por lo que sus vereas, insistimos, eran caminos, atajos y pasos como lo siguen siendo para los que bregamos por proteger nuestra identidad oponiéndonos a acomplejadas contaminaciones.

            En montaña, considerar el Cañadón del Jierro como de dificultad muy alta y de elevado riesgo, suena a coña o ignorancia atrevida.  Porque señoras y señores, antonses, cómo calificaremos la subida del Aconcagua, sin la colaboración del patrón Santiago, encima.

            Tengamos en cuenta que la Ruta la hemos hechos, en ocasiones, hasta trescientas personas, y que de las organizadas por Solidaridad Canaria contamos con una mano los participantes accidentados.  Podemos decir que en 1983 Conchi Hernández se averió una pierna, de forma tonta, como ella misma describe.  Le entablillamos el tobillo y la sacamos a la pela, sin problemas, turnándonos cuatro o cinco.  O cuando el compañero Carlos Ramírez se trabó un pie en unas raíces y se dislocó la rodilla que el mismo se colocó y llegó por su propio pie hasta el camino de Agualatente desde donde continuó en los coches de apoyo.

            Hace años en El Bentayga, durante la noche y mientras estábamos acampados, hubo quien, desoyendo las advertencias de la organización, sin muchas luces, se puso a caminar y se metió un partigazo que pudo haber sido fatal.  Esa noche los mosquitos nos atacaron y a dos compañeros hubo que llevarlos a urgencias.  El pasado año tuvimos que lamentar que Paco el Toscón, hombre experimentado en nuestras montañas, aficionado al Brinco del Garrote Canario, mientras estábamos almorzando, pasado ya El Panantón, se escoró en el garrote, la punta del regatón quebró una lasca del risco donde se apoyaba, y se accidentó.

            Pudo haber sido fatal, como lo puede ser cuando esto ocurre o un garrote se revienta en cualquier ladera de nuestra agreste orografía, o el pescar en la Las Salinas de Bañaderos en tiempos de reboso, o bajando La Rama del Valle, o paseando confiadamente por el Parque Santa Catalina cuando traidoramente se cae la cogolla de una Phoenix Canariensis afectada por el escarabajo picudo, también traído de importación, gracias a los injustificables descontroles fito-sanitarios con los que nos arruinan.

            Don Tomás Chávez (q.e.p.d.) anciano ya, bajó el Cañadón con alpargatas de esparto y una taleguita pa’l condumio en la mano, mientras que Carmita la Rubia, que tampoco era una niña en aquel entonces, se hizo la Ruta con zapatos de tacón. Bien es verdad que se le quedaron las uñas de los dedos gordos un tanto perjudicadas por los reflechones en las bajadas, pero se hizo sin saberlo, ni nosotros tampoco, una travesía de dificultad muy alta, de elevado riego y por tanto de Record Guinness, en el atrevido poner de algunos.  Por ello Carmita y su dos tacones bien puestos, tienen más mérito que el catalán que nos vino nadando desde Tenerife.

Mano con estrella-Blanco  Peligros nos acechan muchos.  Preguntemos si no a los pastores y agricultores, los pocos que nos van dejando las medidas preventivo-protectoras en medianías y cumbres, qué les supone de amenaza para sus ganados, perros, siembras y familia, no sólo estas medidas de entresaca, sino la apertura de la veda o los Ralis del Corte Inglés.

“Artículo 46.- Actividades turísticas y recreativas.

            c) El número máximo de senderistas permitidos en el espacio será de 60 personas simultáneamente, hasta que se realice el estudio de capacidad de carga y se concrete el número de usuarios por día adecuado.  Cualquier senderista o grupo de ellos, deberá informar de su presencia al órgano Gestor del monumento”.

            La Ruta de Bentejuí es una actividad reivindicativa de nuestra identidad, que no turística, y aunque hablamos de treinta y cinco ediciones oficiales consecutivas y treinta y nueve años desde su inicio como investigación histórica, hemos de añadir que antes de cada Ruta se efectúan inspecciones previas de aquellos puntos y lugares de su trayectos que, especialmente por lluvia, puedan tener dificultad.

            Por tanto el número máximo de veces y canarios que la hemos recorrido, con ese mínimo de percances mencionado, no es posible de calcular.  En esas Rutas de inspección, también se revisan las marcas, que como desde tiempos precoloniales se hacen, señalando ciertas zonas del recorrido con sus cuatro piedras, en los puntos de posibles confusiones.

            La razón principal de la Ruta es fomentar el contacto con nuestra tierra y su historia para que los canarios, conociéndola, la queramos y defendamos.  La constante es comunicar el cuido de nuestro medio, nuestra arqueología… de nuestra identidad.  Defendemos la integridad de todo el recorrido y más, no sólo la “capacidad de carga” del Cañadón.  Desconocemos si existe cálculo oficialista de capacidad de carga” para nuestras Islas, pero lo que sí tenemos claro, es que estos jacobeos se están cargando irremisiblemente y de forma oficial, el Archipiélago en peso.

            Un ejemplo de las Rutas de inspección, y lejano al Cañadón, es La Laja del Nublo, en la que el agua en la piedra es una dificultad a tener en cuenta.  Sépase que en la Ruta se pueden ver padres llevando a cuestas o de la mano a sus hijos pequeños, o ancianos como decíamos del ya fallecido y muy recordado y querido poeta Don Tomás Chávez Mesa.

            Además, hay que añadir las veces que durante el resto del año hacemos uso de nuestro cada vez más restringido derecho a disfrutar, de lo poco que nos van dejando de nuestra propia tierra los del turismo depredador, a los canarios.

            Hemos de admitir que nos agrada el reconocimiento de bien etnográfico para el Cañadón del Jierro, que no Ruta de Bentejuí, aunque sea de segundón.  Sepan que muchas fuerzas tendrá que hacer el amigo Santiago, para que por La Plata bajen, a besarle el jato, tantos como lo han hecho en tres décadas y media por el Cañadón del Jierro homenajeando a nuestro Guanarteme Bentejuí.

            El Cañadón del Jierro, mal nominado por la Consejería de Medio Ambiente, como Ruta de Bentejuí, es de La Ruta parte básica, tanto etnográfica, ecológica y deportiva como paisajística, pero parte muy pequeña de sus treinta kilómetros de recorrido histórico.

            El próximo año se cumplen cuarenta de la Primera Ruta de Bentejuí, en ella hemos hecho camino al andar, y por defender su continuidad y lo que ella significa, seguiremos alzados sobre esos riscos.

SOLIDARIDAD  CANARIA

           Queremos manifestar que fueron las épocas en que estuvieron en el Cabildo Pedro Lezcano y Carmelo Ramírez, cuando no faltaron las prestaciones económicas de esa entidad pública para las guaguas de la Ruta de Bentejuí.

            También hacemos saber, que los Ayuntamientos de la Villa de Agüimes y Santa Lucía de Tirajana, se han mantenido, desde hace muchos años, colaborando con Solidaridad Canaria en la defensa reivindicativa de nuestra identidad.

Dibujo 1

Fernando  Guanarteme  o  el  Guanarteme  Bentejuí

 

            En Enero de 1476 había muerto Bentagoyhe, Guanarteme de Telde, que había dejado una hija y un hijo –Bentejuí- pequeños.  Egonayga, primo hermano del difunto y Guanarteme de Gáldar recoge aquí a sus “sobrinos”.  En 1479 o 1480 muere, dejando a su vez una hija –Arminda- también menor de edad.

            Doramas, trasquilado de Tirajana, que pretendía el Guanartemato sureño, había sido atraído por Egonayga hasta los Tiles de Moya –“la Selva de Doramas”- desde que hostigó con furia a los españoles durante varios años.  Pero el 20 de Agosto de 1480, más probablemente en 1481, muere en una refriega entre Tenoya y Arucas.

            En este contexto accede a una especie de regencia Thenesor, pariente cercano de los últimos Guanartemes.

            A partir de aquí quedan claras dos posturas de las que ya se habían producido muestras anteriormente: de un lado estaban los que querían pactar con los europeos considerándose inferiores militarmente, de otro los que preferían no ceder nada de su independencia fuera al precio que fuese.

            La manera de actuar de Thenesor no ofrece dudas.  En 1481 los españoles construyen una torre en Agaete, quizás aconsejados por el mismo Thenesor, desde la que atacar Gáldar.  Desde Agaete proyectan una incursión que se salda con el apresamiento, con seguridad pactado, del régulo canario, su mujer y otros notables, todos ellos conducidos a España.

            Cuando el ya reconvertido Fernando Guanarteme regresa –sin sus parientes, que quedan allá como rehenes- el 24 de Octubre del año siguiente, su misión es diáfana: convencer a los canarios de que se rindan, que se sometan a los reyes de España, a cambio de la seguridad de sus personas.

            Mientras, Arminda y Bentejuí –los legítimos herederos- bajo la tutela de Tazarte, Guayre de Artebirgo (Artenara-La Aldea), se han refugiado en la fortaleza de Ajódar.

            El famoso Fernando logra una rendición parcial de los galdenses en Diciembre de ese mismo año y, a principios de abril del siguiente, acompaña a las tropas españolas –entre las que van los doscientos ballesteros vizcaínos de Mugica-  que atacan Ajódar.

            Fue ésta una ocasión magnífica para acabar por completo con los invasores pero, cuando el descalabro ya parecía definitivo, Fernando se interpuso volviendo a ofrecer el pacto del que era portador.  Los canarios le recuerdan quiénes fueron sus pasados y le ofrecen de nuevo la jefatura de toda la Isla si vuelve con ellos.

            Los dos grupos lo tienen claro.  Para Fernando la Isla es muy pequeña en relación a la España que ha visto, y ésta demasiado poderosa para la resistencia que pueden ofrecer a la larga los canarios.  Además, su esposa y parientes, entre los cuales hay una niña nacida durante el cautiverio, han quedado secuestrados.  El pensamiento de los de Bentejuí se resume en la frase que Faya le espetó a Fernando tras sus razonamientos:

Canarias existe, mírala en pie sobre esos riscos.

Dibujo 3

            Los españoles se retiran al Real de Las Palmas y a Gáldar.  Los canarios van hasta el Bentayga y después hacia las fortalezas del Sur: Fataga, Titana y Ansite… Fortalezas que, una tras otra, van cayendo en manos españolas con la ayuda de los de Fernando: Tazarte se desrisca en aquélla y en la Ansite vuelven a manifestarse de nuevo las dos posturas.

            Fernando, por un lado ayuda a derrotar a los suyos enseñando a los españoles las entradas de la fortaleza y aun participando en la toma de las mismas y por otro pretende erigirse en su protector ante la nueva situación generada: ofrece a los canarios rendirse a cambio de que se les respete la vida y la integridad.  Este camino lo siguen algunos: pasados unos meses, tras recoger las cosechas, se entregan y entregan a Arminda, representante del poder legítimo.

            Por otro están los que no quieren ceder, personificados en Bentejuí –el otro heredero- y en el Faycán de Telde, que se desriscan al grito patrio de ¡Atis Tirma!  Este grupo hizo lo que los canarios habían hecho tantas veces, incluso desde la época en que los normandos atacaban desde el Lanzarote ya sometido: tras la recogida de las cosechas, en zonas mayoritariamente cercanas a la costa, se olvidaban del pacto y volvían a resistir en las sierras.  De esta forma varias “cuadrillas” de “Caballeros Canarios” mantuvieron enconada lucha durante alrededor de un año.  La participación de Fernando y su compañía fue de nuevo decisiva para domeñarlos.

            Pero la elección de Fernando no dio los frutos que él esperaba y que hacen pensar en la actualidad a algunos que actuó correctamente, es decir, de la única manera posible, dada la enorme diferencia entre los dos contendientes.

            Pretendía entregar el todo para salvar –mendigar- una parte.  No logró ni esta porque al ceder la independencia hipotecó –entregó- incluso el futuro, un futuro que no le pertenecía.

            Apenas un mes después de los de Ansite 120 canarios fueron enviados a España como trofeo de guerra.  En Junio 240 más llegaban a Cádiz y Sevilla como esclavos.

            En 1485 Fernando intercede por los “Canarios i Canarias residentes en Sevilla”, en principio no sujetos a esclavitud pero que vivían en la miseria y sujetos a todo tipo de arbitrariedades. Estos canarios habían sido sacados de la Isla por el temor de los españoles a que, una vez recogidas las cosechas –de nuevo, volvieran a sublevarse.

            Él, que fue “dueño” de todo, logró permiso para tener consigo en Gran Canaria, en su tierra, a 40 parientes.  Pero en 1491 los europeos residentes en ella se quejan de que ya eran muchos más, por el temor –de nuevo- a que se alzaran.

            Los canarios deportados sólo lograron volver, aunque no a su Isla de origen, a costa de participar en el sometimiento de las Islas de La Palma (1492-3) y Tenerife (1494-6), e incluso en las cabalgadas que desde las Islas se hacían en busca de esclavos imazighen (bereberes): en una de ellas murió, en 1500, Pedro Maninidra.

            Y tras esto vinieron  los quinientos y pico (500 y pico) años que ya sabemos.

            Su última herencia son estos políticos que desdeñan recuperan –en un tiempo de democracia, de derechos irrenunciables e inalienables- el todo y que se presentan como salvadores de la patria porque mendigan (consiguen) fuera las migajas de los que por derecho es nuestro.

            Y lo que es peor, arrogándose –como hizo Fernando Thenesor- un derecho a decidir que legítimamente no les pertenece, hipotecan –venden, porque algo ganan personalmente, nuestro futuro.  Pienso ahora en la incapacidad de decisión sobre cuestiones de importancia que tiene esta administración autonómica, o en la forma en que nos metieron en la Comunidad Europea o en cómo no podemos reclamar como nuestro el petróleo que yace bajo nuestras aguas, o en cómo, para ir de una a otra Isla, tenemos que navegar por aguas que son marroquíes.

            Hablan las crónicas de “la reina Arminda” porque fue la que se entregó, mientras que de Bentejuí, el último símbolo de la resistencia, de la lucha por la libertad y la independencia, sólo dicen que era “el reyezuelo” o “el pretensor de Telde”.

            Fernando Guanarteme consiguió ser considerado el rey de Gran Canaria por los de fuera, ya que a ellos les convenía y nada perdían con ello.  Consiguió incluso los riscos pelados de Guayedra, mientras las fértiles vegas eran para los usurpadores.

            A sus modernos émulos parece bastarles con esto, con obtener títulos que son y han de ser legitimados por los de fuera y con disfrutar de los que a éstos se les cae de la mesa.  Que recuerden, no obstante, que Roma no paga a traidores y que Fernando, tras la caída de la última Isla libre, cuando ya no les hizo falta, “le dieron con que muriera”.

            La postura de Bentejuí es un ejemplo para los que piensan que ningún pueblo debe someterse ni ser sometido a otro y que los derechos de los pueblos no prescriben.  Pero creen también que en cada momento histórico hay que batallar hasta el fin por ellos.  Si se pierde un lance hay que esperar una ocasión más propicia.  La historia no es un camino con una dirección única.  Los chicos también vencen: tenemos en ejemplo de Vietnam.  Y tenemos también el ejemplo de los que, tras muchas ocasiones de tenerlo todo perdido, y continúan, llenos de dignidad, con su lucha: Palestina.

            Pero hay que luchar, como Bentejuí, no entregarse, como Thenesor que perdió hasta su propio nombre, y con él el nuestro.  Todavía merita la pena.  Siempre merece la pena. Porque:

Canarias existe, mírala en pie sobre esos riscos.

Domingo  Oliva  Tacoronte

2005 XXXIV Ruta de Bentejuí

01 Portada

Libreto XXXIV Ruta de Bentejuí

 

XXXIV  RUTA  DE  BENTEJUÍ

23 – 24  de  Abril.  2005

GRAN  CANARIA,  de  1460  a  1500.

1461.  La Isla se halla dividida en dos Guanartematos, Gáldar y Telde, en los que gobiernan Egonaiga y Bentagoyhe, poseyendo a su vez sendos Faycanes.

            El 12 de Agosto de ese año los dos Guanartemes asisten a la llamada por los europeos Acta de Posesión de la Isla, efectuada por Diego de Herrera en Las Isletas  (Álvarez Delgado, Instituciones II, p.338).

1468.  Diego de Herrera y su yerno Diego de Silva atacan Telde siendo derrotados (Abreu, I, 25, pp. 120-1).  En la misma campaña, Silva ataca Gáldar; perseguido por los canarios se refugia en una casa.  Egonayga, inducido por Tazirga (aya de Tenesoya, ambas apresadas con anterioridad y cristianizadas en Lanzarote), se deja aprisionar y conduce sanos y salvos a Silva y los suyos al Bañadero, donde habían fondeado  (Ídem, I, 16, pp. 135-6).

            Los canarios se debaten entre pactar con los europeos y oponerse frontalmente.  Los dos guanartemes asisten en Telde a un nuevo tratado de paz con Diego de Herrera y permiten que se levante una iglesia en Gando.    La iglesia resulta ser una torre desde la cual los españoles hostigan y asaltan a los canarios.

1475.  Apresadas, desde la Torre de Gando, unas “Canarias principales” los canarios llevan a cabo el ardid de Tarira que concluyó con la destrucción de la Torre y la muerte o apresamiento de sus moradores.

            “Los canarios, como se vían maltratar y que no les guardaban las posturas y concierto que habían hecho con Diego de Herrera, se fueron a quejar al alcaide y capitán Pedro Chimida.  Principalmente se quejaban de los españoles, que habían tomado y escondido ciertas canarias nobles.  Y, viendo que no lo remediaba ni hacía diligencia, Juntáronse muchos de los ofendidos y, estando descuidados los ofensores, mataron cinco de ellos.  Y, queriendo el alcaide y capitán castigar los canarios delincuentes, se revolvió la cuestión y pelea de tal suerte, que vino a rompimiento de guerra y a quebrantarse las paces, vasallaje y juramento; porque los matadores eran gente noble, y apellidaron la tierra y comenzaron a hacerse cruda guerra” (Abreu, Historia, I, 26, p. 129)

            “…tanto que salieron de el fuerte una madrugada zinquenta hombres o más a hacer presa de buena cantidad de ganado que andaba passiendo junto de Agüimes i parece trerlo allí de propósito.  Aquel día no uino nadie a la torre ni paresió hombre alguno; túbose por ello mala señal, y assí en toda la noche nadie durmió.  A la mañana vieron venir desde la torre a el pareçer la jente que el día antes hauia salido, la cual traía por delante mucho ganado, i uenían canarios peleando detrás de ellos, i llegado de más serca hacieron alto de pelear i defender la presa de el ganado de cabras, y visto esto por los de la torre, salieron todos sin quedar nadie en ella a socorrer.  A tiempo que hauia muchos canarios desde aquella noche enterrados, tendidos en la plaia, que no tenían más que la caueza descubierta i tapada por delante con un mato de una ierva seca, que tiene spinas, que ai allí muchas, i estos i los otros, i todos eran celadas de los canarios que tenía su amigo el tuerto Tarira.  En fin murieron todos los christianos i los primeros el día antes i pocos cautiuos que llevaron a Gáldar, algunos i los uestidos se pusieron los canarios para hacer disfrás i añagaza; fueron a la torre, hauia en ella unos enfermos, pocas mujeres i unos niños, a todos quitaron la vida; porque / el engaño de que usaron fue tal que admite alguna disculpa, porque uenían vestidos a lo spañol i delante desplegada la uandera a son de marcha.  Derribaron la torre, quemaron la madera aparte, i no quedó piedra sobre piedra” (Escudero, III, ídem, pp. 390-1)

1476.   Viaje a Lanzarote de diez emisarios, en representación de los diferentes cantones de la Isla, a establecer paces con Herrera.  Con ellos viajaban los prisioneros tomados en Gando que fueron canjeados por Canarios que estaban en aquella Isla.

            En Enero de este año muere Bentagoyhe dejando un hijo –Bentejuí- y una hija pequeños.

            Doramas, trasquilado de Tirajana, pretende la jefatura de Telde siendo apoyado por algunos Guayres sureños.  Egonayga, temeroso de la suerte de sus “sobrinos”, los recoge en Gáldar y atrae a Doramas a Lairaga –a la selva de Doramas- nombrándolo capitán de guerra.

1478.  El 24 de Junio desembarca Juan Rejón que se establece en el Real de Las Palmas.  Doramas, Tazarte y Adargoma dirigen a los canarios que atacan el fuerte español.  Resultan derrotados y Adargoma es tomado prisionero.

         Continúan las incursiones europeas, Doramas se convierte en el adalid Canario mientras la oficialidad galdense se muestra más propensa al pacto.

1479-80. Muere Egonayga que deja una hija –Arminda-Masequera- menor de edad.  Le sucede como “regente” Thenesor, familiar cercano a los últimos Guanartemes.

            Agosto de 1479. Alonso de Palencia (Décadas, XXXV, 2, pp. 485 y ss.), cronista de los Reyes Católicos, escribe que el Obispo Frías, Pedro Hernández Cabrón y Juan Rejón, parten rumbo a Canaria el 1º de agosto y arriban siete días después.  En el Real son bien recibidos los refuerzos pero Pedro de Algava y el deán Juan Bermúdez recelan.  Se acuerda diferir “con la esperanza de mejor criterio, la resolución del asunto, mientras se lucharía con los canarios, a los que descubrían apostados en las cumbres de las montañas”  (Ídem)

            Parten al día siguiente hacia Tirajana.  Desembarcan y se internan hasta una fortaleza donde había un templo, que incendian tras matar a un joven y apoderarse de la muchacha que lo acompañaba. Dos días permanecen discutiendo qué hacer.  Entonces son atacados por los canarios mientras bajaban los riscos en dirección al mar.  La fecha de la batalla estaría en torno al 11 de agosto.

            En Abreu (Historia, II, 14, pp. 196 y ss.) y otros historiadores más tardíos algunos datos difieren.  El desembarco se produjo el doce de agosto y los enfrentamientos entre los españoles tuvieron que durar varios días.  La salida hacia Tirajana tuvo que ser igualmente posterior y se produjo porque:

            “Andavan los canarios tan descomedidos, y atrevidos que hacían en los cristianos grandes burlas, y maldades, haciendo de noche rebatos arma falsa, y a el soldado que veían apartado, o solo le procuraban matar, y la mayor fuerza de ellos estaba a la parte opuesta de la Ysla en unas sierras, y varrancos agrissimos llamados Tirajana onde viven en cuevas, y grutas altísimas como las aves de onde las mujeres arrojan piedras, y palos por su defensa” (Marín, Historia, II, 4, pp. 177 y ss.)

            Tampoco hablan estos historiadores del templo sino de que:

            “Como llegaron, tomaron tierra, no pudiendo hacer presa, porque, como los canarios vieron los navios, se subieron a los altos y sierras ásperas.  Los cristianos se metieron la tierra adentro en su seguimiento, tomando todo lo que hallaron en el lugar, que fue cebada, higos, y mucho ganado” (Abreu, ídem); “carne de sesinas, ganados, cevada, manteca, y miel silvestre en ollas y odres, y higos pasados” (Marín, ídem)

            Al querer volver a los navíos, con muy poca precaución pues “el capitán Pedro Hernandez Cabrón, como no había experimentado ni visto el ánimo y ligereza de los naturales, dijo que el no tenía temor a gente desnuda”, son atacados.

            El lugar del enfrentamiento, el “pueblo que está al pie de las sierras”, no es conocido con certeza pero estos historiadores hablan del 24 de agosto, día de San Bartolomé, como la fecha en que se produjo.  El resultado sí es el mismo para todos.

            “Con repentino clamor atacan los canarios, muchos de ellos cubiertos con palmas y portando teas y saetas, así como yelmos cogidos a los nuestros en otras recientes batallas…  Aquellos hombres en apariencia rústicos y tímidos- …se lanzaron contra los nuestros… causándoles heridas con piedras y dardos; pues, en esta clase de lanzamientos, los canarios son extremadamente ágiles y diestros, y aunque tengan que luchar a punta y canto de espada, causan más heridas que otros de cualquier nación… Y los que quedaban atacando por ambos lados del pendiente recodo, sedientos de sangre, iban regando con ella sus pisadas. Los canarios prendieron fuego a los cadáveres de los nuestro…”  (Palencia, ídem).

            “Los canarios… a media cuesta, que es áspera y alta, dieron en los cristianos con grande ímpetu y gritería, que parecía hundirse la tierra, y los desbarataron… Y el capitán Pedro Hernández Cabrón volvió, herido de una pedrada en la cabeza…” (Abreu, ídem).

            “…iendo de marcha una cuesta arriva agria, y de malos passos, salieron los canarios dando silvos gritos, y pedradas en lluvia, y palos… y desvaratados caminaron a la marina, y ellos en su seguimiento que fue menester que de las lanchas se dispararan armas de fuego, y ballestas salio Pedro Hernández con una pedrada en la caveza, y quedo sin algunos dientes, y la boca torsida que no pudo hablar ni comer bien vino renegando de los canarios, de la conquista de tales fieras”  (Marín, ídem)

            Es lógico pensar que desembarcaron por la playa del Cabrón y que se internarían por el barranco de Tirajana, por cuyo fondo le sería posible caminar a los caballos.  Así que este recuerdo dejó Pedro Hernández Cabrón de su aventura y paso por la Isla, por más que ahora pretendan cambiar en los mapas el nombre por playa del Cardón y aun del Carbón.  Pero no, quien por aquí desembarcó ufano, y embarcó con la cabeza abierta, sin dientes y con la boca “torcida” fue Cabrón.

Dibujo 31480.  El 18 de Agosto llega Pedro de Vera a Las Palmas.  Algunos historiadores quieren que sea la casualidad la que a los dos días haga que, habiendo salido “por ver la tierra”, se tropiece con Doramas en Tenoya.  Pero parece más acertado que los hechos sucedieran así:

A los pocos días de llegar apresa y envía sumariado a Juan Rejón.  Seguidamente proyecta una expedición a Tenerife con el fin de obtener esclavos.  Entre 100 y 200 canarios convertidos se suman a ella.  Pero la nave se dirige a España pues la intención era la de vender a los Canarios.  Éstos se amotinan y amenazan con desfondar la nave.  Al fin son desembarcados en Lanzarote y abandonados a su suerte (Septiembre de 1480).  Debido a esto los demás canarios que se habían, más o menos sometido se levantan y se producen varios ataques al Real.

1481.  Poco después del 10 de Enero llegan con Pedro de Santisteban auxilios logrando los españoles su primera victoria en Telde y Tirajana.

            Pedro de Vera construye una Torre en Agaete sobre los cimientos de una casa canaria –la llamada Roma- quizás aconsejado por el mismo Thenesor que es capturado, en mayo de ese mismo año, junto con su mujer y otros notables canarios.  Algunos dicen que se dejó capturar con la intención de establecer un pacto de importancia.  Llevados a España serán recibidos por los Reyes Católicos en Calatayud el 30 de ese mismo mes.  (Firma)

            El 20 de Agosto se produce el enfrentamiento que se salda con la muerte de Doramas atacado al mismo tiempo por varios españoles.  Su cuerpo quedó enterrado en el Llano de la Cruz y su cabeza expuesta en una pica en el Real de Las Palmas.

            “Al final los nuestros lo hubieran pasado mal si no fuera Dios servido de que el gobernador Vera y otros caballeros, desesperados, enristraron contra él sus lanzas, acometiéndolo a un tiempo y lo asestaron por el costado, pues como no era uno el que lo acometía, ya que él era tan ligero que sabía escapar de los golpes, sino tantos, que no pudo…  El gobernador Vera mandó cortar la cabeza de Doramas y traerla en una lanza para ponerla en la plaza de San Antón, que era la principal del Real donde ahora está la ciudad que entonces se llamaba Guiniguada”  (Lacunense, XVI, p.70).

1482.  El 24 de Octubre regresa Thenesor, ya Fernando Guanarteme, dejando en España como rehenes a su esposa y una niña recién nacida.  Viene también Miguel de Mugica con sus doscientos ballesteros vizcaínos dando comienzo la campaña de conquista definitiva.

            El 15 de Diciembre se produce una rendición parcial de los galdenses (Álvarez Delgado, Conquista, p. 85) debido a la cercanía a los lugares de desembarco y al ascendiente de Fernando Guanarteme sobre su lugar de origen.

1483.  Los canarios se mantienen en las sierras en torno a Bentejuí y Arminda bajo el mando de Tazarte, Guayre de Artebirgo (La Aldea-Artenara), y de otros notables.  A primeros de Marzo, son sitiados en la fortaleza de Ajódar, pero allí, arrojándoles piedras y troncos de árboles desbaratan al ejército español muriendo la mayoría de los vizcaínos y aun hubieran acabado con todo él si no fuera por la intervención de Guanarteme que logra que les dejen marchar.

            Fue la ocasión en que “un caballero canario que decían el Faya” le espetó al colaborador de los españoles:

            “Guadnarteme, mira quien eres y quien han sido tus pasados, que eres Rey de Gran Canaria, favorécenos” (Chil, Estudios, t. III, pp. 203-34).

            Ante su negativa le insisten los canarios:

            “salte afuera Guayedra que viese el día, que hemos de quedar dueños de nuestra tierra, que estos perros traidores, que mataron a su Dios, nos la quieren quitar, y tú por un vestido que te dio el de España, te has dexado engañar, y ahora podemos darte otra vez la tierra salte afuera del peligro no te mate alguna piedra destas”  (Marín, Historia, II, X, p. 211).

            Desesperados tratan de convencerlo de su realidad con la frase que es el lema de nuestra Ruta y que, apenas que sepamos oír, aún resuena en el aire:

“Canarias existe, mírala en pie sobre estos riscos”.

Dibujo 2           Los españoles se retiran a Gáldar y Las Palmas.  El grueso de los canarios se traslada al Bentayga donde de nuevo son sitiados.  Desde lo alto de la Fortaleza, tal es su estado de desesperación, arrojan a los canarios que acompañan a Pedro de Vera los cadáveres de los niños muertos.  A comienzos de Abril, una noche, abandonan Bentayga dejando las hogueras encendidas y se dirigen a Ansite.

            Esta fortaleza estaba “entre Gáldar y Tirajana”, pero su ubicación exacta se desconoce.  Algunos dicen que se encontraba cercana a Tirma y la mayoría está de acuerdo en situarla en Tirajana.  Tampoco la fecha de la rendición es la misma para todos.

            Las crónicas primitivas dicen que, cercados los canarios en la fortaleza de Ansite, Fernando Guanarteme intenta una vez más que se rindan, cosa que por fin hacen bajo palabra de que serán respetados. Entonces Bentejuí y un Faycan viejo de Telde se retiran a unos riscos que se llaman de Tirma y se arrojan al vacío.  También nos dicen que este lugar está frontero con otro que llaman el Risco de las Mujeres (Matritense, XXIII, p. 251), por haberse arrojado por ellos dos mujeres que huían de los españoles.  Este lugar aún conserva ese nombre y efectivamente se encuentra al lado de Tirma, en la sierra de Tamadaba.

            Abreu Galindo (II, 24 y 25) y Marín (II, 10) relatan cómo los canarios, tras salir del Bentayga, se refugian en varias fortalezas de la zona de Tirajana y como, una tras otra, van cayendo: Titana, Fataga… Que la táctica de la resistencia fue ahora la dispersión queda claro pues el mismo Tazarte se encuentra al mando en la de Fataga, separado de Bentejuí, y, cuando es tomada “cruzando los brazos sobre el pecho” se arroja desde los riscos.

            Después ya sólo queda Ansite.  Allí, vuelven a relatar, se despeñan Bentejuí y el Faycán viejo de Telde.

            “Como el hijo del Guanarteme de Telde, pretensor del señorío de la Isla, vio la determinación de los canarios que allí estaban con él, perdida la esperanza, se apartó con el Faycag a una parte de los riscos y, llamando a Atistirma, abrazados se dejaron caer y se desriscaron, sin poderlos estorbar que no muriesen”  (Abreu, II, 25)

            Este apartarse parece que es a un punto dentro de la propia fortaleza.  ¿Estaría ésta (Ansite) cerca de Tirma?  Otra posibilidad es que, estando Ansite por Tirajana, al rendirse el grueso de los canarios, una parte de ellos con Bentejuí y el Faycan viejo de Telde al frente salieran rumbo a Tirma en el afán de seguir resistiendo y allí por fin derrotados, tirándose por el barranco de Los Riscos.  No resulta extraño que se haya unificado dos hechos similares, acabamos de señalar como en muchos de los autores la toma de varias fortalezas queda reducida a una, Ansite.  También la saca de canarios con destino a Tenerife de 1480 y la efectuada a raíz de la conquista han sido confundidas y aun los hechos acaecidos en ellas intercambiados, como veremos más tarde.

            En cuanto a la fecha, se admite y parece fuera de toda duda que la rendición oficial se produjo el 29 de Abril de 1483, aunque se han esgrimido razones de peso (Bonnet, Gran Canaria) para creer que lo fue en 1484.  No obstante, Valera (XXXVII, en Morales, Crónicas, p. 504) se expresa en estos términos:

          “Lo qual como el governador supo, partió con toda la gente de a cavallo e de a pie que pudo llevar, e fuese a la dicha fortaleza e Çercóla; e tóvola toda Çercada, que vinieron a partido que fuesen seguros de la vida e de cabtividad e se fuesen en Castilla, lo qual se asentó.  E otro día siguiente el Faycán e los otros canarios salieron de la fortaleza, e los traxo consigo, e se tornaron christianos, en el qual día fizo el sol ecipse, e después llovió e fizo muy gran viento; e pasaron en aquella isla muchas aves que ante nunca avían visto, las quales fueron grullas y cigüeñas e golondrinas, e otras muchas aves que no saben los nombres”.

          Este eclipse de sol que desorienta a las aves migratorias se produjo el 7 de Abril de 1483, dato comprobado por el Observatorio  de San Fernando, Cádiz  (Álvarez Delgado, Conquista, p. 86).

          Intentando conjugar la tradición con este dato, resultaría definitivo para el año y aun para la fecha si pensamos que se refiera a la rendición de alguna de las fortalezas tomadas previamente a la de Ansite.  Pero todavía hay más.  En un documento de 1º de Octubre de 1492 se habla de la rebelión de “la sierra de llagaete” (Wölfel, Frías, p. 39) sofocada por Rodrigo de Vera, hijo de Pedro de Vera.  ¿Se referirá a los acontecimientos que estamos relatando, la última resistencia previa al 29 de Abril y el desriscamiento por Tirma tras los enfrentamientos en Tirajana?  ¿O al año casi completo de luchas al que nos referiremos después?

          Así tenemos como cosa segura el que todos o la mayoría de los canarios se dirigieron del Bentayga a Tirajana.  Allí se producen varios enfrentamientos en los primeros días de Abril: Titana, Fataga y quizás Ansite.  Uno de ellos fue con seguridad el 7 de ese mes.  Los que no fueron hacia la banda del Sur o una parte de ellos se resisten en los alrededores de Tirma y por ella se desriscan acabando oficialmente la conquista el 29 de Abril.  Como duda principal permanece la ubicación, aunque sea aproximada de Ansite, si por Tirajana o cerca de Tirma y del Salto de las mujeres, y también el lugar y momento del desriscamiento de Bentejuí: si Ansite estuvo en Tirajana, pudo producirse allí o, con posterioridad en Tirma.

Dibujo 1          Esta última opción es más probable.  El grueso de los canarios se rinde en Ansite, el 29 de Abril o quizás el día del eclipse –día señalado que llega a oídos de Valera.  Para los españoles la isla –con Arminda entre los sometidos- está conquistada.  El que quedaran unos pocos “alzados” no tiene mayor importancia “legal”.  No les resulta significativo que Bentejuí pueda estar entre ellos.  Por eso los llaman “el que la Isla pretendía” (Matritense,  XXIII, p. 251) o “pretensor de la Isla” (Abreu, II, 25, p. 234), incluso Marín (II, 10, p. 213) lo llama “reyezuelo de Telde” frente a “la reyna Arminda”.  Debieron ser perseguidos hasta Tamadaba por el hijo de Vera y los de Fernando Guanarteme y ya allí, al no quedarles otra salida, se desriscaron por Tirma.  Fuese el 29 de Abril o más tarde.  Téngase en cuenta que la resistencia, como diremos después duró hasta mucho después.  La crónica Lacunense (XXI, p. 222) resulta bastante clara:

          “… con un grandíssimo llanto hicieron muestras de rendirse.  Lo qual visto por el que pretendía la Isla se apartó de ellos con grandíssimo enojo, y se fue a un despeñadero, que llaman de Tirma, y él y un muy gran amigo suyo se abrasaron, y se arrojaron de allí abaxo, y se hicieron pedasos diciendo que más valía morir así que no ser sujetos a rey extraño…”

          A los canarios se les permite recoger las cosechas y después se presentan en el Real de Las Palmas a mostrar sumisión a los Reyes Católicos llevando a Arminda-Masequera acompañada por Guayres y Faycanes.  Pero antes, “a ocho días” (Valera, Ídem) 120 canarios con algunos nobles fueron enviados a España como señal de victoria.  Al poco, Mayo o principios de Junio, Vera organiza una expedición a Tenerife (Wölfel, Frías, p. 27) en busca de esclavos a la que invita a los canarios.  Éstos, escarmentados de la mala jugada de 1480, se niegan.  Es entonces cuando cabe situar el juramento sobre la hostia “sin consagrar” de los cronistas (Álvarez Delgado, Conquista, p. 86). Los canarios acceden.  Al regresar a los barcos con la presa realizada en las bandas del sur de Tenerife con metidos en las bodegas de los barcos y conducidos también como esclavos a Cádiz y Sevilla.  Llegaron a estos puertos “en el año 1483 cerca de San Juan de Junio” (Bernáldez, LXVI en Morales, Crónicas, p. 514) unos 240 canarios (Valera, p. 504).

          En Septiembre viaja Vera a España.  Entonces pudo acompañarle Fernando Guanarteme, a los ojos españoles rey de la Isla, y producirse en Córdoba el célebre paseo junto al rey Boabdil como muestra del poder de los Católicos (Pizarroso, p. 60).  Más probable es que lo hiciera con posterioridad pues la información de doña Margarita Fernández Guanarteme (Chil, III, pp. 203-34) leemos que, después de ganada la Isla, Guanarteme acompañado por canarios de su facción y algunos españoles trabajaron muy duramente para sujetar a algunos “caballeros Canarios” que andaban alzados en cuadrilla en los lugares más agrios y ásperos de las sierras, lo que duró cerca de un año. Por tanto en 1483 y 1484 debió permanecer en la Isla ocupado en este menester.

          Este casi entero año de escaramuzas quizás explique también por qué era fama, durante el siglo XVI, que la Isla había sido ganada dos veces en la misma fecha, 29 de abril, entonces de 1483 y de 1484 (Bonnet; Viera, Noticias, VII, 47, pp. 535-6, n.)

1485.  Es muy probable que desde comienzos del verano Guanarteme se encuentre en Andalucía.  Allí conocería el estado en que se encuentran los canarios deportados por Vera a Sevilla y que vivían en la pobreza y sujetos a continuas arbitrariedades.   El 30 de Agosto se queja “en nombre propio i de los Canarios i Canarias residentes en Sevilla” (Wölfel, Frías, p. 26) por los agravios que les hacían.  Estos canarios, no sujetos “en principio” a esclavitud, habían sido sacados de la Isla por el temor a que de nuevo, un vez recogida la cosecha, volvieran a sublevarse, cosa que habían hecho habitualmente, incluso “a la gente fraÇesa que aquellas Yslas comenÇo a conquistar (Valera, XXXVII, en Morales, Crónicas, p. 500).  A la luz de esta táctica hay que interpretar muchos de los pactos que realizaron los canarios, incluso quizás las primeras intenciones de Thenesor Semidán, arrastrado luego por las circunstancias.

            En Junio de este año los Reyes Católicos y Boabdil se encuentran en Córdoba.  También en estas fechas pudo realizarse el paseo del “Rey Canario” y el granadino para mayor gloria de las armas españolas (Pizarroso, p. 61).

1492-93.  A estos canarios expulsados de su patria no les queda otra manera de volver a ella, aunque no sea a su Isla de origen, en el enrolarse en el ejército que va a conquistar las Islas aún libres: La Palma y Tenerife.  Así los encontramos en la conquista de La Palma que se desarrolla en este bienio.

1495-96.  En la conquista de Tenerife aparecen de nuevo la compañía de Pedro Maninidra y el mismo Fernando Guanarteme.

           Éste desempeñó un papel capital, no sólo como intérprete y mediador ante la nobleza Guanche sino también en el plano militar.  Valga como ejemplo su intervención durante la batalla de Aguere (14 de Noviembre de 1495) en que salvó de la muerte al mismo Alonso Fernández de Lugo.

            A partir de aquí, de la caída de Tenerife bajo el poder español, a los canarios de todas las Islas ya sólo les quedó la esclavitud dentro y fuera de su patria, la pobreza, pues las tierras y ganados pasaron a los conquistadores, la prohibición de sus costumbres, de su religión, de sus nombres y su lengua.  Sólo algunos lograron un menguado premio a su obligado servicio militar en forma de malas tierras y escasos ganados que ya antes eran suyos.  La solidaridad – entre canarios de las distintas Islas, entre los de los bandos de paces y los de guerra, entre los esclavos y los “libres”, entre los sumisos y alzados, fue la única forma de mantener algo de su identidad como cuerpo de nación.

            Pero ni aún sujetas y allanadas las Islas, los europeos cejaron en la confrontación y la búsqueda de la aniquilación absoluta de esa identidad.

            Por eso se prohibió cualquier manifestación de ella, fuese en el vestido o en cualquier relajación religiosa.

            Por eso desaparecen en un par de generaciones nombres y apellidos aborígenes.

         Por eso se quejan los europeos residentes en Gran Canaria a fines del XV (Septiembre de 1491) de que los cuarenta parientes que Fernando Guanarteme podía tener consigo ya eran muchos más (Wölfel, Frías, p. 31).

            Por eso en 1532 se pretendió establecer en Tenerife “una santa hermandad, conforme a las que había en España, a fin de contener a los isleños” (Viera, Noticias, IX, 28, p. 678).

            Por eso se deporta a las familias principales de su Isla de origen a otra: los canarios de Guanarteme y Maninidra a Tenerife, la familia del Mencey de Anaga a Arguineguín (Serra, Últimos, pp. 21 y ss.), multitud de gomeros a Tenerife y Gran Canaria, etc. etc.

            Por eso sólo a finales del siglo XIX se suprime el estatuto que prohíbe la entrada en Colegios Mayores “a los descendientes de judíos, moros y canarios”.

            Por eso, hasta el último cuarto del siglo XX –que se dice pronto- se prohíbe a los canarios el uso de sus propios nombres propios.

Domingo  Oliva  Tacoronte

BIBLIOGRAFÍA

  • Abreu: Fr. J. Abreu Galindo, Historia de la conquista de las siete islas Canarias, Goya ediciones, Santa Cruz de Tenerife, 1977.
  • Álvarez Delgado, Conquista: Juan Álvarez Delgado, La conquista de Tenerife, un reajuste de datos hasta 1496, Revista de Historia Canaria, 129-130, Enero-Junio de 1960, La Laguna de Tenerife.
  • Ídem, Instituciones II: Instituciones políticas indígenas de Gran Canaria, Anuario de Estudios Atlánticos, nº 28 (1982), Madrid-Las Palmas.
  • Bernáldez: Memorias del reinado de los Reyes Católicos, cap. LXIV.
  • Bonnet, Gran Canaria: Buenaventura Bonnet y Reverón, Gran Canaria ¿se sometió a Castilla en el año 1483 o 1484? Revista de Historia Canaria, nº 77 (1947), La Laguna de Tenerife.
  • Chil: Gregorio Chil y Naranjo, Estudios históricos, climatológicos y patológicos de las Islas Canarias, tomo III, 1881.
  • Escudero: Gómez Escudero, La conquista de Canaria.
  • Lacunense: Conquista de la Isla de Gran Canaria.
  • Marín: Tomás Arias Marín de Cubas, Historia de las siete Islas de Canaria, Real Sociedad Económica de Amigos del País, Las Palmas de Gran Canaria, 1986.
  • Matrintense: Conquista de la Isla de Gran Canaria.
  • Morales, Crónicas: Francisco Morales Padrón, Canarias: Crónicas de su conquista, El Museo Canario-Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. 1978.
  • Pizarroso: Emilio Hardisson y Pizarroso, Sobre la rendición de Gran Canaria, Revista de Historia Canaria, nº 85 (1949), La Laguna de Tenerife.
  • Serra, Últimos: Elías Serra Ráfols, Los últimos canarios, Revista de Historia Canaria, nº 125-128, Enero-Junio de 1959, La Laguna de Tenerife.
  • Valera: Mosén Diego de Valera, Crónica de los Reyes Católicos, cap. XXXVII.
  • Viera, Noticias: Joseph de Viera y Clavijo, Noticias de la Historia General de las Islas Canarias, Goya ediciones, Santa Cruz de Tenerife, 1967.
  • Wölfel, Frías: Dominik Josef Wólfel, Don Juan de Frías el gran conquistador de Gran Canaria, El Museo Canario, 1953.
  • Domingo Oliva Tacoronte: Onomástica Aborigen de Canarias.

 

Dibujo 4

FRANCISCO  TARAJANO  PEREZ

CANARIO ENAMORADO DE SU TIERRA Y SU GENTE

            Para nuestros modestos posibles, el dedicar un Ruta de Bentejuí, entregar la custodia de la Añepa o nombrar Presidente de Honor, es algo importante que nos sale de los adentros y lleva consigo sentires y reivindicaciones peleadoras contra tanta desidia, tanta cobardía y no menos entreguismo arrinconador de lo nuestro y de los nuestros.

            En este colonizado archipiélago, arregostado durante siglos a rastrillarle el camino al ajeno, y predispuesto a engullírselo al de la tierra como medio de supervivencia particular, es corruto el que silencie o desprecie cuanto salga en defensa de lo de uno, de lo reivindicativo, de lo del pueblo.  Ante ello, nuestros escasos medios se valen del respeto y del afecto, para con el corazón, homenajear reconociendo a quien se haga acreedor de ello.

Poema 1

            Nuestro patriarca Paco Tarajano Pérez, hace muchos años que con su quehacer cotidiano acapara esos sentires de respeto, reconocimiento y cariño.  Ha sido Presidente de Solidaridad Canaria durante ocho años y ahora lo es honorífico.  Nos honró dedicando esta poesía:

            Tras el famoso 29 de Abril de 1984, estuvo a punto de compartir un consejo de guerra con nosotros, y en junio de ese mismo año, en La Casa de la Cultura de Vecindario, fue el primer elegido para recibir La Añepa.

            Siempre comprometido, a Tarajano “todavía le asombra e indigna la inmoralidad y la desvergüenza.  Le asombra y le repugna que se adjetive como demócratas, a los verdaderos asesinos de los pueblos”

            Para él la canariedad no se detiene, como para tantos, en el folclore. Su vida y su obra están llenas de lo que verdaderamente conforma la identidad de los pueblos: el amor a la naturaleza, la valoración de los detalles cotidianos, el devenir de cada día, y especialmente del amor y la defensa de nuestra gente sencilla, sufrida y batalladora.

            A pesar de las reticencias y silencios de algunos, ha llegado a ser poeta y profeta en su tierra, viendo reconocida su valía: es cronista de Agüimes, su nombre figura en colegios y placetas, se suceden las publicaciones en su honor y su palabra prestigia el pregón de los pueblos.

            Próximamente se inaugurará en Agüimes un monumento a su figura, promovida por la Asociación Cultural que lleva su nombre, con la colaboración del Ayuntamiento de la Villa, de la que es Hijo Predilecto.

Poema 2aPoema 2b

            Nosotros seguimos en deuda con Tarajano, que aún jubilado no ha parado de dar ejemplo trabajando por esta Tierra, por su historia, por sus gentes.  Durante años ha sido como la caja de los turrones; allí donde hay un acto, una celebración o una reivindicación, el poeta, el investigador, el recolector de adivinas, canciones, sucedidos… no importa la isla o el lugar, allí está participando, aportando su tenique de identidad, de patriotismo, de afecto y de respeto ejemplar de lo nuestro.

            En innumerables Rutas de Bentejuí ha estado con nosotros compartiendo sus mensajes, lo mismo en el Barranquillo de Juan Francés que en lo alto del Bentayga.

            Por todo lo dicho y mucho más, nos sentimos honrados dedicándole al Profesor Francisco Tarajano Pérez esta XXXIV Ruta de Bentejuí

Cartel Ruta 2005A LOS NUESTROS NUESTROS

            A nuestra lista de recordados tenemos que añadir a partir de esta Ruta, a una luchadora que desde el otro lado del Charco recaló por estas Islas huyendo de la barbarie que asolaba Chile.

            Cuando Guanapay regresa a su Archipiélago en la década de los 70, acompañado de Regina y sus tres hijos, afronta la realidad canaria y se une a la lucha anticolonialista.  Ella, maestra bregada en los cambios del Chile de Allende, apoya a su compañero cuando éste se integra en la lucha por la libertad de su tierra.  Sufre en su casa los registros y malos tratos policiales y ve cómo encarcelan a su marido.

Regina y Guanapay 2          Siempre valiente en los momentos difíciles, Regina nos regaló el ejemplo de su entereza, su camaradería y muy especialmente su afecto.  Los que hemos tenido la suerte de conocerla así, recia y afectiva, somos muchos y no queremos olvidarla nunca.

            A sus hijos, Eloy, Pancho y Carlos, con un fraterno abrazo les mandamos nuestro orgullo de haberla conocido, y a Ganapay, Faustino o “El Viejo”, todo el mucho cariño solidario que siempre ha repartido entre sus compañero.

2004 XXXIII Ruta de Benjejuí

1 Portada

Libreto XXXIII Ruta de Bentejuí

 

XXXIII  RUTA  DE  BENTEJUÍ

17 – 18  de  Abril.  2004

La cruz: la otra cara de la Conquista

            Dos formas tiene el colonizador europeo de dominar al pueblo que sufre su dominio: la persuasión que a la vez es su disculpa ideológica: la cristianización de los infieles y  la fuerza.

            Cuando el conquistador emprende su oficio el sometido a la religión católica no es más que puro formalismo que obtiene las más de las veces una respuesta plena de dignidad, como la dada por Benchomo cuando Alonso de Lugo, el 4 de Mayo de 1494, en Aguere, le ofrece su amistad, le propone adoptar la religión católica y le exige someterse a los reyes de España.  Benchomo contesta (Espinosa,  Historia,  III, 4, pp. 95-6):

            “…que en lo que trataban de amistad, ningún hombre que no fuese provocado de otro e irritado la había de huir ni rehusar, pues era bien común; y que ésta la admitiría él de buena voluntad, si se fuesen de su tierra y le dejasen en paz, sirviéndose de lo que en ella hubiese y les agradase.  Y en cuanto a ser cristianos, ellos no sabían que cosa era Cristiandad, ni entendían esta religión, que se verían en ello y se informarían, y así con más acuerdo darían respuesta.  Más que a lo que decían de sujetarse al rey de España, que no estaban de ese menester, porque nunca había reconocido sujeción a otro hombre como él”.

            Ante esta respuesta el conquistador ya veía legitimadas sus actuaciones bélicas, el sometimiento por la fuerza y el apresamiento de esclavos.

            La persuasión venía del largo brazo, del guante blanco y la mano impoluta de la Iglesia.  Desde el trescientos arriban expediciones mallorquinas y catalanas que dejan frailes en algunas de las Islas.  Tal es el caso de los trece frailes que permanecieron en Gran Canaria durante once años, según transmite Castillo (Descripción, IX, p 293) y Le Canarien (B, XXXIX, p. 127).

            Los canarios primero aceptan su presencia pues no veían en ella peligro alguno.  Pero la sospecha de que traman algo y pasan información a otras expediciones los lleva a precipitarlos en la Sima de Jinámar.

            Otra forma de llegar a los canarios consistió en hacer esclavos jóvenes, adoctrinarlos y luego devolverlos con la finalidad de hacer proselitismo  Así sucedió con los naturales de Gran Canaria fray Alonso de Idubaren y Johannis de Baeta o Baeca cuyos nombres extrae Wölfle (Monumenta, V, f. 207, p 849) de diversos documentos del Vaticano.

            La práctica les dio buenos resultados.  Ejemplos de ello son el del güimarés Antón y el de Tazirga y Tenesoya en Gran Canaria.

            Antón es apresado en el contexto de la cristianización a partir de la aparición de la Virgen de Candelaria en el menceyato de Güimar.  Fue tan efectiva que el Mencey de Añaterve se convertirá en el mejor aliado del ejército español en las batallas de los años 1494-1496 en que acaban de sojuzgar a los guanches.  No obstante, la traición aparecerá como siempre: tras la derrota de Acentejo (Abril-Mayo de 1494) los españoles se retiran a Añaza.  Allí acuden los guanches de Güimar a ofrecerles víveres y agua.  Cuando suben a los barcos levan anclas y posteriormente los venden como esclavos.  El mismo Añaterve fue llevado, tras la conquista a España, donde murió, y su descendencia sufrió la persecución del Adelantado.

            Tenesoya y su aya Tazirga fueron apresadas en la costa del Agumastel (barranco de Moya), llevadas a Lanzarote, bautizadas, instruidas en la fe católica y devueltas (a cambio de prisioneros españoles) a Gáldar.  Tenesoya regresa a Lanzarote, donde había casado con Maciot de Bethencourt, pero Tazirga permanece en Gáldar; allí debió hacer proselitismo pues el Guanarteme Egonayga, cristiano en secreto, libera por su mediación a Diego de Silva, y los suyos, apresados en Gáldar cuando en 1466-8, penetraron desde Agumastel hasta la capital norteña.  Esta tendencia al pacto con los españoles-cristianos se vuelve a encontrar, tras la muerte de Egonayga, en su sucesor como “regente” Tenesor Semidán, lo que provocará la postrera pérdida de la independencia de las Islas.

            La cristianización parcial hacía acudir a algunos canarios a los alrededores de los fuertes que los europeos construían y daba lugar a episodios variopintos.  En cualquier caso los canarios obtenían poco más que la palabra de Dios pues la de los conquistadores no les acarreó, de nuevo, más que traiciones.

            Sancho, hijo de Diego de Herrera, edifica un fuerte en Añaza.  Establece un pacto con los menceyes según el cual si un español cometía un delito contra los guanches sería entregado al Mencey de la jurisdicción y si era un guanche el que agredía a un español, sería entregado al comandante del torreón.

            No tardó mucho en apreciarse la diferencia en la aplicación de la ley.  Los españoles agravian a los guanches y los infractores son entregados por Sancho.  Aserdet, Mencey de Anaga (J. Álvarez D.  La división, p. 107), clementemente, los perdona.

            A los días sucedió al revés y los canarios son ahorcados por Sancho.  “No pudieron los naturales sufrir ni llevar la cruel justicia, que de los suyos, en su tierra los advenedizos y extranjeros hicieron”  (Espinosa, III, 1, pp. 88-9), quiebran las paces, atacan el torreón, lo arrasan y matan algunos.  Los demás tuvieron que dejar la tierra y volverse a la suya.

            En 1468, los gomeros se sublevan, dan muerte a Hernán Peraza y atacan la torre de San Sebastián.  Pedro de Vera, gobernador de Gran Canaria, va en ayuda de Beatriz de Bobadilla.  Los sublevados se refugian en las cumbres.  Pedro de Vera convoca a los que no habían tomado parte en la sublevación a una misa durante la cual son apresados todos: los hombres son condenados a muerte, los niños y mujeres, vendidos como esclavos.

            Otra de las tantas tropelías que cometió Pedro de Vera fue la de sacar a muchos de los canarios cristianos que acudían comúnmente al Real de Las Palmas, con la intención, finalmente llevada a efecto, de venderlos como esclavos en España.  Para ello juró sobre una hostia que los llevaba a la conquista de Tenerife.  Pero no cometió perjurio porque la sagrada forma estaba sin consagrar, según juraba después el mismo Pedro de Vera.  Esto dio lugar a un nuevo desencuentro en el que se pone de manifiesto la incomprensión de las costumbres del otro.  Los españoles acusan a los canarios de acostarse con sus parientes cercanas y los canarios a los españoles de “putos quemados que habían matado a su Dios”.

            Algunos canarios aprendían de los españoles la mixtificación y el uso ideológico de la religión católica.  Juan Rejón llegó al Guiniguada el día de su santo y en él fundó la ciudad de Las Palmas; Pedro de Vera acabó la conquista de la Isla el día de su santo, San Pedro mártir, 29 de Abril de 1483, y luego la volvió a “ganar” frente a los Caballeros Canarios” que siguieron alzados otra vez en su día, 29 de Abril de 1484; Alonso de Lugo toma la isla de La Palma el día de la Santa Cruz (3 de Mayo de 1493) y luego desembarca en Añaza y funda la ciudad de Santa Cruz de Tenerife el 3 de Mayo del año siguiente.

            Por su parte Aguachiche, uno de los doscientos gomeros que residían en Gran Canaria y que fueron apresados tras la rebelión de los de su Isla en 1488 contra Peraza, hizo algo parecido para librarse de la muerte, pena a la que le sometió el gobernador Vera tras su regreso a la Gomera.

            Pedro de Aguachiche es sacado junto con otros de la cárces, cuando lo van a “ajorcar”, por el peso de los cuerpos se cayó de la horca.  Al día siguiente es sacado en un carabelón y arrojado al mar con los pies y manos amarrados y con pesas en el pescuezo.

            A poco de regresar el barco apareció Aguachiche “desatado i mui alegre”. Llevado ante Vera le pidió que no le hiciera mal “por amor de Dios y Santa Catalina”, mas, el conquistador lo mandó encerrar y al día siguiente arrojar al mar más adentro y mejor amarrado.

Dibujo 1          Así se hizo pero al otro día apareció de nuevo Aguachiche; a la pregunta de Vera de cómo había escapado respondió que antes de ser arrojado se había encomendado a Santa Catalina, de quien era muy devoto, “i estando ya en la mar viene a mí  una mujer vestida de blaco i me dasata i pone delante de mí dos lumbres, i el agua se me aparta i uengo andando i salgo fuera como hasta aquí”.

            La vida le fue perdonada ya que así lo quería la santa a la que se tomó tanta devoción que se le levantó una ermita allí por donde salió el gomero, junto al Puerto de Las Isletas, a la cual acudía después mucha gente de toda la Isla de romería.

            Aguachiche supo que era Santa Catalina de Alejandría porque llevaba las mismas ropas que en un retablo que había visto en La Gomera (Escudero, II, XVII, en Morales Crónicas pp. 426-8).

            Después, tras la conquista, la cristianización es forzada.  En los primeros años del XVI el Cabildo de Tenerife establece una serie de medidas contra guanches y gomeros residentes en Tenerife en las que las cuestiones económicas se alternan con las religiosas: “los excluyen de la dehesa de Anaga que es la más cercana a donde habitan (Tegueste, Punta del Hidalgo) haciéndolos ir a pastar sus ganados a Güimar; además deben ir en grupo y acudir a la mesta del día de Reyes para mejor controlarlos; se condena a cien latigazos en público a quienes desobedezcan las ordenanzas; han de residiré en poblado, a in de ser instruidos en la fe católica y en el conocimiento de la lengua castellana; y por último se llega a pretender la expulsión de Tenerife y las Islas bajo jurisdicción del Adelantado Lugo (La Palma, Gomera y El Hierro) de todos, hombres, mujeres y niños…” (Serra, Acuerdos I, acuerdo 409, 29-XII- 1504, p. 76).

            Se van adoptando las nuevas formas y en muchos casos los nuestros ocultan su origen.  Los canarios residentes en Tenerife, a principios del siglo XVI, dicen de sí mismos “hemos y somos habidos por propios castellanos” (Serra, Últimos, p. 20).

            Pero pervive la resistencia cultural y religiosa; se admite el bautismo y poco más pues el desconocimiento elemental es patente en varias quejas de europeos avecindados en las Islas:

            “… Jorge González, vecino de Las Palmas de Gran Canaria, en Noviembre de 1505, declara, ante el Tribunal de la Fe, que el tiene hacienda e heredamientos e casas en un término que se llama Aganagin (Arguineguín) y de donde este testigo está y mora la mayor parte del año y que cerca dél están ciertos hatos de guanches y gomeros.  Los quales dixo este testigo que no hacen obras de cristianos y que los dichos guanches que este testigo dice, que viven en dicha manera, son Juan de Naga, y dos hijos de dicho Juan de Naga, que se llaman el uno Juan Delgado y el otro se llama Juan Coxo, y otros guanches que están en compañía destos sobredichos, que no sabe cómo se llaman, y estos que dicho tienen se allegan en un hato; y en otro hato están uno que se llama Sebastián Coxo y otro que se llama Pedro y dos mujeres; y en otro hato está don Diego de Naga y don Juan de Anaga y su mujer; y en otro están, que es de gomeros, uno que se llama Juan de Ronda y otro Rodrigo, y que están éstos en los dichos hatos y otros muchos que se allegan con ellos… que no vivían como cristianos por esta razón: porque cree que ninguno dellos no sabe Avemaría ni Parternóster ni ninguna oración, porque este testigo se lo amostrava (=enseñaba) y no sabían palabra ninguna, y asimismo dixo este testigo que cree que no saben quál día es fiesta ni vigilia ni la guardan y que cree asimismo que comen carne todos los días vedados…” (Ídem, pp. 21-3).

            Solamente muestran su origen, incluso hacen alarde de él, algunos descendientes de la nobleza aborigen.  A pesar de todo en algunos casos haber colaborado y ser reconocidos cristianos, su origen les perseguirá en forma de segregación durante siglos:

            Tenesoya, la hija de Aymedayacorán, fue como dijimos, raptada, bautizada, casada con Maciot II de Bethencourt y canjeada por prisioneros europeos para después regresar a Lanzarote.  Influyó sensiblemente en la cristianización de sus parientes cercanos y volvió a esposo (Álama, Thenesoya, p. 12).  Con sus hijos, Andrés y Arriete de Betancor y Juan Perdomo, se asentó en Gáldar donde vivieron sin mucho lustre y soportando la insolencia de los recién llegados:

            “Así fue el domingo, 15 de Mazo de 1528.  Después de misa.  Están en casa de Luisa de Betancor y sus hijos.  Aparecen el Alcalde Mayor de la villa de Gáldar, Juan de Vargas y el Regidor de la Isla, Jerónimo de Pineda, tío del famoso –por su muerte airada- Hernando de Pineda.  Todos, gentes de Castilla.  Vienen con mandamiento de la autoridad superior de cobrar el tributo de la moneda forera a los pecheros y villanos.  Y la familia de Betancor está comprendida en el padrón de éstos.

            La raza orgullosa se revolvió en Doña Luisa y volvió a ser la princesa Thenesoya.  Denostó e hizo valer los derechos de su sangre…

            Largo hubieron de litigar doña Luisa y sus hijos para que su origen y nobleza les fuesen reconocidos” (Ídem, pp. 13-4).

            El último ejemplo lo tenemos en los diferentes pleitos que sostuvieron los guanches para mantener la costumbre de portar la imagen de la Candelaria durante las fiestas.

            Los “naturales” sostenían esa costumbre como descendientes de los que habían adorado la imagen antes de la conquista. El 2 de Febrero de 1587 dos regidores del Cabildo pretenden en el mismo templo desposeerlos de la Isla antes de acabada la conquista; en 1480 murió su ese privilegio llamándolos “pícaros”, “bellacos” y “guanches de baja suerte”.  Pleitearon estos guanches y ganaron.

            Años después son los religiosos del convento dominico de Candelaria los que discuten a los guanches su privilegio.  Éstos, desde todos los puntos de la Isla, en 1601 otorgan poderes a procuradores para pleitear de nuevo: los de Güimar el día 3 de Febrero, los de Buenavista el 18 de Marzo y los de las “las bandas de Daute” el 19 del mismo mes (De la Rosa, Familia, pp. 421-41).

Y este desprecio y represión llegó mucho más allá, o más acá.  Millares dice que en los Colegios Mayores se mantuvo la prohibición de entrar “a los descendientes de judíos, moros y canarios” hasta la segunda mitad del siglo XIX.

            Así pues, a los europeos se les llenaba y rebosaba la boca con palabras de religión, igualdad, redención y traían destrucción, muerte, expolio, esclavitud.

            Como la Celestina que emitía conjuros ininteligibles que los incautos creían.  Pero “todo era burla y mentira”, como dice Pármeno en el primer acto de aquella comedia también trágica.

            El mismo don Juan Frías, obispo de Canarias, gran defensor de los canarios y gomeros “ilegítimamente” esclavizados, en su testamento deja para la fábrica de la catedral de Las Palmas unos esclavos:

            “E asy mismo el dicho señor obispo dixo que por quanto él tenía Ciertos esclavos e esclavas, entre los quales tenía tres esclavos, uno que llamauan Gaynabona, e otro Juan de Abona e otro que compró el provisor Diego Sánchez, quél los daua e dio e donó por donación perfecta, fecha entre biuos, agora e para siempre jamás, a la fábrica de la dicha iglesia catedral de Canaria, para que los aya los dichos esclavos como cosa suya e para pro e ynticritat la dicha fábrica” (Donación, pp. 61 y ss.)

            Nos regocija pensar que, al donarlos a la iglesia “para siempre jamás”, Dios los tendrá aún recogidos en su seno, descansando y no trabajando en la construcción.

Dibujo 2

BIBLIOGRAFÍA

  • Álamo, Thenesoya: Néstor Álamo, Thenesoya Vidina y otras tradiciones.  Instituto de Estudios Canarios, La Laguna, 1959.
  • Canarien: Aula de Cultura de Tenerife, 1980.
  • Castillo, Descripción: Pedro Agustín del Castillo, Descripción histórica y geográfica de las Islas Canarias, Biblioteca Isleña, 1848.
  • De la Rosa, Familia: La familia del rey Bentor, A.E.A. 1977 (23), pp. 421-441.
  • Donación: El Museo Canario, 1934.
  • Escudero, Conquista: Pedro Gómez Escudero, La conquista de Canaria, en Morales Crónicas, pp. 383-468.
  • Espinosa, Historia: Fray Alonso de Espinosa, historia de nuestra señora de Candelaria, Goya ediciones, Santa Cruz de Tenerife, 1967.
  • J.A.D., División: La división de Tenerife en nueve reinos, A.E.A. 1985 (31) pp. 62-132.
  • Morales, Crónicas: Canarias, crónicas de su conquista, ed. Francisco Morales Padrón, El Museo Canario, Las Palmas de Gran Canaria, 1978.
  • Serra, Acuerdos I: Elías Serra Ráfols, Acuerdos del Cabildo de Tenerife (1497-1507), Fontes Rerum Canariarum IV, I.E.C. La Laguna, 1949.
  • Ídem, Últimos: Los últimos canarios, Revista de Historia Canaria, nº 125-126-127-128, La Laguna de Tenerife, 1959, pp. 5-23.
  • Wölfel, Monumenta: Dominik Wölfel, Monumenta linguae canariae, Dirección General del Patrimonio Histórico. 1996.

Domingo  Oliva  Tacoronte

Dibujo 3

Homenaje  a  Elio  Rodríguez  Figueroa

            Otro año más frente a la Ruta (y van ya tres años ininterrumpidos) seguimos insistiendo que si no queremos esta tierra, si no la defendemos, si no nos comprometemos con ella, es porque le disfrazan continuamente su identidad, su contabilidad, su realidad.  No nos la dejan conocer.

            Así les es fácil que no sepamos el derecho del canario sobre nuestro Archipiélago, sobre nuestro mar, sus fondos y el espacio sobre nuestras Islas y las aguas circundantes.  Ese todo es riqueza que ordeña y destroza el foráneo, el colonialista, el globalizador, el de la Máquina china.

            Otro año más, recordamos la historia que se nos niega, la rapiña que nos somete.  Recordamos a los hombres y mujeres, jóvenes, niños o ancianos que han puesto su vida a la defensa de la dignidad y libertad de Canarias.

            También hemos de recordar a quienes supuestamente cercanos en sus postulados, nos han y están traicionando, en aras de que el fin global justifica “sus intereses mediocres”.

            Pero entre los otros, los dignos canarios, los que sientan precedente, destaca un bregador que pegó su luchar en las filas de los puntales, cuando sólo tenía 16 años.

            Con esa edad ya había conocido la visceralidad del fascismo, la “valentía” del golpista asesino.  Esos cobardes golpes lo comenzaron a forjar, templando su espíritu combativo prontamente.

            El luchar contra los usurpadores de la libertad de los pueblos se convirtió en su continuo bregar, luchó siempre en terreros donde hubiera oportunidad de defender al hombre, en Europa, en América o aquí en África.

            Se acercó a nosotros tardíamente, y nosotros no supimos buscarlo más antes.  De haber tenido más tiempo su empuje hubiera cambiado resultados.  Su liderazgo nos llegó ya de patriarca y se nos marchó cuando más falta nos hacía.

            Sabedor de la premura de su marcha, fue incansable hasta el último momento, nos escribió, nos habló y nos aconsejó.  Ahí están sus escritos, tenemos que darles cauce.

            Nos referimos a Elio Rodríguez Figueroa, del que su compañera Pastora nos aporta una breve pero densa reseña, y de quien tenemos que seguir hablando en el futuro.

Jaisa

Elio  Rodríguez  Figueroa

            “Nació en 22 de Julio de 1918 en Tenerife.  Hijo de Luis Rodríguez Figueroa, abogado, escritor, poeta y político.  Se quedó huérfano de madre a los 9 años y fue su padre quien influyó muchísimo en su educación e ideología política; pues Don Luis fue diputado por Izquierda Republicana (partido de Franchi Roca).

            Francisco Franco Bahamonde, estando como Capitán General de Canarias en Sta. Cruz de Tenerife, se ensaña con su familia.  Asesinan a su padre ahogándolo en el puerto de Sta. Cruz y a su hermano Guetón lo fusilan en las Cañadas del Teide.

            Casi de inmediato estalla la guerra civil española y Elio con 16 años huye hacia allí para encontrarse con sus hermanos Layo y Hostilio. El primero era capitán de marina y el segundo siendo abogado, lo nombraron Fiscal de las Fuerzas Armadas Republicanas en Valencia.  Allí se presentó Elio vestido de militar y deseando que lo mandaran al frente.  Tanto insistió, que aunque Hostilio lo encontraba tan joven, terminó cediendo.  A partir de ese momento no paró de luchar y combatir por todo lo que consideró justo.

            Habiendo combatido en los frentes del Ebro, Brunete, Teruel y tantos otros, huye a Francia, nuevamente junto a sus hermanos Layo y Hostilio, al perderse la guerra.  En Francia, como a tantos españoles y canarios los meten en campos de concentración de donde escapan junto con otros canarios.

            En una barcaza casi sin quilla huyen hacia América, navegando 56 días entre la vida y la muerte, logran llegar sanos y salvos.  Estando ya instalados ganándose la vida en Panamá, estalla la Segunda Guerra Mundial y lo abandona todo para enrolarse en el ejército inglés, después de las palabras de Churchil de combatir el fascismo europeo y luego el español.

            Los ingleses envían a la campaña de África contra Rommel, a casi todos los combatientes de España por su experiencia en la lucha.  Y de esta manera Elio combate de nuevo durante casi cinco años por lo que cree, ¡por la libertad!

            Después de su regreso a América siguen tantas otras batallas: Arbens en Guatemala, con Fidel y el Che en Cuba.

            Regresa a Canarias clandestinamente varias veces y por último amnistiado como tantos otros, se queda aquí definitivamente…  Y entonces ¿cómo no? Lee, profundiza y conoce la realidad canaria y de nuevo retoma su lucha personal por la libertad de su tierra.  Sus escritos y sus charlas están presentes en las mentes de todos”.

Pastora  Martín

2003 XXXII Ruta de Bentejuí

3

Libreto XXXII Ruta de Bentejuí

 

XXXII  RUTA  DE  BENTEJUÍ

26 – 27 de Abril.  2003

HOMENAJE  A  GAZMIRA

            Ya dijimos en la Ruta pasada que Francisca de Gazmira fue una cautiva palmera que en 1492 se encontraba en Gran Canaria como ama del regidor de la isla Diego Çurita.  No debía ser muy joven al desempeñar esa función y por el ascendiente que mostró sobre algunos de los caudillos palmeros cuando sirvió de intermediaria entre los suyos y el Cabildo de Las Palmas, en los momentos previos a la conquista de la Isla:

            “Entre finales de 1491 y Abril de 1492, Maldonado, el Obispo de Canarias y el Cabildo catedral, prepararon la conquista de Tenerife y La Palma.  Remitieron como emisario a una tal Francisca Gazmira (palmera), ama del regidor Diego de Zurita, la cual convenció a los principales jefes palmeros y los llevó a Gran Canaria donde fueron bautizados, y más tarde devueltos a su Isla con la consigna de hacer proselitismo entre su gente.  El camino quedaba acondicionado para el taimado y ambicioso Alonso Fernández de Lugo…”  (Morales, Crónicas, p. 34).

            Los jefes fueron cinco, uno de los cuales murió sin regresar a su tierra  (Wölfel, Episodio, pp. 101-2).

            ¿Qué movió a Gazmira a desempeñar este papel conociendo, como conocía, la esclavitud?  Quizás se convenció del poderío de los extranjeros, quizás –como quizás pensaron Fernando Guanarteme o los Menceyes de los bandos de paces- pensó en salvar, mediante pacto, a su pueblo de la muerte y la esclavitud, quizás sufrió extorsiones: sabemos que los españoles usaron multitud de veces a los familiares de los canarios principales como rehenes con el fin de obligarlos a ejecutar sus planes de conquista.  Porque lo evidente es que no lo hizo por traición.

            El ejército español desembarca el 29 de Septiembre de 1492 por Tazacorte y los jefes que habían estado en Gran Canaria van renovando el pacto.  Al llegar al cantón de los hermanos Juguiro y Garehagua los invasores encuentran la primera resistencia, que logran vencer.  Ya en 1493 se producen los últimos enfrentamientos con Atanausú, jefe de Aceró (La Caldera).  Tras su prisión la Isla queda oficialmente conquistada el 3 de Mayo de ese año.

            Comienza Lugo con traiciones calculadas, con sus desmanes: tanto roba, esclaviza y mata a los palmeros de los bandos de guerra como a los de paces.  Algunos se sublevan, otros no; pero esa es la disculpa para legalizar sus actos, al ser considerados cautivos de segunda guerra.  Aquí aparece de nuevo la figura de Gazmira.  Ante esta situación se va a convertir en la defensora de los intereses palmeros ante la justicia española  (Marrero, Esclavitud, p. 40).

            En diversos documentos del Registro del Sello (Aznar, Documentos 387, 397, pp. 79-80, 82) aparece, a veces como Francisca de La Palmas, litigando contra el Adelantado al que acusa de vender como esclavos a los 22 muchachos que recibió como rehenes de los palmeros convertidos, así como de cautivar a cien vecinos más, matar a dos cabezas de bando, impedirle salir de la Isla para defender sus derechos mientras seguía agraviando a sus parientes y robándoles su ganado.

Dibujo 1           Las artimañas de Alonso de Lugo fueron varias, no sólo la recluyó en La Palma sino que intentó comprar su silencio mientras sus familiares eran tratados con mayor despotismo:

            “1500 Julio 25.  Granada.  Iniciativa a don Juan de Silva, conde de Cifuentes, alférez mayor y miembro del Consejo, para que determine en el pleito de algunos canarios, que dicen ser libres y estar sometidos a servidumbre por no haber determinado, debido a la partida del rey, en la causa que habían seguido ante los alcaldes de casa y corte, y reciben por ello peor trato de sus dueños que antes de emprender dicho pleito, entando suficientemente probado su justicia por el hecho que doña Inés Peraza diese a Francisca Gazmira 60.000 maravedís para que no continuase el litigio.  Episcopus ovetensis.  Johanes licenciatus.  Martinus. Zapata. Tello. Moxica. Mármol. Pérez”  (Aznar, Documentos, nº 491, p. 101).

            Existe el topónimo Gazmil en La Palma; se trata de un  lomo cercano a la llanura de Taburiente, en La Caldera (Díaz, Materiales, p. 106-7).  Por este motivo Wölfel (Monumenta, V, f. 289, pp. 888-9) supone a Francisca Gazmira pariente de Atanausú.

            Su relevancia dentro de la sociedad precolonial también parece avalada porque abogaba por los mismos cautivos que otro palmero de nombre Pedro, perteneciente con seguridad a la nobleza aborigen ya que se le da el tratamiento de don (Aznar, Documentos, doc. 559) reservado sólo a los notables aborígenes y porque en el documento 536 se dice de él, Pedro Fernández de La Palma, que es “hijo del capitán de La Palma”.  Probablemente querrá decir de Atanausú, el jefe que más resistencia opuso y el último en ser doblegado.

            Si esto fuese así coincidirían los datos y especulaciones anteriores perteneciendo Francisca Gazmira al bando de Atanausú siendo con bastante probabilidad pariente de este caudillo.

            En uno de los documentos que refieren la lucha de Gazmira por la libertad de los suyos se habla de las Cuevas Ferrera:

            “Sevilla, 27 de junio de 1500 …estando en las yslas de La Palma e Tenerife, puede aver syete años poco más o menos, diz que tomó por propia abtoridad treinta e tres vecinos de la ysla de La Palma del bando de Gazmira, a donde dicen las cuevas Ferrera, y los cabtivó a todos e a sus mujeres e fijos e familia, seyendo como diz que heran christianos e de pazes…” (Rumeu, Política, d. 93, pp 342-3).

            Ahora bien, ¿a qué bando pertenecen esas cuevas? Abreu (Historia III, 3 p. 265 y III, 7, p. 285) es algo confuso:

            “Tazacorte y Los Llanos, hasta donde dicen las cuevas de Herrera, Amagar, Tijuya, todo este espacio y término de tierra llamaban antiguamente los palmeros en general Adirane…”

            “En toda esta cantidad de circuito no hay más de llano de veinte y cuatro aranzadas de tierra, al cual los antiguos llamaban Taburienta, que quiere decir “llano”.  Para entrar a esta caldera hay dos entradas; la una, la boca del Barranco del Agua, y ésta es trabajosa, y por donde se sirven muy pocos, por la ruina del arroyo; la otra entrada, más común y frecuentada, se llama Adamancasis, que es por las cuevas que dicen de Herrera”.

            Tendría razón Wölfel si las Cuevas son frontera entre los dos bando, Adirane y Aceró.

            Los europeos supieron abusar de la fuerza, la extorsión, el chantaje, la mentira, la doblez y la traición propios y de la buena fe de los canarios para doblegar la resistencia de un pueblo tenaz, valiente y amante de su independencia.  El de Gazmira es sólo un ejemplo entre muchos.

            Añaterve, Mencey de Güimar que tanto ayudó a los españoles en su lucha contra los Guanches de Benchomo, vio a su pueblo y aun a sus descendientes directos sometidos a la vergonzante esclavitud (de la Rosa, Rey, pp. 181-2) y él mismo acabó sus días deportado y privado de libertad junto a los otros Menceyes.

            Tenesor Semidán, que asesoró a los españoles en la conquista de Gran Canaria, que se dejó apresar, que desalojó a muchos canarios de las fortalezas, que sujetó a las cuadrillas de canarios alzados después del 29 de Abril de 1483, tuvo que alistarse en las conquistas de La Palmas y Tenerife y muchos de los que llevó consigo fueron obligados hasta la muerte a embarcarse en los ataque a Berbería.  Y –cuando Gazmira- empezó a defender a los suyos ante las instancias españolas “le dieron con que muriese” (Lacunense, p. 86).

            Ossinissa en el Hierro, Hupalupa en la Gomera, Ayoze y Guize en Fuerteventura, vieron enterrados los pactos en sangre, grilletes, hambre y humillaciones.

            No hablemos de Guadafrá, apresado hasta seis veces; el mismo Afche, que pactó con Gadifer de la Salle con la secreta intención de, una vez eliminado Guadafrá- más propenso al acuerdo con los europeos- acabar con el normando, vio como éste se le adelantaba dándole muerte.

Dibujo 2           Durante cinco siglos que han seguido a la conquista han habido canarios que han pretendido obtener ventajas pactando con el invasor y en la actualidad encontramos diferentes grados de colaboracionismo, diferentes grados de entrega, en el campo político pero también en el cultural, económico y otros.  Algunos buscan su propia ventaja, alguno creerá poder obtener algún beneficio colectivo.  Pero incluso los que actúan con la mejor fe no tren consigo sino una nueva y más grande venta de los intereses de la patria y una degradación mayor del propio concepto de Canarias como cuerpo de Nación.

Domingo  Oliva  Tacoronte

BIBLIOGRAFÍA

  • Abreu, Historia: Abreu Galindo, Historia de las siete Islas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, 1848.
  • Aznar, Documentos: Documentos Canarios en el Registro del Sello (1446-1517), ed. Eduardo Aznar Vallejo, Fontes Rerum Canariarum XXV, I.E.C., La Laguna, 1981
  • Ídem, Rey: El rey don Diego de Adexe y su familia, A.E.A. 25 (1979), pp. 175-217.
  • Díaz, Materiales: Carmen Díaz Alayón, Materiales toponímicos de La Palma, ed. Cabildo Insular de La Palmas, 1987.
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  • Marrero, Esclavitud: Manuela Marrero Rodríguez, La esclavitud de Tenerife a raíz de la conquista, I.E.C. La Laguna, 1966.
  • Morales, Crónicas: Canarias, crónicas de su conquista, edición de Francisco Morales Padrón, El Museo Canario, Las Palmas de Gran Canaria, 1978.
  • Oliva Tacoronte, Domingo: Onomástica aborigen de Canarias, Editorial Benchomo, 2003.
  • Rumeu, Política: Rumeu de Armas, La política indigenista de Isabel la Católica, Instituto Isabel la Católica de Historia Eclesiástica, Valladolid, 1969.
  • Wölfel, Episodio: Dominik Wölfel, Un episodio desconocido en la conquista de la Isla de La Palma (Nueva contribución documental a la historia de Canarias), Investigación y Progreso, Madrid, 1931, Vol. V, pp. 101-3
  • Ídem, Monumenta: Monumenta linguae canariae, Dirección General del Patrimonio Histórico, 1996.

 

 

EL  DESLINDE  DE  GUAYEDRA  DE  1512

            Para don Juan Álvarez (Miscelánea, p. 129) se explica como Guayedra “extendidas rocas” o “pedregal”.

            Guayedra, en el municipio de Agaete (Gran Canaria), es un áspero lugar que se extiende desde el pinar de Tamadaba hasta la misma costa.   Bajo los pinos, en unos riscos peinados que esconden algún acceso a Tamadaba, quedan relictos de Laurisilva, más abajo, en una llanada, están los restos de lo que debió ser un importante poblado aborigen, en las lomas, entre los barrancos, se han descubierto también casas, túmulos y goros para el ganado; ésta es la zona del bosque termófilo del que sobreviven palmeras, almácigos, lentiscos…; en torno a El Roque, limítrofe con el barranco de La Palmas, hay multitud de pequeñas cuevas funerarias; acaba Guayedra en una playa de piedras y arena negra.  Durante el invierno todavía es común que llegue agua clara hasta el mar, lo cual sucedía hace unas décadas hasta en verano; más arriba, en el cauce de varios barrancos, el verdor anuncia los nacientes.

            Hace quinientos años debió ser un paraíso para los canarios, un lugar ideal para el pastoreo, lo suficientemente abrupto y alejado de los nuevos centros del poder español como para poder mantener cierta tranquilidad e independencia.  Por eso debió elegirlo Tenesor Semidán como refugio para sus parientes cuando fue presentado ante los Reyes Católicos:

            “Y el Guanarteme don Fernando se lo prometió, y pidió se hiciesen merced de un valle y asiento que tenía, que se llamaba Guayedra, de muchos higuerales, y no sirve más de para pasto de ganado, que era principal hacienda de canarios: los reyes Católicos se lo concedieron, entendido le hacían mucha merced” (Abreu, Historia, II, 22, p. 224).

            En el texto de Abreu ya vemos que la familia de Tenesor era de Guayedra.  Tal vez por eso, los canarios, después de que fue apresado y llevado a España donde hubo de dejar a su mujer (seguramente quien le daba derecho a gobernar), a su vuelta “tras abandonar la causa de la independencia, dejó de ser considerado rey entre los últimos aborígenes que luchaban por la libertad” y “estos se dirigen a él por su nombre de dinasta Guayedra” (Wölfel, Monumenta, V, f. 228, pp. 858-9).  Durante la batalla de Ajódar (últimos días de Marzo de 1483), cuando los canarios habían matado a la tropa de Miguel de Muxica y estaban a punto de acabar con todo el ejército español, Fernando Guanarteme se interpuso rogando a los canarios de Bentejuí que se entregasen.

            Estos le recriminan:

            “diciendo salte afuera Guayedra que viese el día, que hemos de quedar dueños de nuestra tierra, que estos perros traidores, que mataron a su Dios, nos la quieren quitar, y tu por un vestido que te dio el de España, te has dexado engañar, y ahora podemos darte otra vez la tierra salte afuera del peligro no te mate alguna piedra d estas”  (Marín, Historia, II, X, p. 211).

            En la opinión de Wölfel viene a abundar un dato que hay que tomar con las reservas que suscitan las informaciones referidas a las genealogías de los Guanartemees.  Este y otros datos fueron suministrados por Don Juan del Castillo y Westerlin (y a éste por Berthelot a quien se la dio “un Sr. Brito Salazar, Beneficiado del Puerto de La Orotava, por el año de 1879”, que lo tomó al parecer del Archivo de Gáldar) al Dr. Chil (Estudios, t. III pp. 195-6):

            “Tabohorsen, cuyo hijo fue Tagonte, el que fue padre de los siguientes: 1º Guayasen Semidan; 2º Geronte Semidan; Betangon Semidan; 4ª Guayedra Semidan (llamada luego Dª Constanza Fernández Guanarteme; 5ª Otra que se llamó después Dª Francisca; 6ª Otra que se llamó Dª Luisa; y 7º Otro que se llamó Rodrigo; todos con apellido Fernández Guanarteme”

            Esta misma genealogía hace a Thenezort Semidán hijo de Geronte Semidán y por tanto sobrino de Guayedra (Dª Constanza).  En el testamento de otro Fernando Guanarteme, “con seguridad uno de los varios parientes que don Fernando trajo consigo a la conquista de Tenerife” (De la Rosa, Estudios, p. 110), otorgado en La Laguna el 6 de Agosto de 1512 y que publica el Dr. Chil en la obra citada (pp. 200-3) aparece una Constanza Fernández, hermana del testador.  De siempre es costumbre poner los nombres de los familiares mayores a los descendientes aunque puede que estemos ante una de las tantas confusiones indicadas más arriba.  También es de notar cómo es una mujer la que lleva el nombre familiar, ya sabemos que entre los canarios antiguos la transmisión se efectuaba por línea femenina.

            Que Fernando Guanarteme obtuvo la data de Guayedra de manos de Pedro de Vera el “Miercoles diez é nueve de Octubre de mil é cuatrocientos e ochenta é cinco” es seguro pues así lo expresa Juan de Ariñez, Escribano Mayor del Cabildo de la Isla, dando fe de ello a “cinco días del mes de Marzo año… de mil e quinientos”.

            Posteriormente “a trece días del mes de Agosto de mil e quinientos é diez años” Lope de Sossa, Gobernador de la Isla, vuelve a confirmar esta posesión y admite las quejas de Miguel de Trexo, yerno de Guanarteme por casamiento con su hija Margarita Fernández Guanarteme, acerca de que le entraban ganados en el Valle, le derribaban ciertas casas, le quemaban la madera de ellas y le talaban los higuerales para el ganado.  Lope de Sossa le permite prender a los transgresores y fija las penas: “por cada cabeza cinco maravedís: é por cada higuera que cortara doscientos maravedís”.

            Vuelve a quejarse Trexo por cuanto no podía defender su propiedad por estar derruidos los mojones antiguos.  Lope de Sossa manda le sea amojonado de nuevo el Valle de Guayedra, lo que hicieron, en Octubre de 1512, Michel de Gran Canaria, Salbador Canario y Juan Benito, naturales de la Isla y vecinos de Agaete, siguiendo los restos del primer deslinde:

            “En el termino de Aguaete en el lomo que sube dende un camino que está ensima de risco alto que está junto frontero de la torre de dicho Pueblo de Aguaete… que había nombre antigafo, en lengua de los antiguos Canarios las aguas por el otro cabo del dicho Valle por un lomo que está y sale facia Tamadaba el lomo arriba aguas vertientes al dicho Valle de Gujayeda é en el cual dicho lomo los dichos partidores é amoxonadores pusieron e amoxonaron desde abajo en el canto del risco de la mar un moxón, é luego hacia arriba en otro lomillo, otro moxón é más al encima de la cumbre otro moxón, de piedras é desde arriba por la cumbre al Lomo una albarrada de piedras antiguas.

            E desde la dicha albarrada antigua, asientre ella están tres moxones grandes antiguos, é desde allí sube la dicha albarrada á dar en un moxón que está ensima de un risco entremetidas de dos cardones pequeños, y ensima de dicho moxon de los cardones pusieron otro moxon junto a unas cuevas grandes de ganado que está en el dicho lomo aguas vertientes al dicho Valle. Iten arriba del dicho moxon un risco tajado contra dicho Valle de Guajayedra y en el canto del dicho risco pusieron otro moxon.

            Iten encima de estos moxones, ensima de una peña gorda pusieron otro moxon junto donde están lentisco nacido, y arriba de este dicho moxón grande de piedras antiguo, é junto de el están caserones antiguos de Canarios, é está asimismo una cueva grande dentro del dicho termino e moxones.  Iten arriba de estos moxones e corrales está una quesa de Canarios, la cual dejaron dichos amoxonadores por moxon y está junto del camino de la leá que sube a Tamadaba y de ay arriba fisieron un moxon entre medias del camino que va al mocanal y á Tamadaba en redondo á dar a un lomo que dicen los dichos amoxonadores que se llama Magaderre, que es nombre de los de Gran Canaria, que va a dar en un camino que va a Tatirma que á nombre en lengua de los Canarios Etaxanicavidagua que en lengua Castellana el país del Palo, según los dichos amoxonadores dixeron, el cual paso fue puesto é amoxonado un omsón en medio del dicho camino é paso é pusieronotros dos moxones del cabo arriba de dicho camino, e otros dos moxones del cabo abajo contra la mar”  (Martín, Fuentes, pp. 87-92).

            Fernando Guanarteme pasó a residir en Tenerife, donde murió a poco de finalizar la conquista, y El Valle de Guayedra fue vendido por su hija Margarita a Alonso Sánchez Bentidagua el 21 de Agosto de 1523 en 95 doblas de oro (Viera, Noticias, VII, 49, t. I, p. 540n.).

            Hoy, subiendo los lomos de Guayedra, se siente uno lleno de no sé qué extraño sentimiento al ir encontrando restos de los moxones que tan detalladamente enumeraron los vecinos de Agaete.  En especial cuando identificamos plenamente alguno de los lugares señalados: el risco tajado contra el Valle, la peña gorda cercana a los lentiscos, que aún están allí, metidos en el risco, sobreviviendo a los siglos y a los cambios de amo, la muralla de grandes piedras “ilógicamente” situadas a ambos lados de la peña, el muro más pequeño colgado casi sobre el abismo…

            En realidad los mojones están intactos, en muchas partes formando una notable muralla, a partir del risco tajado.  Más hacia la costa las piedras han sido usadas para muros de cercado y otras construcciones.  Pero el risco hacia Tamadaba hay toda una serie de construcciones que esperan, como tantas cosas en nuestra tierra, por un estudio serio y detallado.

Domingo  Oliva  Tacoronte

BIBLIOGRAFÍA:

  • Abreu, Historia: Abreu Galindo, Historia de las siete Islas de Canaria, Goya ediciones, Santa Cruz de Tenerife, 1977.
  • Álvarez, Miscelánea: Juan Álvarez Delgado, Miscelánea Guanche, I.E.C. La Laguna, 1952.
  • Chil, Estudios: Gregorio Chil y Naranjo, Estudios históricos, climatológicos y patológicos de las Islas Canarias, Las Palmas de Gran Canaria, 1891.
  • De la Rosa, Estudios: Leopoldo de la Rosa Olivera, Estudios históricos sobre las Canarias Orientales, Excelentísima Mancomunidad de Cabildos de Las Palmas, Plan Cultural, 1978.
  • Marín, Historia: Tomás Arias Marín de Cubas, Historia de las siete Islas Canarias, de Real Sociedad Económica de Amigos del País, Las Palmas de Gran Canaria, 1986.
  • Martín, Fuentes: Celso Martín de Guzmán, Las fuentes etnohistóricas y su relación con el entorno arqueológico del Valle de Guayedra y Torre de Agaete (Gran Canaria), A.E.A. (23), 1977, Madrid-Las Palmas.
  • Oliva Tacoronte, Domingo: Onomástica aborigen de Canarias, Editorial Benchomo, 2003.
  • Viera, Noticias: Joseph de Viera y Clavijo, Noticias de la Historia General de las Islas Canarias, Goya ediciones, Santa Cruz de Tenerife, 1967.
  • Wölfel, Monumenta: Dominik J. Wölfel, Monumenta linguae canariae, Dirección General del Patrimonio. 1996.

 

Dibujo 3

RECORDANDO  A  NUESTRO  COMPAÑERO

Orencio  Moreno   Méndez

(26 de Septiembre de 1921 – 04 de Febrero de 2002)

            Muchas fueron las conversas que sostuvimos en el local de Solidaridad Canaria a orillas del Guiniguada.  Su afán por ver esta tierra libre era una constante en su pensar, decir y hacer cotidiano.

            Tenía prisa, le preocupaba enormemente tener que marcharse ante de ver su patria libre del colonialismo.  Descubrió, con lo que él consideró cierto retraso, la lógica e imperiosa necesidad de que Canarias fuera independiente, de que la pervivencia y bien estar de nuestro pueblo dependía de su descolonización.  Le llamaba la atención que otros hubiesen descubierto más tempranamente el cómo estaba Canarias sometida, el que la economía y el futuro de Canarias estuviera siendo narigonada desde Madrid ayudado por el servilismo colaboracionista de tanto vendido.

            Le enervaba la ruina y dependencia sistemática a la que han ido sometiendo a nuestras Islas: desde la pesca a la industria tabaquera pasando por la agricultura, hasta la llegada de las grandes superficies multinacionales o la entrega militar a la OTAN, con sus campos de tiro, lanzaderas, maniobras…

            También lo desesperaba el aborregamiento de tantos de nuestros paisanos, su conformismo, su cobardía y su traicionarse traicionándonos.

            Orencio había vivido fuera de las Islas durante algún tiempo, y eso a los canarios suele despertarnos de la modorra con que el síndrome del colonizado nos tupe la capacidad analítica y nos impide detectar el peso del colonialismo y auto generar la obligación de luchar por nuestra patria y nuestra gente, por nuestro espacio aéreo, nuestra tierra, sus doscientas millas de aguas jurisdiccionales, nuestra identidad, nuestro futuro…

            El tener edad de pensionista no le mermó los arrestos y sagacidad suficientes para grabar en súper ocho y desde entre los servicios secretos militares españoles desplegados, aquella famosa pantomima con la que erradicamos la aberrante celebración militarista del Pendón de la Conquista, aquel 29 de Abril de 1984.

            Fue una pantomima que la visceralidad del colonialismo y sus colaboracionistas agrandaron y difundieron a puntos no pensados por sus protagonistas, aquellos “guanchos con relojes japoneses” en el decir de un alcalde nacido en Canarias, depositador de coronas de flores en comandita con golpistas ante la “cruz de sus caídos” y que no supo estar a la altura del entonces gobernador civil español, que se enfrentó a los mandos de ocupación militar en defensa de la libertad de expresión y por tanto de la democracia.

            El que se supiera a buen recaudo, fuera de Canarias, aquel documento gráfico de Orencio, posiblemente supuso una baza más para que se retirara la absurda idea de marcarse un “consejo de guerra” por un quítennos ya ese pendón.

            Por mucho más que todo esto, recordamos y recordaremos al compañero Orencio como ejemplo a seguir.

2002 XXXI Ruta de Bentejuí

1 Portada

Libreto XXXI Ruta de Bentejuí

XXXI  RUTA  DE  BENTEJUÍ

21 – 22 de Abril.  2002

Don Telesforo Bravo

Un hombre ejemplar

          Al comenzar el nuevo año nos dejó un Canario cuya sabiduría y humanidad harán que su recuerdo sea imperecedero entre nosotros.  Naturalista empedernido y patriota de altura, enamorado de las Islas y la docencia, dedicó su vida y sus estudios a la naturaleza de Canarias cuya configuración geológica desentrañó.  De su inestimable labor pedagógica se beneficiaron las Islas y los Canarios, especialmente aquellos que tuvieron el privilegio de pasar por su aula

Solidaridad  Canaria

         La historia de los Alzados, de los Magos o Mauros,… no nos fue nunca revelada.  La historia de aquellos que quedaron en las zonas de cumbres o medianías…, jamás nos fue contada.  Tal vez porque allí seguía viva la resistencia canaria, una forma de ser y pensar distintas…, manifestaciones de una cultura nacional que, pese al etnocidio progresivo y sistemático, ha logrado mantenerse en fiestas, prácticas deportivas, conductas y actitudes, costumbres y valores”

Extractado  del  Dossier  Canarias  2002

Dibujo 2

  Hace quinientos y tantos años los Canarios se retiraban a las Cumbres buscando el soco de su tierra.  Sus Islas estaban siendo invadidas por foráneos que ocupaban su espacio.  Sus costas ya no eran sus costas, sus playas ya no eran suyas.  Una nueva identidad liberaría sus almas acercándolas a la verdad divina que generosamente les impondría aquel modelo de cultura occidental, con el que también se causaría estragos en África y América.

            Por fin, salvados de su ignorancia, pasarían a ser parte de la realidad, del mundo conocido; ubicados geográficamente en lugar más conveniente, dejarían de ser ellos mismos para, reconvertidos, no tener que pensar, ni decidir, ni planificar su futuro.  El intermediario desinteresadamente lo haría por ellos.  Así, conducidos mansamente, dejarían de ser libico-bereberes, para con el tiempo tener un carnet de identidad tan español como lo tuvieron los de Guinea o del Sahara colonial.

            Tras democrática consulta y contundente “NO” por respuesta, debido a su adecuada geografía y proverbial hospitalidad, serían ad-heridos a la OTAN.  Lanzaderas, aeropuertos, terceras pistas, campos de tiro, radares siempre de uso cívico, bases navales, polvorines, tráfico atómico, mercenarios foráneos en general, se encargarían a su costa de salvarlos del infiel.  Por eso desde entonces los Alzados, continúan buscando el soco de sus cumbres, de donde su historia y sus raíces todavía no han sido desalojadas por turistas rurales, sendas marcadas, agricultura tradicional más racionada, ganadería más restringida, conversión de espacios vírgenes en zonas recreativas… en definitiva, por su folklorización y puesta al uso y disfrute del de afuera, exprimidas ya las posibilidades de la costa.

            Por todo ello, al igual que respondió el Faycán Faya cuando Fernando Guanarteme propuso a los Canarios de Bentejuí que se rindieran en Ajódar, nosotros seguimos diciendo:

¡Canarias existe, mírala en pie sobre esos roques!

Dibujo 3

¿Y  NUESTROS  EMIGRANTES…?

            No estamos hablando de los sin papeles.

            Cuando el que se marchó regresaba, la pella familiar, se acotejaba, se le hacía hueco… casa, trabajo, colegios pa’ los niños…

            Muchos pesos y bolívares de nuestra sangrante emigración a Cuba y Venezuela paliaron las necesidades de abuelos, padres y hermanos, mataron “jambre” crearon riqueza en las Islas…

            Que sea la Ruta de Bentejuí, también, marco para planificar soluciones…

“NO  a instalaciones en Mal Paso”

“SI a una agricultura e industria contra la dependencia exterior”

“NO a un turismo rural que flokloriza nuestro medio y a nuestra gente”

“SI a una ley de residencia YA”

 

“NO  a instalaciones en Mal Paso”

“SI a una agricultura e industria contra la dependencia exterior”

“NO a un turismo rural que flokloriza nuestro medio y a nuestra gente”

“SI a una ley de residencia YA”

JUGUIRO  Y  GAREHAGUA

            La Palma precolonial, la Benahoare libre, se encontraba dividida en 12 cantones cuyas jefaturas estaban ocupadas a fines del siglo XV por sendos señores, parientes entre sí por proceder de un tronco común, mediante enlaces matrimoniales o por ambas razones.

            “El quinto señorío, Tigalate y Mazo hasta Tedote, donde al presente llaman la Breña, interpretada en castellano; porque tedote en lengua palmera quiere decir “monte”.  Y de esta tierra eran señores Juguiro y Garehagua, hermanos; y a éste le llamaron de este nombre, porque al tiempo que nacía, dicen que cercaron a su madre muchos perros; y porque haguayan quiere decir en su lengua “perro”, por eso le pusieron el nombre, el mal acondicionado y belicoso” (Abreu, Historia, III, 3, p. 267).

            Don Juan Álvarez Delgado (Antropónimos, p. 397) considera que el nombre Garehagua significa “malo-perro, ruin como perro” y Juguiro “el rubio” (Ídem, p. 399).

            Entre estos señoríos surgían de cuando en cuando disensiones por razón de pastos en terrenos limítrofes.  De ese carácter belicoso dieron muestras Garehagua y Juguiro en la lucha que enfrentó a Atogmatoma, señor de la tierra “desde el barranco de Hiscaguán a la asomada de Tixarafe… el más poderoso, por la mucha gente que tenía” (Abreu, III, 3, p. 268) con “Tanausú, su sobrino, hijo de un hermano suyo, señor de Aceró, el más fuerte sitio que había en la Isla” (Abreu, III, t, p. 272).  Los dos hermanos ayudaron a Tanausú, que resultó vencedor.  También en los enfrentamientos con los españoles que atacaban la isla periódicamente desde El Hierro, ya conquistada, con ayuda de herreños convertidos.

Dibujo 4           En uno de esos ataques, muerto ya Guillén Peraza en la entrada por Tihuya, después de desembarcar por Puntallana y sorprender a Echentire, jefe de Ahenguareme que cuidaba sus ganados, y no poder prenderlo pues se les escapa por los riscos como “en una tramoya” apresan a un hombre y una mujer:

            “… los cristianos que fueron en su alcance prendieron un palmero y una palmera, hermana del capitán Garehagua. La cual, como se vio presa, volvióse contra el cristiano herreño, que se decía Jacomar, y púsolo en tanto aprieto, que le convino favorecerse de las armas; y así le dio de puñaladas y la mató.

            Pero no difirió mucho la venganza; que de allí a algunos días, los palmeros hicieron treguas con los herreños y, debajo de estas paces, venían los cristianos a La Palma, a contratar; entre los cuales vino Jacomar, el que había muerto a la hermana de Garehagua, y en conversación le contó el suceso que le había acontecido con la palmera; y, entendiendo por ellas ser su hermana, le dijo que, pues su ventura lo había traído allí, era para que su hermana no quedase sin venganza; y así, volvió un asta, que tenía puesto por hierro un cuerno de cabra, y dióle por la barriga y matólo, sin poder ser socorrido; por lo cual vinieron a romper las treguas hechas” (Abreu, II, 6, p. 278-9).

            De nuevo volveremos a encontrar a nuestros dos hermanos palmeros en la postrera resistencia Benahoarita a las tropas europeas.

            En 1492 Francisca Gazmira, palmera natural de Las Cuevas de Herrera, en la entrada a La Caldera desde Los Llanos de Aridane, se encontraba en Gran Canaria como ama de Diego Çurita, regidor de la Isla.  Había sido hecha prisionera y esclava, bautizada y adoctrinada.  En ese año es enviada a La Palma por Francisco Maldonado y Pedro Valdés, gobernador y canónigo de la iglesia de Gran Canaria, respectivamente, “en una caravela de Martín Cota para que fablase con los cabdillos e prenÇipales de los bandos de la dicha isla… e truxo consigo a la Grand Canaria quatro e cinco de los cabdillos e mas pinÇipales de la dicha isla e los tornaron cristianos e los vaptiÇaron… e los vistieron e… uno de los cabdillos murió en la Grand Canaria e… los volvyo… a la dicha isla de La Palma para que avyen de fazer que aquellos de sus bandos se tornasen cristianos e al señorio de sus altezas” (“Wölfel, p. 101-2).

            En Septiembre de 1492 Alonso de Lugo desembarca en La Palma decidido a conquistarla.  Mayantigo de Adirane, Ehedey de Tihuya, Atamanca de Guehebey y Azuquahe de Abenguareme, los caudillos que habían viajado a Gran Canaria, en virtud de las paces establecidas, no ofrecen resistencia.  Serán Juguiro y Garehagua quienes primero se enfrenten al conquistador.

            “… y haviendo caminado casi toda la ysla por muy malos passos, quebradas, barrancos y despeñaderos, llegando a los citios o territorios de Tigalate y Mazote dos esquadras de palmeros armados de gruesos palos, astas y piedras como los de las demás yslas, inviole su recado Alonso de Lugo con Juan Palmero interprete de los capitanes Jaguiro, Jarajagua, y antes de oir razón respondieron que por ningún modo les dexarian pasar ni admitirles de paz, ni dejar de pelear, y sin más esperar se vienieron entrando por las armas, tocose a el arma sin perdonar aiuda y empezando primero a lancearlos, que se dispuso lo bastante para escarmentarlos / matando a muchos y cautivando no pocos, y otros se fueron retirando a una sierra llamada Tinibucar y haviendo ido en su alcance fueron de nuevo allí muertos, cautivos, y los que huieron fueron apellidando por toda la isla el estrago que los xristianos les havian hecho y assi fue mui alterada la parte que havia quedado por correr, más los cautivos viendo el buen trato y cariño que les mostraban los xristianos fue causa de quietar los anos alterados; prosigiose castigando cruelmente algunos reveldes y este fue motivo de más prisa a entregarse a el dominio español” (Marín, II, 15, p. 236).

            Abreu se expresa en términos muy parecidos, pero algunos detalles justifican que lo traigamos también aquí:

            “Y debajo de esta ocasión, fue Alonso de Lugo corriendo la Tierra por los términos que tengo referidos en torno de la Isla, porque por su aspereza no se podía marchar con gente; y todos se dieron debajo de las dichas amistades; hasta que llegó a Tigalate y Mazo, territorio y término del capitán Jaguiro y Guarahagua, donde halló la gente toda alterada y puesta en arma; porque, como no tenían hechas amistades con los herreños, (o por no tenerlos a la vista, o por tener el capitán belicoso), se pusieron todos en forma de defensa.

            Viendo Alonso de Lugo que no aprovechaban halagos ni promesas, hizo apercibir toda su gente, para dar sobre ellos.  Como los enemigos vieron el rostro que los cristianos hacían, temiendo el encuentro, fuéronse retrayendo hacia Tinibucar, pero los cristianos fueron en su seguimiento y alcance, donde mataron algunos palmeros que se ponían en defensa, y cautivaron muchos.  Y los que de esto escaparon, fueron apellidando la tierra que estaba por correr; porque la que estaba corrida, como vían el buen tratamiento que Alonso de Lugo y su gente le hacían, cada día se confirmaban más en la amistad de los cristianos, procurando dar aviso para acabar de conquistar la Isla; y más, viendo el castigo que se hacía en los que se ponían en defensa; y no dejaban de ayudar a la conquista en lo que podían.  Y con este orden fue Alonso de Lugo acabando de ganar la Isla de La Palma, en torno, por fuerza de armas, hasta que volvió al término del capitán Mayantigo, de los confederados.  Y, recogidos en su real, descansó su gente, que estaba más fatigada de la fragosidad de la tierra, que de la fuerza de los enemigos; porque, aunque no se querían dar, su resistencia era defendiéndose por los montes, y de cuando en cuando, viendo su oportunidad, arrojaban grandes piedras por las laderas, por desbaratar los cristianos”  (Abreu, Historia, III, 7, pp. 282-3)

            Después de Juguiro y Garehagua ya sólo quedó Tanausú, y después de vencido éste Lugo se olvidó del “buen tratamiento”, y a los palmeros ya sólo les quedó el castigo de la esclavitud y la muerte, no sólo para los que se habían “puesto en defensa”, sino también para los que habían pactado:

            “1494 Noviembre (s.d.) Madrid.  Incitativa el conde de Cifuentes, don Juan de Silva, miembro del Consejo y asistente de Sevilla, para que entienda en la petición de Francisca de La Palma, que acusa a Alonso de Lugo de haber vendido, so pretexto de enviarlos a Castilla para presentarlos al rey, los veintidós muchachos que recibió como rehenes de los palmeros convertidos, que ayudaron en la conquista de La Palma, culpándole, además de haber enviado a sus escuderos Espinosa y Benavides para cautivar a otros cien vecinos, y de no permitirle salir de la isla para ir a quejarse al rey, mientras continuaba agraviando a sus parientes, robaba sus ganados y ahorcaba a dos cabezas de bando” (Aznar, Documentos, doc. 387)

            Pero de Francisca Gazmira, Francisca Palmesa o Francisca de La Palma continuaremos hablando el año que viene.

                                                                                    Domingo  Oliva  Tacoronte

Onomástica  aborigen  de  Canarias

Dibujo 5

BIBLIOGRAFÍA

  • Abreu: Fr. J. de Abreu y Galindo, Historia de la conquista de las siete Islas Canarias.  Goya ediciones, Santa Cruz de Tenerife, 1977.
  • Álvarez Delgado, Juan,  Antropónimos de Canarias,  Anuario de Estudios Atlánticos, II (1956), Madrid-Las Palmas.
  • Aznar: Eduardo Aznar Vallejo, Documentos Canarios en el Registro del Sello, Instituto de Estudios Canarios, La Laguna, 1981.
  • Marín: Tomás Arias Marín de Cubas, Historia de las siete Islas de Canaria, Real Sociedad Económica de Amigos de País, Las Palmas de Gran Canaria, 1986.
  • Viera: Joseph de Viera y Clavijo, Noticias de la Historia General de las Islas Canarias, Goya ediciones, Santa Cruz de Tenerife, 1967.
  • Wölfel: Dominik Wölfel, Un episodio desconocido en la conquista de la Isla de La Palma (Nueva contribución documental a la historia de Canarias), Investigación y Progreso, volumen V, Madrid, 1931.

 

GRAN  CANARIA,  de  1460  a  1500.

1461.  La Isla se halla dividida en dos Guanartematos, Gáldar y Telde, en los que gobiernan Egonaiga y Bentagoyhe, poseyendo a su vez sendos Faycanes.

            El 12 de Agosto de ese año los dos Guanartemes asisten a la llamada por los europeos Acta de Posesión de la Isla, efectuada por Diego de Herrera en Las Isletas  (Álvarez Delgado, Instituciones II, p.338).

1468.  Diego de Herrera y su yerno Diego de Silva atacan Telde siendo derrotados (Abreu, I, 25, pp. 120-1).  En la misma campaña, Silva ataca Gáldar; perseguido por los Canarios se refugia en una casa.  Egonayga, inducido por Tazirga (aya de Tenesoya, ambas apresadas con anterioridad y cristianizadas en Lanzarote), se deja aprisionar y conduce sanos y salvos a Silva y los suyos al Bañadero, donde habían fondeado  (Ídem, I, 16, pp. 135-6).

            Los Canarios se debaten entre pactar con los europeos y oponerse frontalmente.  Los dos guanartemes asisten en Telde a un nuevo tratado de paz con Diego de Herrera y permiten que se levante una iglesia en Gando.    La iglesia resulta ser una torre desde la cual los españoles hostigan y asaltan a los Canarios.

1475.  Apresadas, desde la Torre de Gando, unas “Canarias principales” los canarios llevan a cabo el ardid de Tarira que concluyó con la destrucción de la Torre y la muerte o apresamiento de sus moradores.

1476.   Viaje a Lanzarote de diez emisarios, en representación de los diferentes cantones de la Isla, a establecer paces con Herrera.  Con ellos viajaban los prisioneros tomados en Gando que fueron canjeados por Canarios que estaban en aquella Isla.

            En Enero de este año muere Bentagoyhe dejando un hijo –Bentejuí- y una hija pequeños.

            Doramas, trasquilado de Tirajana, pretende la jefatura de Telde siendo apoyado por algunos Guayres sureños.  Egonayga, temeroso de la suerte de sus “sobrinos”, los recoge en Gáldar y atrae a Doramas a Lairaga –a la selva de Doramas- nombrándolo capitán de guerra.

1478.  El 24 de Junio desembarca Juan Rejón que se establece en el Real de Las Palmas.  Doramas, Tazarte y Adargoma dirigen a los canarios que atacan el fuerte español.  Resultan derrotados y Adargoma es tomado prisionero.

            Continúan las incursiones europeas, Doramas se convierte en el adalid Canario mientras la oficialidad galdense se muestra más propensa al pacto.

1479-80. Muere Egonayga que deja una hija –Arminda-Masequera- menor de edad.  Le sucede como “regente” Thenesor, familiar cercano a los últimos Guanartemes.

            En primavera los portugueses efectúan un ataque frustrado al Real.  Los Canarios de Gáldar, con quienes habían pactado, permanecen expectantes y no intervienen.

            En Agosto, Cabrón y Frías atacan Arguineguín y son derrotados.  (Fue en este ataque donde Cabrón perdió sus dientes de una certera pedrada.).

1480.  El 18 de Agosto llega Pedro de Vera a Las Palmas.  Algunos historiadores quieren que sea la casualidad la que a los dos días haga que, habiendo salido “por ver la tierra”, se tropiece con Doramas en Tenoya.  Pero parece más acertado que los hechos sucedieran así:

  • A los pocos días de llegar apresa y envía sumariado a Juan Rejón.  Seguidamente proyecta una expedición a Tenerife con el fin de obtener esclavos.  Entre 100 y 200 Canarios convertidos se suman a ella.  Pero la nave se dirige a España pues la intención era la de vender a los Canarios.  Éstos se amotinan y amenazan con desfondar la nave.  Al fin son desembarcados en Lanzarote y abandonados a su suerte (Septiembre de 1480).  Debido a esto los demás Canarios que se habían más o menos sometido se levantan y se producen varios ataques al Real.

1481.  Poco después del 10 de Enero llegan con Pedro de Santisteban auxilios logrando los españoles su primera victoria en Telde y Tirajana.

            Pedro de Vera construye una Torre en Agaete sobre los cimientos de una casa canaria –la llamada Roma- quizás aconsejado por el mismo Thenesor que es capturado, en mayo de ese mismo año, junto con su mujer y otros notables canarios.  Algunos dicen que se dejó capturar con la intención de establecer un pacto de importancia.  Llevados a España serán recibidos por los Reyes Católicos en Calatayud el 30 de ese mismo mes.  (Firma)

            El 20 de Agosto se produce el enfrentamiento que se salda con la muerte de Doramas atacado al mismo tiempo por varios españoles.  Su cuerpo quedó enterrado en el Llano de la Cruz y su cabeza expuesta en una pica en el Real de Las Palmas.

1482.  El 24 de Octubre regresa Thenesor, ya Fernando Guanarteme, dejando en España como rehenes a su esposa y una niña recién nacida.  Viene también Miguel de Mugica con sus doscientos ballesteros vizcaínos dando comienzo la campaña de conquista definitiva.

            El 15 de Diciembre se produce una rendición parcial de los galdenses (Álvarez Delgado, Conquista, p. 85) debido a la cercanía a los lugares de desembarco y al ascendiente de Fernando Guanarteme sobre su lugar de origen.

1483.  Los canarios se mantienen en las sierras en torno a Bentejuí y Arminda bajo el mando de Tazarte, Guayre de Artebirgo (La Aldea), y de otros notables.  A primeros de Marzo, son sitiados en la fortaleza de Ajódar, pero allí, arrojándoles piedras y troncos de árboles desbaratan al ejército español muriendo la mayoría de los vizcaínos y aun hubieran acabado con todo él si no fuera por la intervención de Guanarteme que logra que les dejen marchar.

            Los españoles se retiran a Gáldar y Las Palmas donde se reponen.  El grueso de los canarios se traslada al Bentayga donde de nuevo son sitiados.  Desde lo alto de la Fortaleza, tal es su estado de desesperación, arrojan a los canarios que acompañan a Pedro de Vera los cadáveres de los niños muertos.  A comienzos de Abril, una noche, abandonan Bentayga dejando las hogueras encendidas y se dirigen a Ansite.

            Esta fortaleza estaba “entre Gáldar y Tirajana”, pero su ubicación exacta se desconoce.  Algunos dicen que se encontraba cercana a Tirma y la mayoría está de acuerdo en situarla en Tirajana.  Tampoco la fecha de la rendición es la misma para todos.

            Las crónicas primitivas dicen que, cercados los canarios en la fortaleza de Ansite, Fernando Guanarteme intenta una vez más que se rindan, cosa que por fin hacen bajo palabra de que serán respetados. Entonces Bentejuí y un Faycan viejo de Telde se retiran a unos riscos que se llaman de Tirma y se arrojan al vacío.  También nos dicen que este lugar está frontero con otro que llaman el Risco de las Mujeres (Matritense, XXIII, p. 251), por haberse arrojado por ellos dos mujeres que huían de los españoles.  Este lugar aún conserva ese nombre y efectivamente se encuentra al lado de Tirma, en la sierra de Tamadaba.

            Abreu Galindo (II, 24 y 25) y Marín (II, 10) relatan cómo los canarios, tras salir del Bentayga, se refugian en varias fortalezas de la zona de Tirajana y como, una tras otra, van cayendo: Titana, Fataga… Que la táctica de la resistencia fue ahora la dispersión queda claro pues el mismo Tazarte se encuentra al mando en la de Fataga, separado de Bentejuí, y, cuando es tomada “cruzando los brazos sobre el pecho” se arroja desde los riscos.

            Después ya sólo queda Ansite.  Allí, vuelven a relatar, se despeñan Bentejuí y el Faycán viejo de Telde.

            “Como el hijo del Guanarteme de Telde, pretensor del señorío de la Isla, vio la determinación de los canarios que allí estaban con él, perdida la esperanza, se apartó con el Faycag a una parte de los riscos y, llamando a Atistirma, abrazados se dejaron caer y se desriscaron, sin poderlos estorbar que no muriesen”  (Abreu, II, 25)

            Este apartarse parece que es a un punto dentro de la propia fortaleza.  ¿Estaría ésta (Ansite) cerca de Tirma?  Otra posibilidad es que, estando Ansite por Tirajana, al rendirse el grueso de los canarios, una parte de ellos con Bentejuí y el Faycan viejo de Telde al frente salieran rumbo a Tirma en el afán de seguir resistiendo y allí por fin derrotados, tirándose por el barranco de Los Riscos.  No resulta extraño que se haya unificado dos hechos similares, acabamos de señalar como en muchos de los autores la toma de varias fortalezas queda reducida a una, Ansite.  También la saca de canarios con destino a Tenerife de 1480 y la efectuada a raíz de la conquista han sido confundidas y aun los hechos acaecidos en ellas intercambiados, como veremos más tarde.

            En cuanto a la fecha, se admite y parece fuera de toda duda que la rendición oficial se produjo el 29 de Abril de 1483, aunque se han esgrimido razones de peso (Bonnet, Gran Canaria) para creer que lo fue en 1484.  No obstante, Valera (XXXVII, en Morales, Crónicas, p. 504) se expresa en estos términos:

  • “Lo qual como el governador supo, partió con toda la gente de a cavallo e de a pie que pudo llevar, e fuese a la dicha fortaleza e Çercóla; e tóvola toda Çercada, que vinieron a partido que fuesen seguros de la vida e de cabtividad e se fuesen en Castilla, lo qual se asentó.  E otro día siguiente el Faycán e los otros canarios salieron de la fortaleza, e los traxo consigo, e se tornaron christianos, en el qual día fizo el sol ecipse, e después llovió e fizo muy gran viento; e pasaron en aquella isla muchas aves que ante nunca avían visto, las quales fueron grullas y cigüeñas e golondrinas, e otras muchas aves que no saben los nombres”.

Este eclipse de sol que desorienta a las aves migratorias se produjo el 7 de Abril de 1483, dato comprobado por el Observatorio  de San Fernando, Cádiz  (Álvarez Delgado, Conquista, p. 86).

Intentamos conjugar la tradición con este dato, resultaría definitivo para el año y aun para la fecha si pensamos que se refiera a la rendición de alguna de las fortalezas tomadas previamente a la de Ansite.  Pero todavía hay más.  En un documento de 1º de Octubre de 1492 se habla de la rebelión de “la sierra de llagaete” (Wölfel, Frías, p. 39) sofocada por Rodrigo de Vera, hijo de Pedro de Vera.  ¿Se referirá a los acontecimientos que estamos relatando, la última resistencia previa al 29 de Abril y el desriscamiento por Tirma tras los enfrentamientos en Tirajana?  ¿O al año casi completo de luchas al que nos referiremos después?

Así tenemos como cosa segura el que todos o la mayoría de los canarios se dirigieron del Bentayga a Tirajana.  Allí se producen varios enfrentamientos en los primeros días de Abril: Titana, Fataga y quizás Ansite.  Uno de ellos fue con seguridad el 7 de ese mes.  Los que no fueron hacia la banda del Sur o una parte de ellos se resisten en los alrededores de Tirma y por ella se desriscan acabando oficialmente la conquista el 29 de Abril.  Como duda principal permanece la ubicación, aunque sea aproximada de Ansite, si por Tirajana o cerca de Tirma y del Salto de las mujeres, y también el lugar y momento del desriscamiento de Bentejuí: si Ansite estuvo en Tirajana, pudo producirse allí o, con posterioridad en Tirma.

Esta última opción es más probable.  El grueso de los canarios se rinde en Ansite, el 29 de Abril o quizás el día del eclipse –día señalado que llega a oídos de Valera.  Para los españoles la isla –con Arminda entre los sometidos- está conquistada.  El que quedaran unos pocos “alzados” no tiene mayor importancia “legal”.  No les resulta significativo que Bentejuí pueda estar entre ellos.  Por eso los llaman “el que la Isla pretendía” (Matritense,  XXIII, p. 251) o “pretensor de la Isla” (Abreu, II, 25, p. 234), incluso Marín (II, 10, p. 213) lo llama “reyezuelo de Telde” frente a “la reyna Arminda”.  Debieron ser perseguidos hasta Tamadaba por el hijo de Vera y los de Fernando Guanarteme y ya allí, al no quedarles otra salida, se desriscaron por Tirma.  Fuese el 29 de Abril o más tarde.  Téngase en cuenta que la resistencia, como diremos después duró hasta mucho después.  La crónica Lacunense (XXI, p. 222) resulta bastante clara:

  • “… con un grandíssimo llanto hicieron muestras de rendirse.  Lo qual visto por el que pretendía la Isla se apartó de ellos con grandíssimo enojo, y se fue a un despeñadero, que llaman de Tirma, y él y un muy gran amigo suyo se abrasaron, y se arrojaron de allí abaxo, y se hicieron pedasos diciendo que más valía morir así que no ser sujetos a rey extraño…”

A los canarios se les permite recoger las cosechas y después se presentan en el Real de Las Palmas a mostrar sumisión a los Reyes Católicos llevando a Arminda-Masequera acompañada por Guayres y Faycanes.  Pero antes, “a ocho días” (Valera, Ídem) 120 canarios con algunos nobles fueron enviados a España como señal de victoria.  Al poco, Mayo o principios de Junio, Vera organiza una expedición a Tenerife (Wölfel, Frías, p. 27) en busca de esclavos a la que invita a los canarios.  Éstos, escarmentados de la mala jugada de 1480, se niegan.  Es entonces cuando cabe situar el juramento sobre la hostia “sin consagrar” de los cronistas (Álvarez Delgado, Conquista, p. 86). Los canarios acceden.  Al regresar a los barcos con la presa realizada en las bandas del sur de Tenerife con metidos en las bodegas de los barcos y conducidos también como esclavos a Cádiz y Sevilla.  Llegaron a estos puertos “en el año 1483 cerca de San Juan de Junio” (Bernáldez, LXVI en Morales, Crónicas, p. 514) unos 240 canarios (Valera, p. 504).

            En Septiembre viaja Vera a España.  Entonces pudo acompañarle Fernando Guanarteme, a los ojos españoles rey de la Isla, y producirse en Córdoba el célebre paseo junto al rey Boabdil como muestra del poder de los Católicos (Pizarroso, p. 60).  Más probable es que lo hiciera con posterioridad pues la información de doña Margarita Fernández Guanarteme (Chil, III, pp. 203-34) leemos que, después de ganada la Isla, Guanarteme acompañado por canarios de su facción y algunos españoles trabajaron muy duramente para sujetar a algunos “caballeros Canarios” que andaban alzados en cuadrilla en los lugares más agrios y ásperos de las sierras, lo que duró cerca de un año. Por tanto en 1483 y 1484 debió permanecer en la Isla ocupado en este menester.

            Este casi entero año de escaramuzas quizás explique también por qué era fama, durante el siglo XVI, que la Isla había sido ganada dos veces en la misma fecha, 29 de abril, entonces de 1483 y de 1484 (Bonnet; Viera, Noticias, VII, 47, pp. 535-6, n.)

1485.  Es muy probable que desde comienzos del verano Guanarteme se encuentre en Andalucía.  Allí conocería el estado en que se encuentran los canarios deportados por Vera a Sevilla y que vivían en la pobreza y sujetos a continuas arbitrariedades.   El 30 de Agosto se queja “en nombre propio i de los Canarios i Canarias residentes en Sevilla” (Wölfel, Frías, p. 26) por los agravios que les hacían.  Estos canarios, no sujetos “en principio” a esclavitud, habían sido sacados de la Isla por el temor a que de nuevo, un vez recogida la cosecha, volvieran a sublevarse, cosa que habían hecho habitualmente, incluso “a la gente fraÇesa que aquellas Yslas comenÇo a conquistar (Valera, XXXVII, en Morales, Crónicas, p. 500).  A la luz de esta táctica hay que interpretar muchos de los pactos que realizaron los canarios, incluso quizás las primeras intenciones de Thenesor Semidán, arrastrado luego por las circunstancias.

            En Junio de este año los Reyes Católicos y Boabdil se encuentran en Córdoba.  También en estas fechas pudo realizarse el paseo del “Rey Canario” y el granadino para mayor gloria de las armas españolas (Pizarroso, p. 61).

1492-93.  A estos canarios expulsados de su patria no les queda otra manera de volver a ella, aunque no sea a su Isla de origen, en el enrolarse en el ejército que va a conquistar las Islas aún libres: La Palma y Tenerife.  Así los encontramos en la conquista de La Palma que se desarrolla en este bienio.

1495-96.  En la conquista de Tenerife aparecen de nuevo la compañía de Pedro Maninidra y el mismo Fernando Guanarteme.

            Éste desempeñó un papel capital, no sólo como intérprete y mediador ante la nobleza Guanche sino también en el plano militar.  Valga como ejemplo su intervención durante la batalla de Aguere (14 de Noviembre de 1495) en que salvó de la muerte al mismo Alonso Fernández de Lugo.

            A partir de aquí, de la caída de Tenerife bajo el poder español, a los canarios de todas las Islas ya sólo les quedó la esclavitud dentro y fuera de su patria, la pobreza, pues las tierras y ganados pasaron a los conquistadores, la prohibición de sus costumbres, de su religión, de sus nombres y su lengua.  Sólo algunos lograron un menguado premio a su obligado servicio militar en forma de malas tierras y escasos ganados que ya antes eran suyos.  La solidaridad – entre canarios de las distintas Islas, entre los de los bandos de paces y los de guerra, entre los esclavos y los “libres”, entre los sumisos y alzados, fue la única forma de mantener algo de su identidad como cuerpo de nación.

            Pero ni aún sujetas y allanadas las Islas, los europeos cejaron en la confrontación y la búsqueda de la aniquilación absoluta de esa identidad.

            Por eso se prohibió cualquier manifestación de ella, fuese en el vestido o en cualquier relajación religiosa.

            Por eso desaparecen en un par de generaciones nombres y apellidos aborígenes.

            Por eso se quejan los europeos residentes en Gran Canaria a fines del XV (Septiembre de 1491) de que los cuarenta parientes que Fernando Guanarteme podía tener consigo ya eran muchos más (Wölfel, Frías, p. 31).

            Por eso en 1532 se pretendió establecer en Tenerife “una santa hermandad, conforme a las que había en España, a fin de contener a los isleños” (Viera, Noticias, IX, 28, p. 678).

            Por eso se deporta a las familias principales de su Isla de origen a otra: los canarios de Guanarteme y Maninidra a Tenerife, la familia del Mencey de Anaga a Arguineguín (Serra, Últimos, pp. 21 y ss.), multitud de gomeros a Tenerife y Gran Canaria, etc. etc.

            Por eso sólo a finales del siglo XIX se suprime el estatuto que prohíbe la entrada en Colegios Mayores “a los descendientes de judíos, moros y canarios”.

            Por eso, hasta el último cuarto del siglo XX –que se dice pronto- se prohíbe a los canarios el uso de sus propios nombres propios.

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BIBLIOGRAFÍA

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  • Ídem, Instituciones II: Instituciones políticas indígenas de Gran Canaria, Anuario de Estudios Atlánticos, nº 28 (1982), Madrid-Las Palmas.
  • Bernáldez: Memorias del reinado de los Reyes Católicos, cap. LXIV.
  • Bonnet, Gran Canaria: Buenaventura Bonnet y Reverón, Gran Canaria ¿se sometió a Castilla en el año 1483 o 1484? Revista de Historia Canaria, nº 77 (1947), La Laguna de Tenerife.
  • Chil: Gregorio Chil y Naranjo, Estudios históricos, climatológicos y patológicos de las Islas Canarias, tomo III, 1881.
  • Escudero: Gómez Escudero, La conquista de Canaria.
  • Lacunense: Conquista de la Isla de Gran Canaria.
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  • Morales, Crónicas: Francisco Morales Padrón, Canarias: Crónicas de su conquista, El Museo Canario-Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. 1978.
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  • Serra, Últimos: Elías Serra Ráfols, Los últimos canarios, Revista de Historia Canaria, nº 125-128, Enero-Junio de 1959, La Laguna de Tenerife.
  • Valera: Mosén Diego de Valera, Crónica de los Reyes Católicos, cap. XXXVII.
  • Viera, Noticias: Joseph de Viera y Clavijo, Noticias de la Historia General de las Islas Canarias, Goya ediciones, Santa Cruz de Tenerife, 1967.
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  • Domingo Oliva Tacoronte: Onomástica Aborigen de Canarias.

2001 XXX Ruta de Bentejuí

01 Portada

Libreto XXX Ruta de Bentejuí

 

XXX  RUTA  DE  BENTEJUÍ

28 – 29 de Abril.  2001

POR  NUESTRA  IDENTIDAD, TREINTA  AÑOS  EN  RUTA.

            Aunque treinta años no son muchos en la historia de un pueblo, mucho es lo que en treinta años se puede levantar o destrozar.  Si hiciéramos un análisis serio de lo construido en el nuestro, en ese periodo de tiempo desde que comenzó la Ruta de Bentejuí, el balance nos podría asustar o radicalizarnos para siempre.

            En estos treinta años hemos caminado la Ruta con mucha gente, unos buenos, otros muy buenos y unos pocos equivocados, el balance ha sido altamente positivo.

            Nos hemos enamorado, roto, reído, caído, jartado de “abujetas” y hasta jurado no venir más, pero repetimos porque el balance ha sido positivo, porque todos queremos que así sea y entre todos lo hacemos posible y sobre todo porque nuestras cumbres y su historia jalan.  La Cumbre, nuestra Cumbre, su historia, nuestra historia, paisajes, olores, colores, luz, sol, agua, viento, calor y frío elaboran la magia irresistible que nos rodea y une allá arriba, empujándonos año tras año.

            El número de compañeros que hemos ido perdiendo tras la “Puerta del Este”, es numeroso, pero su recuerdo se hace más notorio cuando se acerca la fecha del tristemente célebre 29 de Abril.

            Durante años hemos venido dedicando la Ruta a quienes de alguna forma han destacado en la defensa de nuestra tierra, sus gentes, sus costumbres, su identidad.  En esa entrega muchos han aportado su quehacer, entusiasmo y parcelas de su libertad, algunos hasta la vida, tanto en la época precolonial como posterior a la conquista y colonización.

            En 1979 Mr. John A. Dolly, un anciano británico que nos acompañaba los domingos Cañadón del Jierro abajo, optó por caminar otras cumbres, en busca de su “Puerta del Este”.  A partir de entonces la lista se ha ido incrementando y nosotros hemos procurado dejar constancia de ello.

            Alguno de los recordados fueron víctimas del terrorismo de estado, como Bartolomé García Lorenzo, ametrallado a través de la puerta de su casa, sin más, para morir desangrado mientras las fuerzas del orden esperaban pacientemente en la calle.  “Lo confundieron con el Rubio, tenía el mismo apellido”, dijeron

            A Javier Fernández Quesada lo mataron dentro de la Universidad de La Laguna.  Un valiente, apostado desde fuera del Campus Universitario, lo eligió fría y cuidadosamente y le disparó a matar.  Nunca supimos los nombres de los asesinos directos, seguramente, inmigrantes de otros lugares, padres de familia cuyos hijos desconocen el verdadero alcance de la valentía, el honor y la catadura de sus progenitores.

            En el 86 ya no teníamos a José Manuel Motas, un amigo, un hermano, un canario con savia buena.  El año anterior se cansó en la Ruta, lo vimos rengueando y lo esperamos escoraos a la sombra de un mato, “Jaime el Kruger me está asfixiando”, y así era y fue.  Había arranchado con Sole y los chiquillos pa’ jarcerse la Ruta.  En su memoria, su jarca plantó aquel año unos cedros en los jardines de Santa Lucía, como recuerdo imperecedero.  Fue el año en que Benajuya sonó su tambor en el Bentayga y Paco Tarajano nos recitó en sus altos.

14 - 15          En el 88 dedicamos la Ruta a Don Juan Álvarez Delgado, aquel sabio pionero de nuestros estudios lingüísticos, a quien nunca se le reconoció oficialmente su meritoria labor científica en favor de las raíces de este su pueblo.  Sin lugar a dudas esa es la razón por la que su obra ha sido recopilada, la defensa de la identidad relega en las colonias, por eso abundan tanto los traidores y cobardes.

            Nanino había sido socio de Solidaridad Canaria en sus principios y su trayectoria en defensa de nuestra identidad quedó patente para siempre, no solo en aquel programa televisivo que le arrebataron cuando pegaron a cogerle miedo por su audiencia.  Él estaba por una Canarias descolonizada, quería a su tierra y a sus gentes.  Se ganaba a pulso el afecto y respeto con su carácter afable, respetuoso, por su saber estar y responder.  Como dice la gente de nuestros pueblos y campos, “era un caballero,…buena gente”, y así ha quedado para siempre entre nosotros.

            Juan Arroyo fue otro entregado a lo nuestro, con entusiasmo constante, dispuesto siempre a pegar el hombro allá donde hiciera falta.  No solo era un rutero de siempre, fue un compañero trabajador y comprometido en todo.

            También en el recuerdo mantenemos a Miguel Sosa, a quien todos conocíamos por Miguel el Frutero, hombre animoso y de dedicación plena en recabar fondos para la causa canaria.  No se perdía un acto por Canarias y a La Fortaleza de Tirajana subió en la Ruta XXI, con grandes esfuerzos a causa de la enfermedad que se lo llevó al poco tiempo de que le dedicáramos la Ruta XXII.

            De la mar nos llegó la noticia de que Juan Valiente, jubilado ya, le había fallado el corazón frente a las costas del Continente donde tanto había navegado.  Su mensaje era constante en tierra como en el mar, cuando no era por radio, lo fue en botellas y en tierra gastaba lo ganado en “la costa” costeando la lucha por Canarias.

            A Hermógenes Afonso le tocó en la XXIV porque su dedicación a todo lo concerniente en defensa de nuestro pueblo era su vida.  Fue cofundador de Solidaridad Canaria en Achinet, buscó, coleccionó, escribió y combatió constantemente por y para nuestra causa, Rebereques fue su última obra  “porque Canarias es un cuenta y una historia difícil de comprender para nativos y extraños.  Rebereques son, según los campesinos, historias y cuentos de enantes que decían en añorado tagoror, hoy tagora y tagorillo y mañana ni se sabe”.

            Y de Julio Bastarrica, cofundador y primer presidente de Solidaridad Canaria en Achinet, hemos de decir que también fue perseguido y maltratado por el colonialismo pero que no por ello dejo de luchar hasta que se fue con “ellos”.  En la Ruta XXV lo recordábamos ante Mery, su compañera, que como todas ellas también merece nuestro reconocimiento, porque sin el apoyo, el compartir y el combatir de las compañeras, la lucha no sería posible.

            A Tomás Chávez Mesa, ese gomero que usó la poesía como arma de defensa y herramienta reivindicativa y de concienciación, tenemos que hacerle mención especial también, porque no solo destacó como luchador importante en el bregar por nuestra tierra en general, sino que se pegó la Ruta al completo con el morral cargado de años e ilusión.  Su presencia en la salida, la llegada y en el campamento la añoramos.

            Todos estos canarios, alzados ya perpetuamente sobre nuestras cumbres y playas, tuvieron unos denominadores comunes, la defensa de nuestro pueblo y el ser todos buena gente, por algo será.

Dibujo 1Domingo Oliva Tacoronte nos ha recopilado una breve reseña de los personajes precoloniales a quienes les hemos dedicado la Ruta.

Ruta IX  26 – 27 Abril 1980

BENTEJUÍ

            Hijo de Bentagoyhe de Telde.  Debió nacer sobre 1465.  En 1476, al morir su padre durante la supuesta peste que asoló la Isla y al ser menor de edad, Doramas pretende la jefatura apoyado por algunos Guayres.

            Presumiblemente Bentejuí pasó a Gáldar en el Guanarteme Egonaiga, primo hermano de su padre.  Muere Egonaiga en 1480 dejando a Arminda como heredera.  Y por ser también menor de edad se hace con la regencia Thenesort Semidán.

            Éste no se distinguió por defender su tierra frente a los invasores quedando casi como único adalid Doramas.  Muerto éste (1480, más probablemente en 1481), y siendo capturado Thenesort con una quincena de hombres y algunas mujeres, es trasladado a España, quedando Bentejuí bajo la custodia de Tazarte Guayre de Artebirgo (La Aldea).

            A Thenesort, ya Fernando Guanarteme, lo traen de España, reteniendo a su mujer y una hija recién nacida como rehenes para garantizar su colaboración, con el fin de que ejerza su influencia para que los canarios se rindan.  Bentejuí y Tazarte, que tienen con ellos a Arminda, la otra legítima heredera, se convierten en los últimos jefes conocidos de la resistencia precolonial canaria.

            Se refugian los canarios en las fortalezas del interior: Ajódar, Fataga, Tirma, Titana…, las más alejadas de Las Palmas, Agaete y Gáldar, lugares en que los españoles ya cuentan con fuertes.

            En Ajódar son sitiados por las tropas españolas entre las que se cuentan trescientos vizcaínos traídos por Miguel de Muxica.  Los Canarios los dejan subir las escarpadas paredes hasta donde no pudieran retroceder, entonces comienzan a arrojar piedras y troncos de árboles con lo que el descalabro fue terrible.  Después acometen al resto de las tropas de Pedro de Vera a quien se hubiera dado muerte si no intercediera Fernando Guanarteme.

            Se retiran los invasores al Real de Las Palmas y los Canarios pasan a la Fortaleza del Bentayga, muy segura y donde cuentan con una fuente que no se les podía estorbar.  También había allí un pino, que aún existe, parcialmente destrozado posiblemente por un rayo.  En el Bentayga son rodeados de nuevo durante días, los españoles no se atreven a atacar, los canarios desesperados les arrojan desde lo alto los cadáveres de los niños muertos.  Una noche dejan las hogueras encendidas y salen por el Nublo hacia Tirajana.

            En la Fortaleza de Ansite (lugar aún por ubicar históricamente), se desarrolla la última batalla.  Ganan los invasores.  Tazarte y Bentejuí, el 29 de Abril de 1483, al grito de ¡Atis Tirma! Se despeñan desde los riscos.

Ruta X,  25 – 26 de Abril.  1981

TAZARTE

            Wölfel  (Monumenta) cree que este nombre significa algo así como “fuerza” relacionado con Aceró: “peñasco, fortaleza natural”.

            Los historiadores nos lo describen como “un célebre Guayre medio agigantado…, alto, seco y prieto” (Marín y Cubas), “un valiente Canario” (Abreu).

            Es el Guayre de Artebirgo (La Aldea), mentor de Bentejuí, que con él mantiene la última resistencia frente a las tropas españolas en las jornadas de Ajódar, Bentayga y Ansite…  y con él también, tras la derrota “pusiose, pues, al canto del risco y dando voces, Atistirma, atistirma, que el llamar a Dios, se dejó caer y derriscar” (Abreu)

            Antes había dado muestras de su valor en las escaramuzas contra el fuerte de Las Palmas y en la Batalla del Guiniguada junto con Bentaguayre y Adargoma.

DORAMAS

            Es el gran paladín de nuestro pueblo en los años anteriores a la conquista, cuyo testigo será tomado a su muerte por Bentejuí y Tazarte, y un claro ejemplo de que, entre los Canarios libres, un hombre se podía forjar su propio destino, siendo más hijo de sus obras que de las de sus antepasados.

            Pertenece al grupo de los achicaxna, es de Tirajana, hijo de otro Doramas, pretende casarse con la hija de Bentagoyhe, Guanarteme de Telde.  Éste la confina en la roca de Gando y él, a nado, la visita por las noches.

            En 1476 muere Bentagoyhe y Doramas pretende hacerse con la jefatura del cantón sureño apoyado por unos Guayres y rechazado por otros.  Egonayga, Guanarteme de Gáldar, lo trae a Lairaga nombrándolo capitán de guerra.  Como tal dirige las huestes canarias en diferentes enfrentamientos convirtiéndose en el azote de los invasores.

            En Tenoya, el 20 de Agosto de 1481, se topan los nuestros con las tropas de Pedro de Vera.

            Doramas se señaló mucho con su espada de madera tostada muy pesada y grande, que después hombres muy fuertes de los nuestros no podían jugarla con los dos brazos y él, con una mano la jugaba muy libremente y hacía un gran campo a su alrededor, por lo que todos se guardaban de sus fuertes y furiosos golpes, ya que al caballo que alcanzaba lo desjarretaba o cortaba brazo o pierna que alcanzara como si fuera de hierro y aún peor…” (Lacunense).

            Ante esto, Vera y varios más lo acometen a un tiempo con lo que logran atravesarlo con sus lanzas.  Le cortaron la cabeza y la llevaron en una pica para ponerla en la Plaza de San Antón, en Las Palmas. (Muy heroicos, Vera y los suyos…).

TANAUSÚ

            Jefe del cantón palmero de Aceró (La Caldera).  Sobrino de Atogmatoma, jefe de Hiscaguan (Tijarafe – Puntagorda) y primo de otros jefes que le ayudaron en la lucha que sostuvo contra su tío.  (Abreu)

            Su carácter indómito y lo escarpado del terreno de La Caldera lo convirtieron en la principal resistencia a las tropas de Alonso de Lugo cuando se aprestaban a la conquista de la Isla.

            Habían desembarcado y plantado el Real, el 29 de Septiembre de 1492, en Tazacorte, perteneciente al cantón de Aridane donde gobernaba Mayantigo con quien establecen paces al parecer ya gestionadas anteriormente con Francisco Maldonado y el cabildo eclesiástico de Las Palmas. (Viera, Noticias)

            Van avanzando sobre los distritos vecinos, Tihuya, Guehebey y Ahenguare, sin hallar oposición pues “los capitanes de los términos que habemos referido, habían hecho treguas y amistades con los vecinos de la isla del Hierro, que cae a aquella banda, por estar seguros de los daños que les hacían” (Abreu)

            En Tigalete – Tedote encuentran a Zuguiro y Carehagua con los suyos armados y determinados a defenderse.

            Alonso de Lugo, viendo que no podía atraerlos con lisonjas como a los otros “dispuso atacarlos en los mismos puestos donde se habían atrincherado.  Los bárbaros, que no esperaban este esfuerzo, se fueron retirando, siempre sobre la defensiva, hasta el fuerte de Tinibúcar, no sin pérdida de muchos hombres, entre muertos, heridos y prisioneros; de manera que los que salvaron se refugiaron hacia la otra parte de los montes, esto es, hacia el Nord-Este de la Isla, desde donde, formando algunos cuerpo ligeros, incomodaban a los españoles y echaban a rodar sobre ellos piedras y troncos desmedidos”. (Viera, Noticias)

            Pero, viendo los palmeros el tan diferente tratamiento que se daba a los que se resistían y a los que no, antes de que los españoles se retirasen al Real de Tazacorte a pasar el invierno ya se habían rendido todos los jefes a excepción de Tanausú.

            Llegada la primavera del siguiente año Lugo se dirigió a La Caldera y “halló a Tanausú con los suyos puestos en defensa, en la entrada de Adamancasis (Abreu).  Atacan los españoles y los palmeros se retiran a un risco muy alto que resulta inexpugnable.  Lugo da un rodeo y sube por el paso de Ajerjo y desde allí vuelve a atacar obteniendo por resultado el que “viejos, niños y mujeres impotentes para la defensa de su tierra, por asegurarse del peligro, se retiraron y acogieron debajo de los riscos de la cumbre.  Y, como hacía frío, se helaron aquella noche: por donde los palmeros llamaron a aquel lugar Ayssuragan, que es “lugar donde se helaron”.

            Visto por Alonso de Lugo el poco remedio de la victoria por aquella vía, mandó a un pariente de Atanausu, su adalid, que era cristiano y andaba en el campo seis meses había, que se llamaba Juan de Palma, que fuese a verse con Tanausú y de su parte le dijese que se diese, que le prometía hacerle buen tratamiento y regalo, reduciéndose a la fe de Cristo, y le dejaría en su tierra, reconociendo por supremo señor a los Reyes Católicos.  Juan de Palma puso por obra lo que se le mandó; y la respuesta que de Tanausú trajo, fue que saliesen del lugar en que estaban los cristianos, y que él haría lo que le mandaba a decir; y para ello lo hallaría otro día en Adirane, más abajo de La Caldera, en una fuente que llaman del Pico, con su gente.  Y con este recado se salió Alonso de Lugo de la Caldera y se vino a los llanos de Adirane, esperando al día siguiente.

            “Aquella noche llamó a Juan de Palma, y preguntole por la condición y la calidad de Tanausú, y si era hombre que lo que prometía, lo cumplía. Y, como le respondiese muy a gusto, presumió que en la promesa de Tanausú había alguna falacia o engaño, por ser toda su gente suelta.  Temiendo no le diesen vista en el llano y se tornase a retirar, ordenó hacerle una emboscada; y aquella noche mandó con los adalides, la gente que le pareció, y que se emboscasen junto a Adamancasis.  Y dioles aviso que, si la gente de Tanausú fuese en huida, le saliesen a resistir la entrada; y él se quedó con la demás gente en el llano.  Y luego otro día, que fueron tres de mayo, después de alto el sol, que el campo se pudo bien descubrir, partió Alonso de Lugo con su gente puesta en orden, la vuelta a través de Azero, en busca de Tanausú; y hallólo con su gente, en el camino, en la fuente que dicen del Pino.

            Como Ugranfir, pariente de Tanausú, vio ir los cristianos con tanta orden, volvióse para Tanausú y díjole: -Mira lo que te conviene, que esta gente no trae muestras de paz.  Y Tanausú le respondió que no tuviese miedo, pues estaban allí sobre seguro, por la palabra de Alonso de Lugo le había dado por la lengua de Juan de Palma, adalid.

            Como Alonso de Lugo no tenía el pecho seguro por la respuesta que el adalid le había dado, temiendo no se tornasen a retirar a la fuerza de Acero, donde esperaba de Tanausú y su gente poco provecho y mucho daño, por la noticia que tenía de la aspereza del lugar, en llegando a vista dio sobre ellos y tuvo una escaramuza bien reñida; y al cabo fueron desbaratados los palmeros, y Atanausu fue preso, quejándose de haberle faltado la palabra que Alonso de Lugo le había dado.  Y así quedó este día de santa Cruz, 3 de mayo, conquistada la Isla…

            Hecha esta presa, quiso enviar algunos naturales que había preso a los Reyes Católicos, dándoles razón de lo sucedido; y entre los presos cautivos que mandó, fue el capitán Tanausú.  El cual, viéndose cautivo y ser enviado a España, con el coraje enfermo y se dejó morir sin querer comer cosa ninguna, cosa muy común y ordinaria a los palmeros, dejarse morir” (Abreu)

BENEHARO

            Segundo Mencey de Anaga entre 1470 y 1496, nacido sobre 1445 y muerto hacia 1502, hijo de Aserdet (Álvarez Delgado, División)

            “Todos los europeos que hacían entrada en Tenerife por las costas del Bufadero y de Añaza sabían muy bien que se habían de encontrar al instante con los valientes anagueses, vasallos de Beneharo, y aún con este mismo Mencey en persona, recelo que no dejaba de hacerles más circunspectos.  Fueron infinitas las ocasiones en que salieron triunfantes sus fuerzas en reencuentros y refriegas harto impetuosas, no contando Benchomo con aliado más sagaz y más terrible” (Viera, Noticias)

            Alonso de Lugo desembarca el 1º de Mayo de 1494 en Añaza, donde establece el real inmediatamente:

            “Algunos de los guanches más atrevidos intentaron inquietar a los españoles en su desembarco, trabando con ellos una ligera escaramuza; pero, como eran corto número, se les hizo retirar prontamente.  Pero después el general, que había trazado en aquella ribera su campo, dispuso que Don Fernando Guanarteme, acompañado de los setenta canarios de su parentela, marchase sin pérdida de tiempo a captar la benevolencia del mencey de Anaga, en cuya jurisdicción residían.  Esta diligencia no fue infructuosa. Beneharo dio palabra de conservar una perfecta neutralidad, si bien, como luego veremos, Bencomo le hizo apartar de estos pensamientos tan cobardes” (Viera, Ídem)

            Lugo sube a La Laguna el 4 de Mayo, se entrevista con Benchomo que acepta entablar relaciones pacíficas de igual a igual, sin someterse.  Lugo vuelve a Añaza y en la última década de ese mes se interna hacia La Orotava.

            Los menceyes, a excepción de Añaterve de Güimar, se reúnen a instancias de Benchomo que pretende formar una liga frente a los invasores, los menceyes de Abona, Adeje, Daute e Icod se niegan y se retiran, por estar sus estados más alejados y por temor al poder de Benchomo.

            “Pero los menceyes de Tacoronte, de Tegueste y de Anaga, con Zebenzuí o Zebenzayas, señor de La Punta del Hidalgo Pobre, viendo que sus dominios eran los más expuestos a la violencia de los conquistadores, no dudaron debían entrar seriamente en la alianza defensiva con el de Taoro, quien ofrecía aún más de cuatro mil hombres de tropas auxiliares” (Ídem)

            Así pues, cuando los españoles atraviesan La Laguna, y los territorios de Tegueste y Tacoronte, las tropas de estos menceyes los dejan pasar para cortarles la retirada cuando Benchomo y su hermano Achimenchía-Tinguaro los atacan y derrotan estrepitosamente en Acentejo.

            Participará también al año siguiente en la batalla de La Laguna (14 de Noviembre de 1495), en varias escaramuzas contra los españoles que se internaban en sus dominios en busca de ganado y esclavos y en la definitiva segunda batalla de Acentejo (25 de Diciembre de 1495) en que son derrotados los guanches.

Ruta XII,  23 – 24 de Abril.  1983

ANDAMANA

            Parece significar “la señora” o “la princesa o gobernante”, sobre la composición a-ti-dama-na, o también atti-damana  “madre-reina” (Álvarez Delgado, Antropónimos).  También at-ti-daman-at  “he aquí la ansiosa” o “la precipitada” (Ídem, Instituciones II).

            Sacerdotisa que vivía en Gáldar (cerca del santuario de Amagro) o en Agaete (cerca del de Tirma) (Ídem).  Instituye la monarquía en Gran Canaria, junto con Gumidafe, hacia 1375, influyendo –como sacerdotisa- a través del Sábor sobre el resto de los cantones (Ídem, Instituciones).

            Le sucedió, cuando la entrada de Juan de Bethencourt por Arguineguín en 1403-4, su hijo Artemi.

            “Antiguamente, los canarios llevaban vida errante y sin jefe ni gobierno.  Cada familia vivía independiente, y obedecía al más importante de ella, como lo hacían los sármatas y los escitas.  Poco tiempo antes de que empezase a descubrirse un mundo nuevo en este hemisferio del océano, ocurrió que una mujer de noble estirpe, llamada Attidamana, rica de los bienes que entonces podía conceder la fortuna pastoral, fue insultada por un jefe de su familia, donde antes era acostumbrada a ser honrada por todos y tenida en mucha consideración.  Por cuya razón, enamorándose de un  fuerte y valiente capitán dicho Gomidafe, se casó con él; y éste hizo después tal guerra a todos los demás, que vino a ser príncipe de ellos y de la Isla.”  (Torriani, Descripción)

            “En el término de Gáldar, donde era lo mejor de la Isla, había una doncella llamada Atidamana, a quien por sus buenas partes todos respetaban, y tenía en sus palabras tanta fuerza, que movía a lo que ella quería a los naturales.  Y así en sus dependencias luego ella los componía y ponía en paz.  Pero al cabo de algunos años, como los canarios eran enemigos que las mujeres se entremetiesen en negocios varoniles, considerando que era poquedad suya apaciguar sus debates y pendencias a instancia y persuasión de una mujer, no se curaron de hacer lo que la doncella Atidamana les persuadía, y no dejaban de proseguir sus pasiones.  Atidamana, como entendió el poco respeto que le iban teniendo, y que se les daba poco por sus ruegos, sintióse por afrentada de haber sin ocasión perdido el crédito; y, como tenía vivo entendimiento, procuró casarse, y tratólo con un capitán de las cuadrillas que se decía Gumidafe, que vivía en unas cuevas que al presente llaman del Caballero de Facaracas, junto a Gáldar, por parecerle más valiente y de más discreción que los demás.  El capitán Gumidafe túvolo en buena suerte; y, efectuándose el casamiento, hicieron guerra a todos los demás capitanes, a los cuales sujetó y puso toda la Isla debajo de su dominio y mando.

            Este Gumidafe y Atidamana tuvieron un hijo, que se decía Artemis, que después reinó, en cuyo tiempo vino el capitán Juan de Betancur a la conquista de estas Islas; y en un encuentro que tuvo junto a Güimes, lo mataron”  (Abreu).

 

Ruta  XIII, 19 – 22 de Abril.  1984

BENCHOMO

            Segundo Mencey de Taoro, el más grande de los nueve de la Isla de Achinech.  También el que más resistencia opuso al invasor y el que dirigió a los bandos guerreros.

            El 4 de Mayo de 1494, Alonso de Lugo con sus tropas sube desde Añaza hasta Aguere para entrevistarse con el Mencey.  Lugo le dice “que venía a procurar su amistad y a requerirle se hiciesen cristianos… y se sujetasen y rindiesen al rey de España… respondió el bárbaro no como tal, sino como hombre discreto que era… que en lo que trataban de amistad, ningún hombre que no fuese provocado de otro e irritado la habían de huir ni rehusar… en cuanto a ser cristianos, ellos no sabían que era cristiandad, ni entendían esta religión, que se verían en ello y se informarían, y así con más acuerdo darían respuesta.  Más a lo que decían de sujetarse al rey de España, que no estaban de ese menester, porque nunca habían reconocido sujeción a otro hombre como él” (Viera, Noticias)

           A fines de Abril de ese año los guerreros Guanches de Taoro, Tacoronte y Tegueste vencerán a los españoles en Acentejo.  El 14 de Noviembre de 1495 acaeció la batalla de La Laguna durante la que murieron Benchomo y su hermano Achimenchía-Tinguaro.

 

Ruta  XIV,  27 – 28 de Abril.  1985

FAYA

            El doctor Chil es quien suministra este nombre como antropónimo.  Para Juan Álvarez Delgado (Antropónimos) vale, como nombre común, “hombre poderoso”.  Ha sido usado como nombre del Guayre de Artebirgo, mentor de Bentejuí, Tazarte.  Quizás valdría decir “el Faya Tazarte”.

 

Ruta  XVI, 25 – 26 de Abril.  1987

ZEBENZUÍ

            Achimencey de La Punta del Hidalgo, hijo de Aguahuco, hijo a su vez de Axerax (el Gran Tinerfe), rey de toda la Isla de Achinech.

            Después de una juventud un tanto disoluta, tras ser amonestado por Benchomo, se convertirá en uno de los baluartes de la independencia isleña frente a las tropas de Alonso de Lugo.

            Así comandará unos 200 punteros en la Batalla de Aguere.  Más tarde ataca a las tropas españolas en Las Peñuelas.  Presumible es también su participación en las dos batallas de Acentejo, en la última de las cuales debió morir pues ya no se vuelve a hacer mención de él.

 

Ruta  XIX,  28 – 29 de Abril.  1990

ATTAXA  y  ADTEMEXI

            Ibn Jaldún (al-Muqaddima) nos habla ya de una expedición de “francos” a mediados del siglo XIV en busca de esclavos canarios, expedición que Serra Rafols (Árabes) identifica con la hecha por navegantes catalanes en 1354.

            Durante este siglo las expediciones desde España y Portugal se hacen sin control alguno.  En el siglo XV la corona de Castilla pone bajo su protección la conquista normanda y trata de reglamentar los apresamientos, el comercio y la venta de esclavos canarios, que se constituye en la principal mercancía de los mercados de esclavos de España.

            Con la participación de Alonso de Lugo en la conquista de La Palma y Tenerife las capturas se acrecientas, se vuelven más arbitrarias, crueles, no se ajustan ni a las propias leyes esclavistas: conocida es la esclavización de muchos Guanches de los bandos de paces, incluso de algunos por segunda vez después de que hubiesen sido liberados (“ahorrados”) por sus familiares.

            La última decena de abril de 1494, Lugo sale del Puerto de Las Isletas, hace una incursión en el bando de Taoro y apresa 140 Guanches que son enviados a La Gomera y luego a España.  Después desembarca en Añaza, se entrevista con Benchomo en Aguere y es derrotado en Acentejo.

            Se retira con lo que queda de los suyos al fuerte de Añaza.  El Mencey de Güimar, que previamente había establecido paces con Lugo, manda 600 personas a ayudarle tras el descalabro y llevarle víveres.  Son invitados a subir a los navíos, lo que hacen sin desconfianza.  Entonces levaron anclas y se los llevaron para poder cubrir los gastos y obtener algo de la incursión.

            El 12 de Agosto de ese año son presentados para su venta en el mercado de esclavos de Valencia “65 cabezas blancas de Tenerife”, entre ellos Attaxa, un niño de sólo un año y Adtemexi, una niña de cinco.  Seguramente son parte de los tomados en los dos apresamientos anteriores. Veamos otros detalles del documento (Cortés,  La conquista):

  • “La otra, una mujer de 35 años llamada Asatiquinen, con un hijo que no tiene nombre…”
  • La otra, una chica de edad de 3 años, no es posible saber el nombre…”
  • El otro, un hombre de 4 años, no tiene nombre… y una mujer muerta.”

          En Enero de 1495 de los 65 habían muerto 29, nos dice Jerónimo Münzer, en su “Itinerarium Hispánicum, en octubre de 1494”:

            “Vi en cierta casa personas de ambos sexos puestas a la venta.  Eran de Tenerife…  Había un mercader de Valencia que trajo en una nave a 87, de los cuales murieron 14… Vi muchos cautivos con cadenas de hierro y grillos, forzados a durísimos trabajos…”

            Eso fue lo que trajo la conquista española para los Canarios: esclavitud, cadenas y grilletes, trabajos durísimos, alejamiento de la patria, rapto de los hijos de cualquier edad. Muerte.

 

Ruta  XXVII, 25 – 26 de Abril.  1998

FERINTO, el último Bimbache libre

            La resistencia de la población herreña precolonial a la penetración europea duró más de medio siglo:

            Comenzaron las razzias procedentes de los puertos españoles en busca de esclavos desde el S. XIV.

            Ya en Septiembre de 1402 se produce el asalto de los normandos bajo el mando de Gadifer de la Salle que permanecerían en la isla 22 días tras los que se retiran sin lograr dominarla y llevándose como esclavos a 4 mujeres y un niño.

            En 1403 son apresados 400 herreños entre los que se encuentran, probablemente, Augerón, hermano de Añofo, rey de la Isla.

            A finales de Noviembre de ese año Jean de Bethencourt inicia una nueva campaña que dura tres meses.  Augerón sirve de mediador y los herreños acaban sometiéndose más o menos voluntariamente.

            Comienzan a establecerse europeos, pero sus continuos abusos provocan la sublevación general en la década de los 30 que acaba con la muerte del capitán Lázaro Vizcaíno.

En 1447 Juan Machín inicia la “nueva conquista” de la Isla en nombre de Fernán Peraza el Viejo.  Llega cuando la población está realizando un acto ritual con su Rey Osinisa a la cabeza, rey-adivino que había anunciado la llegada de unos hombres buenos; hombres buenos que raptan a su hija Nisa y embarcando precipitadamente ante el ataque de los naturales.  Hacen su segunda entrada el 30 de Noviembre del año siguiente teniendo a Nisa como rehén intermediario.

            Así comienza la evangelización de la Isla… y los alzados, pues no acaban los desmanes.  El último de los Bimbaches alzados del que se tiene noticia fue nuestro Ferinto.  Estuvo largo tiempo fugitivo en las montañas de su tierra, ayudado por los suyos.  Pero el dominio casi absoluto de la Isla por parte europea y la persecución sistemática de que fue objeto serán la causa de su final derrota.

            El actual lugar conocido como el Salto del Guanche recuerda donde, ante al virtual apresamiento, brincó a la otra ladera.  Su grito de desesperación fue captado telepáticamente desde La Dehesa por su madre.

            La tradición sigue viva entre nuestra población herreña de la actualidad.

 

Ruta  XVIII, 1 – 2 de Mayo. 1999

BENTAGAYRE

            Guayre de Arguineguín en la época del Guanarteme Bentagoyhe.  Es el que se enfrentó con Doramas cuando éste quiso hacerse con el Guanartemato de Telde.  Después de derrotarlo quedaron amigos y el hecho no fue revelado sino por el vencido.

            Junto a Doramas se convirtió en uno de los hostigadores del fuerte de Las Palmas a la llegada de Pedro de Vera: allí se dirigió fingiendo querer hacerse cristiano y, tras unos días estudiando las entradas y salidas, las guardias y demás, se retiró con los suyos.  Después “hizo muchas entradas de noche, matando centinelas y guardas, caballos y cristianos que salían a la costa a mariscar, pescar y coger orchilla”.

            Ideó un ataque desde la banda del mar y la de tierra que hubiera acabado por completo con el Real si la casualidad, o la ayuda de Dios (según el cronista), no se hubieran aliado con los españoles.

            Otra noche, ayudado por otro que sostenía el palo que hacía de escalera, entró en el fuerte, mató a un soldado y los dos caballos del gobernador. “Contábalo después el mismo Bentagai”  (Abreu).

BIBLIOGRAFÍA

  • Abreu: Abreu y Galindo, Historia de las siete Islas de Gran Canaria, Goya ediciones, Santa Cruz de Tenerife, 1977.
  • Álvarez Delgado, Antropónimos: Antropónimos de Canarias, Anuario de Estudios Atlánticos, 2 (1956)
  • Ídem, División: La división de Tenerife en nueve reinos, Anuario de Estudios Atlánticos, 31, (1985)
  • Ídem, Instituciones I y II: Instituciones políticas indígenas de Gran Canaria I y II Anuario de Estudios Atlánticos, 27 y 28 (1981 y 1982)
  • Cortés, La conquista: La conquista de las Islas Canarias a través de la venta de esclavos en Valencia, Anuario de Estudios Atlánticos, 1 (1955)
  • Ibn Jaldún, al Muqaddima: Ibn Khaldun, Discousrs sur l’historie universelle (al-Muqaddima), trd. Vicente Monteil, Beyrouth, 1967
  • Lacunense: Crónica de la conquista de la Isla de Gran Canaria (Lacunense). Ed. El Museo Canario, 1976
  • Marín y cubas: Historia de las siete Islas Canarias, Las Palmas de Gran Canaria 1986
  • Münzer, Itinerarium HIspanicum: Viaje por España y Portugal 1494-5, Madrid, 1951.
  • Serra Rafols, Árabes: Los árabes y las Canarias prehispánicas, Revista de Historia 86-87 (1949), La Laguna.
  • Torriani, Descripción: Leonardo Torriani, Descripción de la Islas Canarias, Goya ediciones, Santa Cruz de Tenerife, 1959
  • Viera, Noticias: Joseph Viera y Clavijo, Noticias de la Historia General de las Islas Canarias, Goya ediciones, Santa Cruz de Tenerife, 1959
  • Wölfel, Monumenta: Monumenta linguae, Graz, 1965

Recordar a nuestros muertos es parte del entramado de nuestra historia, pues su quehacer en vida la ha ido tejiendo, pero sin duda resaltar la buena labor de nuestras gentes mientras están con nosotros es más gratificante y alegre aunque prefieran el anonimato.

Nuestra cultura se mantiene y enriquece gracias a la labor de mucha gente, la abuela que nos cuenta dichos y sucedidos, el buen maestro que siente su trabajo como un aporte básico para el futuro de su pueblo, el poeta comprometido, etc… Muchas veces, las más, esa labor pasa inadvertida, otras se confunde al personal alabando por conveniencias a quienes no lo merecen, por eso queremos destacar dentro de nuestras posibilidades a los olvidados que han labrado calladamente en los canteros de nuestra cultura, haciendo posible que los conocimientos de nuestra identidad se propaguen.

Dibujo 2

A José León Gutiérrez

            Visitar El Museo Canario, implicaba contactar con Pepito Naranjo, mantenedor de El Museo durante muchos años, con Carlos, su hermano que nos facilitaba los periódicos en la hemeroteca y nos conseguía los últimos “jayos” en libros sobre Canarias y en la biblioteca a León, Aurina y posteriormente a Magnolia.

            Aurina metida en los legajos antiguos, descifrando escrituras ilegibles y deparándonos siempre su afectuosa cordialidad.

            León era para los que buscaban en la biblioteca más consultada de Canarias, como un ordenador viviente, una memoria fotográfica capaz de buscar no solo el libro, que pudiera interesar, sino todos los que tocaran la materia buscada o relacionada con ella, el capítulo y hasta el párrafo, con suma facilidad.

            Muchas tesinas y tesis doctorales tuvieron a León como valiosos aliado, con la ventaja para quienes lo consultaban de disfrutar de la afabilidad y profesionalidad que lo caracteriza.

            Muchas consultas para rescatar del olvido nuestra historia, contaron con León como guía experto.

            Dedicar esta Ruta a José León Gutiérrez es para nosotros de obligado cumplimiento y aunque sabemos que él es reacio a este tipo de cosas, también entendemos, que reconocer una exhaustiva labor es de la mayor importancia puesto que se hace necesario que quede constancia del ejemplar quehacer cotidiano de quienes amando su trabajo, han colaborado en el conocimiento de Canarias de forma destacada, en este caso arropado por el silencio de una biblioteca.

            Se dice pronto, pero León dedicó cincuenta de sus cincuenta años al trabajo en el periódico y en la biblioteca de El Museo Canario y nadie le celebró sus bodas de oro laboradas por partida doble.  Por eso nosotros “jartos” de ver, oír y sufrir tanto homenaje inmerecido, apopado por favoritismos, adulonería o política barata, deseamos destacar la labor valiosa de un canario sencillo que ha sentado ejemplo de seriedad y dedicación a su trabajo.

Mapa de Pastino

Los Mapas de Pastino también cumplen XXX años…

            Cuando en 1971 Pastino dio a conocer sus Mapas de las Islas con proyección de futuro, nos estaba adelantando cual sería el “nuestro”, y aunque muchos se atrevieron a tomarlo a broma de mal gusto…, hoy 30 años después, es una realidad muy grave.  De aquellos 1.149.319 habitantes que había en las Islas en el año 71 se ha pasado a 1.700.000 con un altísimo porcentaje de nuevos “canarios” producto también de la importación o de los 1.033.587 turistas que llegaron en aquel año a los 12 millones de hoy, más de un 1.000% de incremento.

            En el territorio canario los sectores especulativos han entrado a “saco”.  El Catastro ha pasado de ser una oficina consultiva a especulativa, ya no queda una piedra que no haya sido vista.  La Agricultura, Ganadería y Pesca prácticamente ha quedado bajo mínimos y otras han desaparecido, llegando a ser sectores molestos al “stablishment”.  Se ha acabado con un recurso natural como el Agua, y el Sector Industrial se mantiene, cada vez menos, en un rincón de las estadísticas.  No interesa el planificar un desarrollo sustentable a largo plazo o la defensa y desarrollo de otros recursos naturales que no sea allanar para colocar bloques de cemento y carreteras.  La distribución de la renta cada vez es más injusta, así las tasas de pobreza de la población canaria se mantiene en 450.000 Canarios en el umbral de la pobreza.

            En este periodo de 30 años con nuestro NO se nos mete en la OTAN, se nos “hace” europeos sin movernos de sitio, y se nos regala un subproducto autonómico en plan saldo.

            La llegada de foráneos, no es que se integran sino que desplazan  al Canario, y atasca los servicios públicos, así por ejemplo, los ya de por sí deficientes Servicios Sanitarios, se colapsan con nuevas “historias clínicas”…  La Justicia sigue en la UVI con cuidados paliativos.  Y sostenemos una Universidad, que tanto costó crear, cuyas titulaciones, mayormente en las Técnicas, no tienen salida en las Islas.

            A todas estas, el Gobierno Canario (¿) sigue vendiendo nuestro “Paraíso” donde cada día el Canario ve que nos toca menos m2  y donde el natural de estas Islas ha pasado a ser un residente o como en el Mapa de Pastino una mera reserva de aborígenes sin más derechos… Así este “Paraíso” del dinero fácil, es para unos pocos que acoge toda clase de plagas: ya sea de género, orden y especies, etc. etc…  Decreta una supuesta Moratoria Turística para quedar bien y no toma ninguna clase de medidas para frenar los flujos inmigratorios, etc. etc…

            A todo esto y mucho más…  ¿qué hacer…?

2000 XXIX Ruta de Bentejuí

1 Portada

Libreto XXIX Ruta de Bentejuí

XXIX  RUTA  DE  BENTEJUÍ

29 – 30 de Abril.  2000

LA  EMIGRACIÓN  EN  CANARIAS

            Es de todos conocidos que la emigración de los pueblos responde a diversos motivos y que éstos son siempre impuestos por fuerza mayor.  En el caso de Canarias también ha sido así.

            La conquista de Canarias tuvo una clara connotación comercial con la captura y venta de esclavos canarios en los mercados del Mediterráneo, con lo que sufragaban los gastos de la conquista.  El establecimiento de los conquistadores, supuso toda clase de penalidades y miserias para los canarios de aquella primera etapa y en los siglos siguientes, de tal forma que por ejemplo, La Real Cédula de 10 de Julio de 1.675*: “se concedió permiso a estas islas por tres años para que en cada uno pudiesen navegar a Indias sus vinos, otros frutos de la tierra en mil toneladas que compusiesen cinco navíos pagando a razón de dos y medio por ciento de los que embarcaban y que de tornaviaje pudieran traer géneros que no fueran oro, plata, perlas, grano y añil.”  En la del 25 de Abril de 1.675* se impuso que para exportar 600 toneladas de mercancías canarias, “habían de embarcar cinco familias y conducirlas a las provincias de las Indias”, siendo esta exigencia, “el tributo real más caro, -el de la sangre-, que un pueblo haya pagado jamás a su patria”.

            La Cédula Real del 11 de Abril de 1.688 se endurece: “del registro que hiciese de las familias se anote las personas, señas, sexos y edades de que se componen, dando cuenta de que cada navío que despachareis en la primera ocasión siguiente a su salida, con testimonio de su parte dueño, paraje donde va, número de familias que lleva y pernas de cada una y dicho dueño o maestre ha de dejar asegurado confianza a nuestra satisfacción que de tornaviaje presentará testimonio de haber pagado las familias”.

            Esta petición máxima a un pueblo, de desarraigarse de su patria chica, de su familia, de sus costumbres, para nunca más volver,…es el tributo más caro que un pueblo de Europa haya pagado jamás a su patria, como condición indispensable para subsistir.

            En el reglamento regulador de comercio de Canarias con las Indias en su artículo octavo dice: “para navegar han de pagar una serie de derechos, dos y medio por ciento de todo el valor de los frutos. 25 pesos por cada cien toneladas. 14 reales de plata antigua por cada tonelada al seminario de Sevilla.  Conducir anualmente 50 familias de cinco personas a razón de cinco familias por cada 100 toneladas”.

            Estamos hablando de 1.729 en que estaba perfectamente reglamentado, por reales cédulas, el tributo de sangre como un impuesto más a pagar para permitir a los canarios comerciar con el nuevo mundo.  Hemos de destacar que, más tarde, con el desplome de cada uno de los monocultivos se generó una etapa más de emigración a las américas; nunca el canario ha emigrado a la península ibérica en busca de futuro, no así al revés.

valbanera            Durante todo el Siglo XIX y principios del XX la emigración a Cuba era la única forma de sobrevivir y ayudar a la familia que había dejado en las Islas.  A mitad del Siglo XX (1940 – 1950), debido a la hambruna ocasionada por la Guerra Incivil Española, y las persecuciones políticas que llevaron a cabo produjo una verdadera huida hacia Venezuela en barcos de velas y en condiciones verdaderamente penosas, se contabilizan unos 64 de estos “barcos” con unos 6.473 emigrantes.  Posteriormente, y cuando Venezuela legalizó la inmigración, a partir de 1951, se calcula que más de 30.000 canarios marcharon a aquel país ya hermano para siempre.

            También hay que señalar aquí que España continuó sacando tajada en esta última etapa migratoria canaria, de los dólares que el emigrante mandaba para el sostenimiento de su familia y ahorro para el regreso.  Paradójicamente, la inmigración brutal a que España está sometiendo a estas Islas, impide que nuestros emigrantes y sus hijos regresen a suelo patrio en momentos tan críticos como los que padece nuestra querida Venezuela.

El Elvira - Venezuela 1949

BIBLIOGRAFÍA:

  • Curbelo Fuentes, Armando.  Fundación de San Antonio de Texas.  Real Sociedad Económica de Amigos del país.  1986.
  • Ferrera Jiménez, José.  Historia de la emigración clandestina a Venezuela.  Las Palmas. 1989.

XXIX  RUTA  DE  BENTEJUÍ

            En casi treinta años de Ruta, muchas son las anécdotas para contar y no pocos sus protagonistas.

            En aquella época del principio, la montaña no la andaban más que nuestros magos y alguna gente joven, los “montañeros” aficionados a la escalada y al “pateo”.  Hoy en día, lo de montañero no se usa y a lo otro le dicen senderismo, aunque sigamos caminando por veredas, atajos y caminos reales.

            De los jóvenes de antaño quedan muchos, ya no tan jóvenes, que siguen haciendo los treinta y tantos kilómetros al completo.  Tenemos los que se saltan la subida de La Laja del Nublo y se unen al campamento para seguir al día siguiente, otros nos esperan a la llegada y los hay que van al Monumento Atis Tirma para la despedida. Casi todos tienen en común el haber hecho la Ruta alguna vez.  Es de destacar los que desde otras islas y hasta de Europa se desplazan para hacerla.

            Si fuéramos a destacar nombres, podríamos confeccionar una larga lista de hembras y varones, representativas del respeto con el que mucha de nuestra gente se toma todo aquello que, como la Ruta, tiene un fuerte significado de identidad.

Atis Tirma           Tomás Chávez y Carmita hicieron la Ruta con cierta edad ya sobre sus hombros.  Chávez vino de Tenerife a cruzar la cumbre de Gran Canaria en homenaje a Bentejuí.  Lo hizo junto a la juventud de botas de montaña y mochila al hombro, con unas modestas alpargatas.  Llegó al puente de Rosiana perfectamente, como buen gomero cargado de amor a sus Islas.

            Su presencia a la salida y a la llegada ha sido para él un acto de compromiso con nuestra lucha y para nosotros un honor tener su poesía en Las Cumbres, Tirajana o La Fortaleza.  Desde aquí mandamos todo nuestro afecto y respeto a ese gomero, ejemplo de constancia y valentía.  Guardián de la Añepa.

            Carmita la hizo con unos zapatos nada apropiados, y también sabemos que se siente muy orgullosa de haberla hecho.  Su presencia ha sido constante en la salida del monumento Atis Tirma y su Bandera Canaria ondeando en lo alto del monumento, dio lugar a la intervención de la policía y al conato de manifestación, cuando tras preguntar de quién era la bandera, todos a una dijeron “mía”.  Nuestra negativa a la pretensión de que fuéramos todos a comisaría en las guaguas alquiladas para la Ruta, dio lugar a la primera manifestación de la historia de Canarias, organizada por la policía.

Rayco        Cuando pegaron a salir de las mochilas todas aquellas banderas y los participantes ocuparon el carril en dirección a la Plaza de la Feria, alguien desde el Gobierno Civil mandó que nos dejaran tranquilos, y casi llegando a Juan XXIII, nos dieron orden de marcharnos pa’ la Cumbre, y nosotros, respetuosamente “descojonados”, obedecimos.

            Este año vamos a echar de menos a un rutero de los más populares, de los que no se pierden una Ruta nunca. Este año se está recuperando de un problema de salud y vamos a echar de menos su bandera, su presencia y sobre todo su palique incansable.  Raico, caminador donde los haya, se quedará rascado en Las Palmas y nosotros vamos a echarlo en falta.

            Desde aquí le deseamos en nombre de un montón de gente que le tiene afecto, que se tome su recuperación como cosa muy seria, porque lo queremos con nosotros el próximo año en la primera del milenio, la XXX Ruta de Bentejuí, que pretendemos sea cosa sonada.

1999 XXVIII Ruta de Bentejuí

01 Portada

Libreto XXVIII Ruta de Bentejuí

XVIII  RUTA  DE  BENTEJUÍ

1 – 2 de Mayo.  1999

RECORDANDO  A  BENTAGUAIRE

            Muchas veces hemos dicho que un pueblo sin historia es un pueblo sin identidad, y por tanto, sin futuro como tal, ya que el futuro tiene que cimentarse sobre pilares que aglutinen y es la historia propia uno de estos pilares básicos.  Por ello a los canarios, el colonialismo nos niega nuestra historia, confundiéndola, desvirtuándola y acallándola.

            Por esta razón no se investiga, ni divulga, ni se enseña obligatoriamente con la seriedad que lo hacen los pueblos dignos, ni nuestra historia, ni nuestra geografía ni nada que implique nuestra identidad diferenciadora con los pueblos que nos colonizan.  Por ello nosotros los canarios colonizados somos tan mansos en nuestras reivindicaciones, eso… cuando lo hacemos.

            Uno de nuestros personajes históricos, de los muchos que tiene nuestro pueblo en las siete Islas, es Bentaguaire y a él queremos recordar en esta ocasión, dedicando la Ruta a su memoria.

            De la “Onomástica Aborigen de Canarias” de Domingo Oliva Tacoronte, extraemos el siguiente aporte:

1“Este personaje es llamado también Ventagayre. Bentaguayre. Bentaguaire, o Bentaguayre, según la obra histórica que consultemos. En cualquier caso el nombre podría estar construido sobre un primitivo Bentagaid, que valdría “el de la sierra”, paralelo al topónimo Bentaiga  (1).  (Juan Álvarez Delgado, Antropónimos de Canarias, A.E.A. 2 (1956), p. 383)

            Para todos los historiadores fue Guayre de Arguineguín en la época del Guanarteme Bentagoyhe: “un hidalgo llamado Ventagaire, que bibía en Arganeguin” dice la Crónica Ovetense (2), (XVII, en Francisco Morales Padrón, Canarias: Crónicas de su conquista.  El Museo Canario, Las Palmas, 1978, p. 123).

            A la muerte, en 1476, de este Guanarteme, Doramas, natural de Tirajana y trasquilado, que ya desde tiempo pretendía a la hija de Bentagoyhe, quiere ahora hacerse con la jefatura, en manos de Egonayga, Guanarteme de Gáldar, al ser Bentejuí, el heredero legítimo, menor de edad.  Unos Guayres (Gitama, Gararasa, Naira) lo apoyan pues ven en él a un líder fuerte y combativo frente a las constantes incursiones españolas, otros lo combaten, por la ilegitimidad de sus pretensiones y temerosos de su poder. Entre éstos –además de Maninidra y Autindana- destacó Bentagayre.

            Un día esperó en un camino apartado el paso de Doramas que traía su rodela cuarteada en rojo y blanco y “arrojándole a la cara un gran puñado de arena (señal de desafío entre los canarios), como se cubriese Doramas con su escudo, tuvo facilidad de entrársele rápidamente por debajo y alzarle en el aire hasta derribarle sobre el polvo.  Cuando Doramas se vio a la merced de su enemigo y la respiración casi le faltaba, exclamó en voces interrumpidas: “¿Quién eres tú, que me oprimes como el fuerte gavilán al débil pajarillo?  Respondió Bentaguaire: “Trata de conocerte primero a ti mismo y después sabrás quién soy yo.  “Yo soy Doramas (dijo el turbado príncipe), hijo de Doramas, y confieso que soy un trasquilado”.

            Esta sincera declaración de su poca nobleza desarmó y aún confundió la arrogancia de Bentaguaire, tanto que, soltándole, inmediatamente se le dio a conocer y le advirtió que su intención sólo había sido hacerle confesar la bajeza de sus principios, pero que podría vivir con la confianza de que jamás se sabría en el mundo el paso que acababa de sucederle.  Doramas, que estimaba el valor en donde lo encontraba, quiso premiar con algunos regalos un atrevimiento que tenía simpatía con su carácter; pero Bentaguire no los admitió, quizás porque ellos mismos no revelasen un secreto de estado que quería fuese eterno; y fue tan sólida la estimación que concibió aquel príncipe bárbaro a favor del magnánimo Guayre, que cuando en las guerras contra los españoles hacían los canarios en su presencia el elogio de sus hazañas, solía responder: “no me alabéis a mí; en Canarias hay un hombre que me ha tenido bajo sus pies”. (José de Viera y Clavijo, Noticias de la Historia General de las Islas Canarias, t.I, II, 21, Goya Ediciones, Santa Cruz de Tenerife. 1971, p. 200)

            En estas guerras contra los españoles destacaría posteriormente no sólo Doramas sino también otro personaje que aparece bajo los nombres de Bentagay, Bentagaya, Bentayga, Ventangay, Ventagahe, Bentaguaya y Bentagayre, y que quizás, probablemente, sea el mismo Bentagayre que luchó y venció a Doramas aunque en las crónicas lo hacen Gayre de la banda de Gáldar.  Realizó diferentes proezas, alguna de las cuales nos ha sido transmitida:

2            El general Pedro de Vera llega a Gran Canaria el 18 de agosto de 1480, arresta y remite a España a Juan Rejón, y comienza a atraer a los canarios al Real.  “En junio de 1481 puede situarse lo que se considera perjuro de Vera o promesa ante una hostia no consagrada de enviar a los canarios a la conquista de Tenerife, aunque su secreta intención era sacarlos de Gran Canaria” (3). (Morales, Idem, p 30).  El 20 de Agosto de este año (no de 1480), a sólo dos días de llegar Vera muere Doramas en Arucas (Idem).  En Septiembre se comienza la construcción de la torre de Agaete.  Se produce una serie de enfrentamientos entre canarios y españoles.

            “Entre los famosos canarios fue uno llamado Ventagoya, que era de los Gayres del consejo del término de Gáldar, el cual hizo cosas señaladas en la guerra.  Este Ventagoya, porque le tuviesen en mucho y cobrar nombre de valiente, anteponía cualquier trabajo y riesgo de la vida, por salir con su intento.  Vínose al real de los cristianos, diciendo que quería ser cristiano.  Estuvo algunos días en el real, mirando por dónde y cómo podría hacer algún notable daño, cuando ocasión se le ofreciese, considerando su manera y orden de gobierno y guarda, y, estando algunos días, se volvió a los suyos a la sierra; y después hizo muchas entradas de noche, matando centinelas y guardas, caballos y cristianos que salían a la costa a mariscar, pescar y coger orchilla, que la necesidad forzaba a hacerlo.

            Tenía concertado una noche con todos los canarios, al amanecer dar por dos partes en el real, acometiendo por la banda del mar y la de tierra; y tenía acordado que por parte de la tierra acometiesen primero una banda de canarios, los más ligeros, para que los cristianos acudiesen allí todos a la defensa, que no tenían tanto cuidado de acudir a la banda del mar y, estando desprovista de guarnición y guardia, acudiría la fuerza de canarios por la parte del mar, y los entrarían y ganaría el real y fuerza que tenían.  No le salió la suerte como la tenía pensado y concertado, porque, estando puestos los canarios en las celadas, o porque los canarios de la banda de tierra se tardaron en acometer, o porque no se atrevieron, y así quiso Dios favorecer a los suyos: pensando los de la mar, por un poco de ruido que oyeron, que los de la banda de tierra acometían salieron sin tiempo, con todo ímpetu, que muchos canarios subieron sobre de las trincheras, siendo el capitán y primero el atrevido Ventagoya.  Los cristianos, que en la defensa y guarda estaban recelosos no les sucediese alguna desgracia, se pusieron con grande ánimo a defenderles la entrada valerosamente; donde murieron muchos determinados canarios y algunos cristianos.  El gobernador Pedro de Vera, recelándole nos les tuviesen puestas algunas celadas, no quiso salir del real y trincheras, pues tan atrevidamente lo habían acometido. Estuvo lo que restaba de la noche en armas.

            Otra noche, pasados algunos días, tornó Bentagay y con un compañero al real, con un palo, hechos en él ciertos pasos como escalera para subir; y como era ladrón de casa y sabía las partes más descuidadas del real, entró dentro de la barbacana de la torre, donde estaban los caballos, y mató un soldado que estaba en su guarda durmiendo, y dos caballos de Pedro de Vera, y tornose a salir.  Pero no fue la salida tan secreta, que la centinela no lo supiese, y como lo vio sobre la trinchera, tirole una piedra y dio a Bentagai en la cabeza, que lo derribó dentro del foso.  Como el soldado que era guarda no oyó más rumor, pensando sería algún soldado del real que iba a pescar, como solían, entendiendo lo había muerto, no tocó arma, sino disimuló.  Había mandado el gobernador Pedro de Vera, que ningún soldado saliese del real de noche so pena de muerte.  El compañero de Bentagai, que estaba aguardando, como lo vio caído, a gatas lo ayudó a salir, bien descalabrado, y como mejor pudieron se pusieron a salvo.  Contábalo después el mismo Bentagai.  Sintió Pedro de Vera grandemente la muerte del soldado, porque era criado suyo, y por la falta que le habían de hacer los caballos; y porque tardaba ya el socorro que aguardaba de Castilla, lo sintió más (Abreu Galindo, Historia de la Conquista de las siete Islas Canarias, II 19, Goya Ediciones, Santa Cruz de Tenerife, 1977, pp 216-7).

            En los albores del siglo siguiente encontramos en Tenerife un Alonso Bentagayre, casado con Juana Sánchez y también un Antón de la Sierra, que Díaz Dorta (Apuntes históricos del pueblo de Buenavista, Santa Cruz de Tenerife, 1908, pp 81-83) considera traducción al castellano del nombre Bentagayre; según él, el caudillo de Arguineguín casó con la infanta María González Manindra.

            Y dentro de la nueva sociedad se fue difuminando el rastro de la nobleza aborigen.

            Recordémosle hoy.

 Domingo  Oliva  Tacoronte

13 pag 12

¡¡¡CONTRA  LA  PARED!!!

            Quizás sea esta una de las más celebres arengas del vasto acervo del fascismo.

            Desde que tenemos uso de razón es una constante que se repite a lo largo de nuestras vidas.  Eso sí, cada vez más sutilmente hasta llegar a convertirse en algo habitual que compartimos los demás.

            ¡¡Contra la pared y sin rechistar!!  Cientos de veces habremos acabado así por querer ser como somos, o simplemente por vivir.

            Cuando vamos creciendo, asumimos que si no nos adaptamos a esas “normas” terminaremos “empalados” ante esa pared.

            Pero es cuando tenemos consciencia de pueblo, al conocer trazos de nuestra identidad cuando realmente esta arenga nos vuelve a eclipsar.

            L@s Canari@s siempre hemos vivido de cara al mar, a las cumbres, con nuestra idiosincrasia, con nuestras costumbres, respetando nuestro medio e intentando trazar nuestro futuro.

            Pero últimamente volvemos a estar contra la pared.  No podemos usar nuestras playas, ni acampar en ellas porque “son para el turismo que es nuestra principal fuente de ingresos”. Y digo yo: ¿para quién?  Nuestros campos no pueden utilizarse como antaño porque son “refugios naturales intocables”, solamente para especular con algún chalet o urbanización de vez en cuando.  Nuestro ecosistemas, muchos de ellos únicos en el mundo, deben de homologarse con Europa, por eso nos cambian los “tabaibales-cardonales” por campos de golf o golfos.  Agua no tenemos porque ¡claro!, claro hay que regar a los golfos y bajar la mierda de los guiris.

            Y en cuanto al trabajo, ni digamos. ¡Afortunadas!, ¡Naturaleza Cálida!, sí, pero ¿pa’ quién?

Dice la historia que Canarias cambió con la conquista.  No cabe duda, pero jamás la habían destrozado tanto, física y culturalmente, en tan poco tiempo. ¿Qué es esto?  ¿La segunda conquista encubierta?  “Para el bien de l@s Canari@s pobres…

            Chacho ¿y todos esos godos?  SShss.  Arrt  ¡¡Contra la pared!!

            Y lo peor, que como cuando chicos… Sin hacer nada.